A un olmo seco – Antonio Machado

Reseña literaria del hermoso poema A un olmo seco, una de las obras más aclamadas de Antonio Machado

A un olmo viejo - Antonio Machado

Dentro del sublime trabajo de Antonio Machado, A un olmo seco es considerado uno de sus poemas más aclamados. Fue publicado en el año 1912 dentro de la obra «Campos de Castilla«, un poemario que es considerado por muchos como la obra cumbre de Machado y en donde expone no sólo su amor por Castilla, sino la melancolía y la tristeza por el fallecimiento de su amada, Leonor Izquierdo, cuya influencia es notoria incluso en este poema.

Son muchas las poesías que podrían robarnos un suspiro dentro de Campos de Castilla, donde, por mencionar alguna, podríamos hablar también del poema Retrato.

A un olmo seco – Antonio Machado

Al olmo viejo, hendido por el rayo
y en su mitad podrido,
con las lluvias de abril y el sol de mayo
algunas hojas verdes le han salido.

¡El olmo centenario en la colina
que lame el Duero! Un musgo amarillento
le mancha la corteza blanquecina
al tronco carcomido y polvoriento.

No será, cual los álamos cantores
que guardan el camino y la ribera,
habitado de pardos ruiseñores.

Ejército de hormigas en hilera
va trepando por él, y en sus entrañas
urden sus telas grises las arañas.

Antes que te derribe, olmo del Duero,
con su hacha el leñador, y el carpintero
te convierta en melena de campana,
lanza de carro o yugo de carreta;
antes que rojo en el hogar, mañana,
ardas de alguna mísera caseta,
al borde de un camino;
antes que te descuaje un torbellino
y tronche el soplo de las sierras blancas;
antes que el río hasta la mar te empuje
por valles y barrancas,
olmo, quiero anotar en mi cartera
la gracia de tu rama verdecida.
Mi corazón espera
también, hacia la luz y hacia la vida,
otro milagro de la primavera.

Breve análisis y valoración

El poema A un olmo viejo funciona como una metáfora de la vida y la muerte, del paso del tiempo. En su primera estrofa realiza una vana descripción del árbol al que el paso del tiempo ha deteriorado. Se suma luego el contenido emocional para contextualizar su existencia, y procede en las posteriores a describir los seres que viven en el, siempre hacia una connotación más melancólica y triste. La esperanza surge en la rama verde que ha brotado de este, esperando que al poeta, como al árbol, pueda concedersele una nueva oportunidad de ver la luz.

Es en esta segunda parte de la obra, donde el alma del poeta logra expresarse, y se deja ver la necesidad de Machado de poder volver a ser feliz. Cabe aclarar que aparece en la obra una referencia a la soledad, al detallar la vida del olmo cuyo camino parece llevarlo al olvido, sólo ese tallo verde quizás pueda perdurar.

Si esta increíble obra te ha interesado y quieres profundizar en su contenido, y sumarla a tu biblioteca personal, dejo a continuación un link donde puedes encontrar el libro que contiene al hermoso poema.

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Ian Fleming – James Bond, el Agente 007

Reseña literaria al respecto de Ian Fleming, el creador de James Bond Agente 007 (con licencia para matar)

Ian Fleming - James Bond

Ian Fleming fue el creador del mejor y más letal espía de todos los tiempos cuya identidad es inconfundible. Su nombre James Bond y ese prestigio está cimentado en los más de 50 millones de libros vendidos a nivel mundial, narrando sus heroicas y exóticas aventuras.

La pantalla grande acompañó esa vorágine comercial y cada título adaptado y convertido en celuloide, pasó a integrar en el historial de la historia cinematográfica moderna, el grupo de élite entre los filmes que más han perdurado en cartelera. El padre intelectual de este personaje tan especial, fue un autor dotado de singular talento para captar la atención de los lectores.

«El dolor del fracaso es mucho más intenso que el placer del éxito».

Ian Fleming fue un escritor y periodista inglés. Nació en Mayfair, Londres, el 28 de mayo de 1908. Hijo de Evelyn Rose y Valentine Fleming, un influyente miembro del Parlamento británico y poderoso terrateniente que, sólo ocho días antes de que su hijo cumpliera los 9 años, se convirtió en héroe al morir durante un bombardeo alemán en la Primera Guerra Mundial.

La privilegiada situación económica de su familia, le posibilitó recibir una educación acorde al nivel social, en su infancia, asistiendo según las costumbres de la época, a escuelas y colegios privados regidos por estrictas disciplinas y, ya adolescente, cursando en el exclusivo Eton College donde no destacó académicamente, pero si sobresalió en atletismo. No obstante, su licencioso modo de vida le generó problemas con algunas autoridades del internado, que le cuestionaban el trato que daba a las mujeres y reprobaban sus actitudes de desprecio racista y otros hábitos perniciosos e inaceptables.

Fue admitido en la Real Academia Militar de Sandhurst pero abandonó para inscribirse en las universidades de Munich y de Ginebra, procurando perfeccionar sus habilidades en lenguas modernas.

Fleming intentó más tarde incorporarse al Foreign Office, el rechazo de su solicitud lo obligó a aceptar un puesto de redactor en la agencia internacional de noticias Reuters, además, esporádicamente, ejercía como agente de la bolsa en Londres. En 1939, al estallar la Segunda Guerra Mundial, John Godrey, oficial de la Armada británica, lo reclutó para trabajar en el servicio secreto de inteligencia naval de la Royal Navy, como asistente personal del director del Almirantazgo.

En 1945, finalizado el conflicto bélico y tras su desvinculación de la Armada, regresó al periodismo colaborando con el grupo Kemsley. Su tarea de supervisar la red de corresponsales que la corporación tenía distribuidos por diferentes países, le permitía tomarse tres meses de vacaciones cada temporada invernal, tiempo que aprovechó para construirse una casa vacacional en Jamaica.

En el país caribeño, Ian Fleming empezó a desarrollar los primeros esbozos de su obra; tiempo atrás había comentado a algunos de sus amigos veteranos de guerra, su interés en escribir una novela acerca de un oficial del Servicio de Inteligencia convertido en espía y al que únicamente se le reconocería por su código secreto, 007.

Sus experiencias personales durante la contienda bélica, complementadas por argumentos ficticios entremezclados le brindarían gran parte del contexto y los detalles para las tramas; sus antecedentes en el periodismo le ayudarían a darle solidez al relato. En 1953 comenzó a dar forma al proyecto.

¿Cómo surge el nombre de James Bond?

Buscaba identificar a su personaje con un nombre de raíz anglosajona, lo más común y breve posible y que fuera poco romántico pero a la vez varonil. Fue descartando opciones hasta que conoció circunstancialmente a un ornitólogo estadounidense nacido en Filadelfia, que estudiaba la vida de las aves de Las Antillas y que se llamaba James Bond; un verdadero hallazgo porque ese nombre lo impactó; convencido, rebautizó con él a su protagonista, El mito nacía y con él una de las creaciones literarias más populares y rentables que haya sido escrita.

Tenía más de 40 años, cuando su primera novela Casino Royale se publicó a comienzos de la década de 1950. En una de sus páginas, un James Bond de sonrisa estereotipada a la manera de un rompe corazones de la época, pide «…un martini seco con vodka mediano, con una rodaja de cáscara de limón. Agitado y no revuelto». Este contexto, donde los límites entre realidad y fantasía se confunden y diluyen en una nebulosa, anticipaba el estilo que tendría el incipiente desafío literario.

Finalmente y como había imaginado Fleming, su espía era un agente secreto que se desenvolvía en el entorno perfecto siempre reconocible, que caracteriza la universo de los servicios de inteligencia. Un universo violento, desvergonzado, ambiguo entre la ensoñación romántica y la mentira; y en ese escenario el protagonista irreverente, duro, insolente, que después de cada nueva hazaña en la que conquistaba inexorablemente a la dama más bella y exuberante, conseguía huir en el automóvil más rápido, dejando tras de sí el arrobamiento de un par de jóvenes muy enamoradas.

Otra crítica a su concepción intelectual, es que no utilizaba en sus argumentos enemigos de clase sino referencias a identidades étnicas o deformaciones físicas, para complementar la descripción de los ambientes en que interactuaban sus personajes.

Ian Fleming sostenía que «sus thrillers probablemente no fueran literatura con mayúscula, pero es posible escribir lo que puedo describir como thrillers diseñados para ser leídos como literatura». El filósofo y escritor italiano Umberto Eco, intentó definirlo así: «…escribe bien en el sentido más banal y honesto del término. Tiene ritmo, limpieza e incluso cierto gusto sensual por la palabra. Esto no significa que sea un artista, pero desde luego tiene arte».

El autor elabora un personaje de ficción conforme a una idea, pero después éste crece y muchas veces se independiza adquiriendo autonomía, luego se conecta empatizando con las fantasías del público que le es adicto hasta alcanzar estamentos no previstos. Termina instalándose en el colectivo de la idolatría.

«Siento que la fama de James Bond no durará mucho», había manifestado Ian Fleming a modo de premonición poco antes de morir. No podía estar más equivocado. Lo cierto es que, James Bond su hijo literario con todos sus errores y defectos, subestimando cuestionamientos morales y éticos, adquirió estatus de inmortal y cambió para siempre el universo de la literatura y el cine de espionaje. Privilegios de ídolo al que todo le es tolerado y perdonado.

Bebedor consuetudinario de ginebra, fumador empedernido y amante de los excesos, el escritor no acostumbrado a respetar límites, fue dinamitando su salud hasta que un Infarto agudo de miocardio acabó con su vida el 12 de agosto de 1964, en Canterbury (Reino Unido de Gran Bretaña). Tenía 56 años y su fama como escritor recién iniciaba el ascenso hacia la cresta de la ola.

Obra literaria de Ian Fleming:

Doce novelas y dos libros de cuentos, forman el corpus original de las novelas de James Bond, entre las que destacan:

Casino Royale – Los diamantes son eternos – Desde Rusia con amor –

Dr. No – Goldfinger – Operación Trueno – La espía que me amó –

Al servicio secreto de su Majestad  – Sólo se vive dos veces

Además, fue un prolífico autor de relatos cortos y cuentos infantiles entre los que sobresale «Chitty Chitty Bang Bang.

La primera adaptación cinematográfica de una de sus obras, se realizó en 1962 correspondiéndole al libro «Dr. No». 

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Un cohete muy especial – Oscar Wilde

Reseña literaria de la obra Un cohete muy especial del célebre escritor Oscar Wilde

Un cohete muy especial Oscar Wilde

Un cohete muy especial es un cuento corto escrito por Oscar Wilde y publicado por primera vez en el año 1888, dentro de una obra gran obra titulada El príncipe feliz y otros cuentos, en donde podemos encontrar otros cuentos como El ruiseñor y la rosa, o El gigante egoísta.

Un cohete muy especial (o El famoso cohete según las traducciones) es un relato que funciona como una parodia de la vanidad social de la época y, además, de la vanidad masculina aristocrática y la vanidad masculina. Si bien el lenguaje que se utiliza en el cuento es sencillo, el humor de Wilde dista de serlo, y en realidad es un cuento que puede estar más dirigido a los adultos, así como muchas de sus interpretaciones.

Resumen de Un cohete muy especial de Oscar Wilde

Esta obra cuenta la historia de un príncipe y una princesa que se enamoran con locura, y, para su boda, organizan un espectáculo de fuegos artificiales ya que ella jamás los ha visto. La particularidad sucede con la personalización de dichos fuegos que nos demuestran la capacidad de hablar.

Uno de ellos es un cohete, que demuestra extrema arrogancia, hostilidad hacia los demás, y no deja de jactarse de su herencia, así como de remarcar el hecho de que es mejor que los demás. Durante la discusión es llamado insensible, y al intentar comprobar lo contrario, logra soltar unas lágrimas, lo que que al humedecerlo le quita su posibilidad de explotar, por lo que es descartado.

Sin saber exactamente la realidad de su situación, discute con una, un pato y una libélula, sin ningún atisbo de humildad, asegurando que, cuando pueda explotar, será lo más impresionante que nadie haya visto. Es encontrado por dos jóvenes que, creyendo que es inservible, lo arrojan al fuego. Cuando por fin estalla, al secarse, se desvanece en polvo de estrellas y alcanza su final pensando que su espectáculo ha sido un éxito.

Valoración y análisis:

Este relato inicia como un cuento de hadas clásico pero el autor no tarda en mostrar un contraste cínico con la vida de la alta sociedad de la época, cuya frivolidad y exaltación de las apariencias era la regla. y si de exaltación hablamos, quizás sea la del amor la más manifiesta, probablemente por la época, expuesta en muchas obras del estilo.

El cohete considera que, debido a su herencia, es mejor que el resto, y esto resulta en una clara crítica a la aristocracia de la época. Sin embargo, no puedo dejar de pensar si no existen paralelismos en la actualidad.

El cuento recibe una cuota de lo absurdo, sobre todo al instaurarse en los fuegos artificiales la posibilidad de hablar. A pesar de que todo el cuento parece inmerso en un delirio, el cúlmen de esto está dado por el cohete, cuya arrogancia lo ha llevado a pensar que todo el mundo, incluso toda la historia, gira en torno a su existencia.

Para saber más:

Oscar Wilde era famoso por utilizar epigramas en sus relatos, y en Un cohete muy especial aparecen muchos de estos. Un ejemplo de ello podría ser «Me gusta escucharme hablar. Es uno de mis mayores placeres. A menudo tengo conversaciones largas por mí mismo, y soy tan inteligente que a veces no entiendo una sola palabra de lo que estoy diciendo».

Si están interesados en conocer más sobre esta herramienta literaria, quizás pueda interesarles la nota ¿Qué es un epigrama?.

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Romance Sonámbulo de Federico García Lorca

Reseña literaria del poema Romance Sonámbulo de Federico García lorca, uno de sus trabajos más profundos

Romance Sonámbulo de Federico García Lorca

El poema Romance Sonámbulo es una de las obras más pasionales y celebradas de Federico García Lorca. Fue publicado en el año 1928, algunos años antes de la temprana muerte del autor, como parte de un conjunto de trabajos que representaban la energía, la vitalidad, y la emoción de la vida gitana, en un momento donde las tensiones políticas del país no dejaban lugar ni al arte ni a la imaginación.

La pluma de Lorca logra transmitir la el amor y la pasión, el miedo y la desesperación, la desilusión y la esperanza de salvación, en palabras que sólo un genio podría llegar a concebir. Este gran poema forma parte (junto a otros de gran calidad como es el caso de Romance de la pena negra) de una obra que, a mi entender, es parte magistral del mundo de la literatura, el Romancero Gitano.

Romance del sonámbulo – Federico García Lorca
A Gloria Giner
y a Fernando de los Ríos

Verde que te quiero verde.
Verde viento. Verdes ramas.
El barco sobre la mar
y el caballo en la montaña.
Con la sombra en la cintura
ella sueña en su baranda,
verde carne, pelo verde,
con ojos de fría plata.
Verde que te quiero verde.
Bajo la luna gitana,
las cosas le están mirando
y ella no puede mirarlas.

Verde que te quiero verde.
Grandes estrellas de escarcha,
vienen con el pez de sombra
que abre el camino del alba.
La higuera frota su viento
con la lija de sus ramas,
y el monte, gato garduño,
eriza sus pitas agrias.
¿Pero quién vendrá? ¿Y por dónde…?
Ella sigue en su baranda,
verde carne, pelo verde,
soñando en la mar amarga.

Compadre, quiero cambiar
mi caballo por su casa,
mi montura por su espejo,
mi cuchillo por su manta.
Compadre, vengo sangrando,
desde los montes de Cabra.
Si yo pudiera, mocito,
ese trato se cerraba.
Pero yo ya no soy yo,
ni mi casa es ya mi casa.
Compadre, quiero morir
decentemente en mi cama.
De acero, si puede ser,
con las sábanas de holanda.
¿No ves la herida que tengo
desde el pecho a la garganta?
Trescientas rosas morenas
lleva tu pechera blanca.
Tu sangre rezuma y huele
alrededor de tu faja.
Pero yo ya no soy yo,
ni mi casa es ya mi casa.
Dejadme subir al menos
hasta las altas barandas,
dejadme subir, dejadme,
hasta las verdes barandas.
Barandales de la luna
por donde retumba el agua.

Ya suben los dos compadres
hacia las altas barandas.
Dejando un rastro de sangre.
Dejando un rastro de lágrimas.
Temblaban en los tejados
farolillos de hojalata.
Mil panderos de cristal,
herían la madrugada.

Verde que te quiero verde,
verde viento, verdes ramas.
Los dos compadres subieron.
El largo viento, dejaba
en la boca un raro gusto
de hiel, de menta y de albahaca.
¡Compadre! ¿Dónde está, dime?
¿Dónde está mi niña amarga?
¡Cuántas veces te esperó!
¡Cuántas veces te esperara,
cara fresca, negro pelo,
en esta verde baranda!

Sobre el rostro del aljibe
se mecía la gitana.
Verde carne, pelo verde,
con ojos de fría plata.
Un carámbano de luna
la sostiene sobre el agua.
La noche su puso íntima
como una pequeña plaza.
Guardias civiles borrachos,
en la puerta golpeaban.
Verde que te quiero verde.
Verde viento. Verdes ramas.
El barco sobre la mar.
Y el caballo en la montaña.

Breve Análisis de Romance Sonámbulo

Este poema nos traslada a la añoranza del retorno, a dos personas separadas que desean volver a estar juntas, una viajando, otra esperando. Pero cada día que pasa llena de angustia a los amantes que, cercados por el tiempo, consideran la posibilidad de no volverse a ver. La esperanza se mantiene, como fiel reflejo en una metáfora.

El hombre vuelve al fin, se encuentra herido y su hogar ha perdido. Quiere recuperarlo, volver a tener un lugar, dejar los viajes a un lado, y su mente descansar. Su amada ya no existe, probablemente murió, sólo el corazón del poeta sabe que sucedió.

Sus tristes palabras dan lugar a la desesperanza y abren paso a la tragedia. Los guardias lo han encontrado y, ante todo este problema que quizás sea su final, sabe que en el fondo, ella lo espera en otro lugar.

Encuentro en este hermoso poema dos referencias muy trabajadas en la literatura. Una es el hecho de un amante que espera a otro, distanciados por tiempo y marea, como pudiera ser Penélope en La odisea (por recordar una obra famosa) o incluso Romeo y Julieta si es que consideramos el final trágico. El otro es la posibilidad, en sus últimas palabras, de una trascendencia del alma más allá del cuerpo, dos pilares firmes que contrastan, de alguna manera, la separación que ha sucedido.

Su título nos hace suponer que el desenlace ha sido en la noche o madrugada, y que a la vez el romance puede establecerse como un poema de tipo narrativo. No queda claro, cuál es la representación del color verde. Puede ser una referencia a la muerte, o quizás a la comunidad gitana. El caballo y el mar nos trasladan al viaje, el regreso prometido, mientras ella espera en la baranda.

Para saber más:

Gloria Giner de los Ríos García (1886-1970) fue una profesora de Escuela, parte importante de la reserva intelectual española, que debió vivir en exilio durante el gobierno franquista. Contrajo matrimonio con Fernando de los Ríos, y su hija, fue desposada con el hermano del poeta Federico García Lorca. Su labor educativa y cultural es muy recordada.

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Consejos de un abuelo a su nieto adolescente – Umberto Eco

Reseña literaria de la carta de Consejos de un abuelo a su nieto adolescente, elaborada por Umberto Eco en relación a un desafío de  L’Espresso

Consejos de un abuelo - Umberto Eco

 L’Espresso, el prestigioso semanario editado en Roma invitó hace algunos años a catorce autores famosos, para que escribieran sus impresiones referidas al significado del año 2014. El italiano Umberto Eco, escritor, filósofo, crítico cultural y acérrimo defensor de la historia medieval y su cultura, fue uno de los que aceptó el desafío. Como respuesta decidió firmar una carta abierta referida a consejos de un abuelo a su nieto adolescente y, por obvia extensión, a todos los millennials – Nota de L’Espresso: «Caro nipote, studia a memoria».

Con anterioridad a esa convocatoria, Eco había observado atónito un video de YouTube, en el que cuatro concursantes de un programa de televisión, menores de 35 años, quedaban desorientados frente a preguntas básicas porque desconocían los principales hechos acaecidos en el siglo XX. Y pensó: «Para los jóvenes el pasado se ha aplanado en una enorme nebulosa indiferenciada y hoy existe una generación que carece de los conocimientos más elementales de la historia y otras disciplinas».

Publicó entonces la carta abierta; lo que sigue es un resumen de ese documento:

«Mi querido sobrino, escribiendo esta carta de Navidad evité deliberadamente imitar el estilo del poeta De Amicis cuando predicaba el amor al prójimo, a la patria, a la humanidad y cosas así, ya que la escala de valores ha cambiado tanto, que llegado el momento (tú adulto, yo demasiado viejo) de poner en práctica mis recomendaciones, ya serían obsoletas y no le prestarías atención. Deberás esforzarte en entender, eso si, que tienes en tu cerebro siempre disponible la computadora más completa y funcional que puedas imaginar, y que, contrariamente a lo que sucede con las máquinas, mejora con el uso sin necesidad de sustituirlo.

Pero quiero primero advertirte algo, el amor y el sexo no son como internet los muestra. Si eventualmente visitas alguno de los millares de sitios dedicados a la pornografía, donde se muestra la relación entre seres humanos, o entre un ser humano y un animal, en miles de modos; si lo haces, no intentes creer que el sexo se limita a un monótono y denigrante intercambio de experiencias promiscuas, Es una puesta en escena para obligarte a no salir de tu casa, colaborando involuntariamente en el enriquecimiento de la gente que explota el negocio. Y lo peor, es que te impedirá tener trato con las chicas de verdad.

Asumo la idea de que eres heterosexual. De lo contrario, adapta mis consejos a tu caso: mira a las chicas de tu escuela o de donde vayas a jugar, porque son mejores que las que ves en televisión y un día te darán más satisfacciones que las que ves en las páginas de internet (…). Cree a quien tiene más experiencia que tú, si yo hubiera descubierto el sexo a través de una computadora, tu padre no hubiera nacido y tu existencia habría sido absolutamente imposible.

Pero no es de esto de lo que quería hablarte, sino de un mal que ha afectado a tu generación e incluso a chicos mayores que tú, muchos de ellos cursando en la universidad: la pérdida de la memoria. Así que me gustaría detenerme un instante y recomendarte cosas que podrías poner en práctica incluso en este instante, mientras navegas en tu tablet o en tu iPad. No cometeré el error de aconsejarte no hacerlo, no tanto por el miedo a parecer un abuelo anticuado, sino porque yo también las utilizo.

Que internet no te impida aprender. Es cierto que, si tienes el deseo de saber quién era Carlomagno o dónde está Kuala Lumpur, sólo tienes que pulsar unos botones e internet te lo dirá en el momento. Hazlo cuando lo necesites, pero intenta retener la información para que no tengas que consultar una segunda vez si eventualmente debes realizar una investigación escolar (…). La memoria es un músculo, como los de las piernas, que si no se ejercita se atrofia y hará que te conviertas en discapacitado (desde el punto de vista mental-intelectual), o sea (hablemos claro) en un imbécil.

Sigue la dieta de la memoria. Los pequeños detalles son importantes, cada mañana, memoriza algunos versos o una breve poesía y trata de competir con tus amigos por ver quién recuerda mejor, por ejemplo datos de los libros que hayan leído (¿quien estaba a bordo de La Española en busca de La Isla del Tesoro? o ¿quiénes eran los sirvientes de Los Tres Mosqueteros y de D’Artagnan (Grimaud, Bazin, Mosqueton y Planchet)?…Y si no quieres leer Los Tres Mosqueteros (no sabes lo que te pierdes) ni poesías, hazlo con alguna de las historias que hayas leído o con nombres de jugadores de fútbol. (fíjate que yo me acuerdo del equipo del Torino cuando en 1949 su avión se estrelló en Superga con todos sus jugadores a bordo: Bacigalupo, Ballarin, Maroso, etc.).

Ten en cuenta que puedes entrenar tu memoria, no solo con la ayuda de libros y revistas, sino también con la ayuda de Internet. Sirve, no solo para chatear con amigos, sino también para saber por ejemplo ¿Quiénes fueron los hititas?, ¿cómo se llamaban las tres naves de Colón?, ¿cuándo se extinguieron los dinosaurios?, ¿tenía timón el arca de Noé?, ¿hace cien años, había más tigres que ahora?, ¿quién habló sobre el Imperio del Mal?, ¿quién fue el segundo papa de la historia?, ¿cuándo apareció Mickey Mouse?

Está también la memoria histórica, la que no tiene que ver con acontecimientos de tu vida o las cosas que hayas leído. Se refiere a aquello que sucedió antes de que nacieras y eso también cuenta. La vida es como una película, en mis tiempos de juventud se podía entrar al cine en cualquier momento y no en una hora fija como hoy. Se podía incluso hacerlo a mitad del metraje, se llegaba mientras estaba ocurriendo algo y se intentaba entender lo que había pasado. También nosotros entramos en la vida cuando muchas cosas ya han sucedido, desde cientos de miles de años y la memoria sirve para entender que a veces lo que sucedió antes explica ciertas cosas que suceden ahora, también ayuda a no cometer lo mismos errores que nuestros antepasados. (…) Es labor de la escuela enseñarte a memorizar lo que pasó antes de que nacieras, pero parece ser que no lo está haciendo nada bien».

Inexorablemente transcurrirá el tiempo y envejecerás, y es en ese momento cuando habrás de notar en tus amigos, que aquellos que no cultivaron ni enriquecieron su memoria, habrán vivido una sola vida, la suya, seguramente muy rutinaria, melancólica y desprovista de grandes emociones. En cambio tú sentirás que has vivido mil vidas, participando en la batalla de Waterloo u observando inmóvil e impasible el asesinato de Julio César, y hasta podrías sorprender a Bertold Schwartz, mientras mezcla diferentes sustancias en un mortero buscando obtener oro, e inventa por accidente la pólvora.»

Tratándose de una personalidad de la estatura intelectual de Umberto Eco, la carta con los consejos de un abuelo a su nieto adolescente tuvo una enorme repercusión. El viejo escritor falleció en su casa de Milán la noche del viernes 19 de febrero de 2016, a los 84 años de edad. En su testamento, había pedido que no se organizaran homenajes ni celebraciones en su memoria hasta transcurridos, al menos, diez años.

Durante el funeral, celebrado en Castillo Sforzesco, en la misma ciudad de Milán, Emanuele, su nieto conmovido y emocionado lo despidió con estas palabras:

«Querido abuelo, quería hacer una lista de todas las cosas que hicimos juntos en estos quince años, pero habría sido muy larga. Tantas veces me preguntaron «¿Qué se siente al tener un abuelo así?» y yo, confundido, nunca supe dar una respuesta satisfactoria. Desde niño aprecié tu afecto, tu generosidad, pero sobre todo tu sabiduría. Luego atesoré tu inteligencia, admiré tus conocimientos y tu irónico sentido del humor, ¿cómo agradecerte todas las historias que me contaste y las palabras que aprendí a tu lado?. Jamás olvidaré los libros que me regalaste, la música que me hiciste escuchar y los viajes que hicimos solos, tú y yo. Por eso, volviendo a la pregunta que siempre me han hecho, hoy puedo responder con absoluta certeza lo que siento: mi corazón albergará por siempre el orgullo inmenso, indescriptible de haber sido tu nieto. Gracias, Abuelo.»

Umberto Eco había nacido en la ciudad de Alessandria en la región del Piamonte al norte de Italia, el 5 de enero de 1932. y legó a la posteridad magistrales obras literarias que lo convirtieron en referencia obligada de la mejor literatura italiana y del mundo.

Sus obras principales:

El nombre de la rosa  –  El péndulo de Foucault – La isla del día de antes – Baudolino – El cementerio de Praga – El número cero.

En 2016 se publicó De la estupidez a la locura, libro póstumo recopilatorio de artículos publicados en la prensa por Umberto Eco, seleccionados por él mismo antes de su fallecimiento.

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La carta robada – Edgar Allan Poe

Reseña literaria y resumen de La carta robada, una de las obras más conocidas de Poe

La carta robada de Edgar Allan Poe

La carta robada de Edgar Allan Poe es una de las historias más famosas del célebre escritor. Surgió a finales de 1844 en una publicación llamada «The Gift» junto a otros relatos del autor como La caja Oblonga y constituye la última aparición del carismático investigador Auguste Dupin.

La carta robada es un relato de tipo policial, de suspenso, en el que el tanto el personaje principal como el lector deberán utilizar todo su ingenio para intentar desenmarañar el caso. Edgar Allan Poe vuelve a dar vida a Dupin luego de Los crímenes de la calle Morgue (considerado como el primer relato policial) y El misterio de Marie Roget.

Auguste Dupin es, sin duda, uno de los personajes policiales favoritos de los lectores a través de los años, junto a Sherlock Holmes de Sir Arthur Conan Doyle, que logró superar en popularidad al primero a pesar de ser posterior, y a Hércules Poirot, creado por Agatha Christie.

Resumen de La carta robada de Edgar Allan Poe

La historia se desarrolla en París, alrededor del año 1800. La policía contacta al detective Dupin y a su colaborador (el narrador del relato) para investigar la desaparición de una carta en los aposentos reales, cuyo contenido está siendo utilizado como extorsión, un misterio muy «singular», en palabras repetitivas del prefecto.

Lo más particular es que la persona que ha sustraído el documento ha sido vista e identificada, e incluso se sabe que la carta robada permanece en su poder, por cómo se han dado los acontecimientos políticos a partir del robo.

En un comienzo, el detective no pretende aceptar el pedido y sólo otorga a la policía consejos de cómo resolver el caso pero, a pesar de las búsquedas intensas, la carta no aparece. Por tal motivo, deciden ofrecer una gran suma de dinero a Dupin que, quizás más por el logro de resolver el misterio que por la suma, acepta.

El detective visita al Ministro y, tras una ágil observación, identifica la carta. Tras una distracción logra reemplazarla por una que él había copiado y se hace con el objeto, sin que el ladrón sepa que ha perdido su as bajo la manga. Con esto la carta ya no puede ser utilizada para influenciar a la realeza.

Auguste Dupin ha escrito en su reemplazo: «Un dessein si funeste – S’il n’est digne d’Atree, est digne de Thyeste.» Un plan tan funesto, si no es digno de Atreo, es digno de Tieste. En referencia a una cita de Prosper Jolyot de Crébillon (padre), escritor y dramaturgo francés, creador de la tragedia de Atreo y Tieste (en 1707).

Sin mayor dificultad devuelve la carta habiéndola encontrado en el lugar más simple posible, y resuelve así el caso ofrecido por la policía parisina.

Valoración

La carta robada es una cuento muy interesante de Edgar Allan Poe, no sólo por el suspenso y por la intriga de intentar encontrar el objeto desaparecido sino también por los mensajes ocultos que pueden encontrarse al interpretar la historia. Existen dos puntos principales de este análisis, uno es la forma en la que el detective encuentra el objeto, mirando el caso desde los ojos del ladrón, poniéndose en el sitio del otro. El otro, quizás más importante hace referencia a que a veces uno busca las cosas en los lugares más complejos, sin revisar los simples primero.

Para saber más: En la tragedia de Atreo y Tieste, Aréope, la esposa del primero, mantiene una relación con su hermano Tieste. Al enterarse, Atreo realiza un banquete en el que el plato principal son los tres hijos de Tieste. Al finalizar la comida, muestra sus cabezas provocando el horror de su hermano.

La carta robada (Versión Kindle)

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Emily Dickinson – Misterios de una poetisa iluminada

Semblanza de Emily Dickinson y su profunda obra poética

Emily Dickinson

Nunca fue motivo de preocupación para Emily Dickinson publicar sus poemas, no creía que fuera ése el precepto fundamental que orientaba la labor de un escritor. Biógrafos e historiadores no coinciden todavía en determinar cuántos versos fueron editados mientras vivió, pero se estima que menos de diez, y éstos, eran alterados significativamente para adaptarlos a normas y convenciones de la época.

«Multiplicar los muelles no disminuye la inmensidad del mar«

Después de acaecida su muerte, Lavinia, la hermana menor (conocida en la familia como Vinnie), encontró ocultos entre las pertenencias de la extinta, alrededor de mil ochocientos documentos, eran papeles manuscritos, recortes, escritos sueltos y algunos fragmentos casi ilegibles, ordenados en cuarenta tomos cosidos de manera artesanal, la mayoría destacaban por una característica, su corta extensión; también apareció una abundante acumulación de cartas.

Al editarse en 1890 una selección limitada de ese material, el nombre y la obra de Emily Dickinson comenzó a trascender.

Tiempo después se publicaron otros dos volúmenes de poesías, junto con dos recolecciones de su correspondencia. En 1950, la Universidad de Harvard adquirió todos sus manuscritos y derechos de publicación, iniciándose posteriormente la ardua tarea de clasificación.

Creadora intuitiva de un estilo original e inimitable, descubrió los nuevos senderos que después comenzaría a transitar en su evolución la poesía norteamericana contemporánea. No es fácil explicar cómo una ignota escritora de mediados del siglo XIX, residiendo en un pequeño pueblo situado al norte de Estados Unidos, sin ninguna comunicación ni trato con las grandes corrientes literarias europeas, pudo fraguar una obra lírica, (ella la llamaba “Pensamientos”) que la llevó a convertirse en referente esencial de la literatura estadounidense y compartir el panteón de poetas fundacionales en un plano de igualdad con Edgar Allan Poe, Ralph Waldo Emerson y Walt Whitman.

¿Porqué cautivó a la crítica y a sus lectores?, ¿qué sucedía en el universo emocional de Emily Dickinson mientras escribía?. Son misterios aún no develados.

Emily Elizabeth Dickinson nació el 10 de diciembre de 1830, en Amherst, Massachusetts (Estados Unidos); era hija de Edward Dickinson, prestigioso abogado y político y de Emily Norcross. Su abuelo paterno, Samuel Fowler Dickinson, había sido el fundador de la universidad local.

Fue criada en el seno de una familia protestante que profesaba con estricta severidad religiosa los ideales del puritanismo. Pero a diferencia de muchas otras mujeres de su época para quienes la educación estaba vedada, la posición social y solvencia económica de su padre le permitieron acceder a una formación integral. En el verano de 1847 finalizó sus estudios secundarios matriculándose después en el South Female Seminar (también llamada Mount Holyoke College), la primera universidad para mujeres del país del norte.

Las historias de sus primeros años de juventud, muestran a una Emily de trato tímido y cordial integrada a la vida religiosa y social del pueblo natal, pero a fines de la segunda mitad de la década de 1850, por razones nunca esclarecidas (las causas probables pudieron haber sido el deterioro de las finanzas familiares o una enfermedad desconocida que afectó a su madre), decidió abandonar sus estudios y retornar a la casa de sus padres. A partir de ese momento su introvertida personalidad la obligó a arrinconarse paulatinamente en si misma, hasta convertir su propio cuarto en el claustro en el cual se recluiría. Tenía por entonces alrededor de 30 años y el encierro voluntario iba durar hasta el final de sus días.

Las certezas acerca de su vida terminaron. Tildada de Excéntrica por los lugareños, de manera obsesiva comenzó a vestirse siempre de blanco impecable y a sentir animadversión hacia la gente. A veces aparecía agazapada en las reuniones que se celebraban en su casa, escondida entre las sombras de las escaleras y susurraba algún comentario para luego marcharse  evitando saludar. Permanecía durante días encerrada en su alcoba y solamente su hermana Vinnie y su cuñada Susan, lograban cruzar el cerco imaginario para hablar con ella. La mayoría de las relaciones de amistad con otras personas, fueron a través de correspondencia.

En ese mundo de encierro y soledad comenzó a crear poesía y a escribir cientos de cartas.

Acostumbraba utilizar un lenguaje de líneas cortas y palabras sencillas, otorgando ritmo propio a sus versos sin importar la perfección de la rima, usaba una puntuación rebelde a las reglas que desbordaba la gramática convencional, su compleja sintaxis genera en los textos distintas connotaciones y variadas interpretaciones.

No titulaba sus poemas y tampoco corregía ni editaba. Escribía sobre cualquier papel que tuviera a mano, incluso en los espacios en blanco de algún periódico. Nunca declaraba fechas ni seguía un orden prolijo en sus trabajos.

Las oscuras tinieblas de su vida

Aunque tuvo pretendientes que rechazó, Emily Dickinson nunca contrajo matrimonio y tampoco se le conocieron arrebatos románticos en su vida sentimental; se ha hablado de un amor secreto con el “Maestro”, que ella refería en muchas de sus cartas y que algunos identifican en él al reverendo Charles Wadsworth, pero los biógrafos actuales se inclinan más por la figura de Samuel Bowles, que dirigía el diario Springfield Republican. Se tejieron también conjeturas nunca demostradas, suponiendo algún idilio de la poetisa con hombres mayores, por lo general amigos de su padre.

Pero todo cambió cuando comenzaron a analizarse y difundirse públicamente los poemas recuperados y los rumores se multiplicaron como eco. Algunos traductores mostraron una verdad atroz e indignante que comenzaba a revelarse: ¿había sufrido desde la infancia abusos sexuales por parte de su padre y de su hermano, como sugerían algunos versos?, interpretemos el sentido de las palabras con que elaboró esos versos. Otros críticos se preguntaban ¿Era verdad la supuesta relación lésbica que mantuvo en secreto con su cuñada?. Emily conoció a Susan Huntington Gilbert, en la adolescencia y construyeron una amistad íntima que duraría por siempre. Austin Dickinson y Susan se casaron el 1 de julio de 1856, y se instalaron en la casa vecina a la de Emily. Un seto de ligustrina y un caminito separaban a las dos casas. No obstante, la poetisa le escribió nada menos que trescientas cartas, cantidad que sorprende si se observa que su cuñada era vecina.

Debido a la complicada modalidad que utilizaba Emily para trabajar sus versos, resulta difícil definir cuándo termina uno y cuándo comienza otro, tampoco es fácil identificar si corresponden a un mismo poema o son de diferentes escritos y momentos. Esto ha impedido establecer con exactitud el orden cronológico de sus trabajos y rastrear otros aspectos de su vida.

Leía especialmente La Biblia, a William Shakespeare, al poeta John Keats, a Charles Dickens y a las hermanas Brönte; pero también se interesaba en temas de astronomía y química y disfrutaba cultivando su jardín con verdadera pasión. Fue contundente definiendo la tensa relación con su madre cuando escribió: “Nunca tuve una. Supongo que es la persona a quien una acude cuando está en problemas”.

En los últimos tres años casi no salió de su habitación y sólo le quedaba la poesía como estrategia para sobrevivir, al tiempo que su salud desmejoraba y su visión iba deteriorándose, aumentaban los ataques de pánico. Igualmente continuó escribiendo.

El 15 de mayo de 1886, a los cincuenta y cinco años, falleció a causa de una afección renal que padecía, (Enfermedad de Bright).  El funeral se celebró en la mítica vivienda familiar de Amherst.

Lo más destacado de su obra:

Poemas –  Poemas Segunda Serie – Poemas Tercera Serie

El sabueso solo: poemas de toda una vida – Otros poemas – Poemas inéditos

Cartas de Emily Dickinson – La vida y las cartas de Emily Dickinson

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Poldy Bird – Cuentos para leer sin rimmel

Semblanza de la vida de Poldy Bird y breve reseña de sus obras más importantes, Cuentos para leer sin rimmel y Cuentos para Verónica.

Poldy Bird nació en Paraná, provincia de Entre Rios, Argentina, el 16 de diciembre de 1941 y falleció el 1 de junio de 2018.

Poldy Bird

Las historias trágicas referidas a la vida personal de los escritores, tienen un atractivo singular para muchos de sus lectores cautivados por una paradoja. Esos autores que tanto admiran, poseedores de una creatividad y fuerza imaginativa capaz de dar vida a inefables personajes, que siempre resuelven de alguna manera sus conflictos en la trama de espléndidos cuentos y novelas, se enfrentaron en su vida real a dramáticas situaciones que los mostraron débiles y vulnerables y fueron arrastrados hacia el miedo y la desolación que frecuentemente terminó en el suicidio.

La lista de escritores que padecieron dramas con esas características es extensa, basta citar a Emilio Salgari, Virginia Woolf, Alfonsina Storni, Ernest Hemingway, Sylvia Plath, Jacques Rigaut y Ángel Ganivet entre otros. Agregamos a Poldy Bird a esta triste lista.

Poldy Bird fue una escritora argentina difícil de encuadrar en una clasificación convencional. A los 16 años ya había editado su primer cuento y a los 17 años estaba trabajando profesionalmente para distintos diarios y revistas de Buenos Aires.

En 1969 publicó un libro dedicado a su hija recién nacida, que la hizo famosa; la obra titulada Cuentos para Verónica, alcanzó un éxito editorial inusitado para esa época, llegando a la impensada cantidad de 76 ediciones.

La frase «Este es un libro que hace más hermoso al mundo» firmada por el poeta nicaragüense Ernesto Cardenal, ilustraba la contratapa.

Transcurría el invierno austral de junio de 1971, cuando sacó a la venta otra obra, Cuentos para leer sin rimmel, que repitió el éxito de ventas anterior y sumados vendieron más de tres millones y medio de ejemplares; la gente hacía filas enormes cada vez que los firmaba en ferias literarias.

En ambos libros, Poldy modeló un estilo narrando en forma de cuento y lenguaje sencillo, conmovedoras historias de vida que le ocurren a todas las personas y rápidamente ganó adeptos que se identificaban con ella.

Para aquellos que desconocen la obra y el estilo de esta escritora, Cuentos para leer sin rimmel relata una experiencia vivida por los protagonistas, un matrimonio, su hijo de alrededor de 8 años y el padre de la esposa que conviven en una misma casa.

Cuando el anciano enferma gravemente y dado el estado de embarazo avanzado que la mujer atravesaba, optan por enviar al niño a otra ciudad, para que viva un tiempo al cuidado de una tía. En el interín el abuelo muere. El cuento concluye al regresar el niño un mes después, acompañado por una prima, y advertir que su abuelo ya no está en el hogar.

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«Esta mujer que escribe cuentos que hacen llorar y pega donde duele, es una escritora de raza», declaraba Ernesto Cardenal en una entrevista para el diario El País, de Montevideo.

Con el paso del tiempo, las modas, costumbres y gustos cambiaron en el mundo y actualmente es difícil encontrar exhibidos en librerías alguno de sus libros. También la crítica especializada la ha olvidado.

El cuento que Poldy Bird nunca relató, es el de su propia vida: A los 8 años quedó huérfana de una madre que murió atropellada por un tren, en el andén de una estación ferroviaria, las ilusiones mágicas de la infancia quedaron abruptamente interrumpidas, dejando solamente recuerdos en forma de destellos. Por dolorosa coincidencia, también su abuela había muerto en un accidente automovilístico siendo la madre de Poldy una niña de 11 años.

Después de enviudar, su padre volvió de casarse y la llevó a vivir con abuelos de los que prefirió olvidarse. A los 18 años ya se había casado con Martín, padre de su hija Verónica. Antes de los 30 le diagnosticaron cáncer y la sometieron a una mastectomía. Con 36 años, lloró desconsolada al recibir la noticia del fallecimiento de su esposo, a causa de un infarto masivo que la convirtió en viuda

Y lo peor llegó el 25 de octubre de 2008 cuando un derrame cerebral se llevó también a Verónica, su única hija.

«No es verdad, no estás muerta, no hay una sola huella que indique que te has ido a ordenar las estrellas». escribió en una dedicatoria ese día fatídico.

Si había algo más que debía perder, ocurrió durante la crisis económica argentina de 2001, que la obligó a vender su casa y a cerrar una editorial, que años atrás habían logrado instalar con su marido para gestionar la venta de sus libros y de cuyos ingresos vivía.

Poldy María Delia Bird fue en definitiva una mujer que escribía porque amaba dar dimensión de poesía a cada lágrima derramada; sus libros estaban hechos de emociones puras que narraban el dolor con cruda realidad y dramatismo. Tal vez sus palabras carecieran de prestigio académico, pero abundaban en calidez humana.

Había nacido en Paraná (Entre Ríos) el 16 de diciembre de 1941, y en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, falleció el 1 de junio de 2018. Tenía 76 años de una vida de sueños perdidos, esperanzas destrozadas y tragedias que nunca le tuvieron piedad.

Otras de las obras importantes de ella fueron: El país de la infancia, Verónica crece, Mariposas encerradas en mí, Brillo de lágrimas, Cartas debajo de la almohada, Cuentos con niebla, Palabras para mi hija adolescente, Es tan largo el olvido y Morir entre tus brazos,

En 2009, la Editorial del Nuevo Extremo publicó El cuento infinito, que reunía doscientos de sus relatos. En ellos aparecen mujeres hastiadas de la vida rutinaria y que sufrían sus frustraciones en silencio, sumergidas en un mundo de perfil machista. 

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Anestesia letal – El último libro de Robin Cook

Reseña literaria de Anestesia letal, el último libro de Robin Cook, un thriller médico al estilo del autor, con un toque de policíaco y una pizca de espionaje.

Anestesia Letal - Robin Cook

Anestesia Letal fue publicada en el año 2016 por la editorial Plaza & Janés y constituye el último libro de Robin Cook que vio la luz, aunque muchos de los fanáticos de su forma de escritura esperan que el padre del thriller médico escriba una nueva obra.

El New York Times opinó sobre la obra: «Es fascinante, el nuevo libro es Robin Cook en su mejor momento». Si bien el reconocido autor logra el efecto de captura en el lector (algo que ya sabe hacer de memoria), algunos de sus fans encuentran una cierta similitud con una de sus obras más reconocidas, refiriéndonos a Coma (ver novela).

Resumen de Anestesia letal – Robin Cook

El último libro de Robin Cook relata la vida de una estudiante avanzada de medicina, llamada Lynn Peirce, que, gracias a su excelente desempeño profesional y a su estructurada planificación de vida, cree tener todos sus asuntos resueltos.

Como suele suceder cuando uno tiene todo planificado, la vida da un giro inesperado y se manifiesta de la peor manera. Su novio Carl, debe operarse de una rodilla, y tras una complicación quirúrgica queda en un estado de muerte cerebral.

Ante semejante pérdida, y sin comprender qué es lo que ha sucedido, Lynn inicia una búsqueda desesperada de los motivos que han llevado a ese resultado, sospechando, muy en lo profundo, en la posibilidad de que existan causas iatrogénicas en lo que ha pasado. Al continuar investigando comienza a recibir amenazas contra su vida, y queda claro que, quizás, se ha topado con algo mucho más complejo que la muerte de su novio.

Valoración:

Anestesia letal es un excelente libro, atrapante, con altas dosis de suspenso y de intriga, y con detalles médicos que le otorgan un condimento especial. Aún así, dicho lo anterior, se pueden encontrar ciertas similitudes con su novela Coma, publicada en 1977 y uno de sus libros más vendidos, que lo llevaron a la cima y lo hicieron famoso incluso por sus adaptaciones cinematográficas (una película excelente si me lo preguntan).

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Juan Ramón Jiménez – Semblanza

Semblanza a Juan Ramón Jiménez – La Poesía, obsesión del gran escritor

Juan Ramón Jiménez

El prolífico escritor español Juan Ramón Jiménez autor de esa espléndida joya literaria llamada Platero y yo, integra por incuestionables méritos la selecta lista de autores laureados con el Premio Nobel de Literatura y al mismo tiempo, es uno de los pocos galardonados que no pudo estar presente en Estocolmo, al celebrarse la solemne ceremonia de su premiación.

«No dividí mi vida en días, sino mis días en vidas, cada día, cada hora, toda una vida.»

El 25 de octubre de 1956, Jiménez recibió en su residencia de San Juan de Puerto Rico la comunicación de la Real Academia Sueca informándole que le había sido concedida la preciada distinción y apenas tres días después, el 28 de octubre, como consecuencia de un cáncer de matriz que padeció por largo tiempo, fallece su esposa y compañera de toda la vida, Zenobia Camprubí. La orgullosa euforia inicial que había experimentado al conocer la primera noticia, se transformó de repente en una neurosis depresiva de profunda tristeza; esa circunstancia le impidió viajar a la capital de Suecia el 10 de diciembre de ese año 1956.

            Ese día, el dramaturgo del país escandinavo Hjalmar Gullberg, en un emotivo discurso reconocedor de los valores y trayectoria del autor español, expresó: «…una larga vida consagrada a la poesía y a la belleza ha sido honrada este año con el Premio Nobel de Literatura. Es un viejo jardinero este Juan Ramón, que ha dedicado medio siglo a la creación de una nueva rosa, una rosa mística, que llevará su nombre».

            Ante la obligada ausencia del homenajeado, Jaime Benítez, Rector de la Universidad de Puerto Rico, fue el responsable de pronunciar como respuesta el mensaje que le encargara transmitir su amigo personal: «Acepto con gratitud, el honor inmerecido que esta ilustre Academia sueca ha considerado oportuno concederme. Asediado por el dolor y la enfermedad, debo permanecer en Puerto Rico, incapaz de participar directamente en las solemnidades». Benítez concluyó su exposición manifestando: Juan Ramón Jiménez me ha pedido también, que diga: «Mi esposa Zenobia es la verdadera ganadora de este premio. Su compañía, su ayuda, su inspiración hicieron posible mi trabajo durante cuarenta años. Hoy, sin ella, estoy desolado e indefenso».

            La crítica especializada considera a Juan Ramón Jiménez una figura trascendente y decisiva en el ámbito de la poesía española, destacando su excepcional creatividad y la exquisita estética de su escritura.

Fue un autor exigente que vivió por y para la poesía, revisando y corrigiendo continuamente sus versos, obsesionado por conseguir belleza y perfección.

Utilizando como herramienta una pluma, convirtió su narrativa en una expresión genuina de arte y confirió a su lírica los colores propios que definieron su estilo.

Así imaginaba y describía a la poesía:

Eternidades – Juan Ramón Jiménez

Vino primero pura,
vestida de inocencia;
y la amé como un niño.

Luego se fue vistiendo
de no sé qué ropajes;
y la fui odiando sin saberlo.

Llegó a ser una reina
fastuosa de tesoros…
¡Qué iracundia de yel y sin sentido!

Más se fue desnudando
y yo le sonreía.

Se quedó con la túnica
de su inocencia antigua.
Creí de nuevo en ella.

Y se quitó la túnica
y apareció desnuda toda.
¡Oh pasión de mi vida, poesía
desnuda, mía para siempre!

Alimentó una inocente fantasía contándole a la gente que preguntaba, el hecho de haber nacido en Moguer (Huelva-España), en la noche de navidad de 1881. Los registros oficiales indican que en realidad nació en las últimas horas del 23 de diciembre de ese año. Sus padres, Víctor Jiménez y Purificación Mantecón constituían una familia de exitosos comerciantes dedicados al cultivo y elaboración de vinos y criaron a su hijo consintiéndolo y tolerando sus caprichos. Juan Ramón no era un niño dispuesto a compartir juegos con sus compañeros aunque fue un alumno aplicado que sacaba muy buenas notas en sus primeros años escolares; tenía un carácter difícil, muy sensible y proclive a deprimirse con facilidad. Melancólico, nunca olvidó aquella casa vieja de grandes salones y verdes patios floridos, donde quedaron guardados los tiernos recuerdos de su niñez.

            Terminó el bachillerato como interno en el colegio jesuita San Luis Gonzaga, del Puerto de Santa María (Cádiz) y en esa etapa adolescente comenzaron a despertar en él las pasiones que marcarían el rumbo de su vida: el dibujo, la pintura y la poesía. Por imposición de su padre comenzó la carrera de Derecho en la universidad de Sevilla, que quedó inconclusa porque prefirió dedicar sus esfuerzos a estudiar aquellas disciplinas para las cuales creía tener vocación, pintura, que también abandonó y principalmente todo lo referido a ese universo que le fascinaba, el de la creación literaria. La familia tradicionalista y conservadora, no se opuso.

            Transcurría el año 1900, cuando Juan Ramón con diecinueve años, se trasladó a Madrid en una primera visita, comenzó a frecuentar en la capital española los ambientes predilectos de grandes escritores de la época. Entre sus nuevas amistades figuran Jacinto Benavente, Ramón del Valle Inclán y Pío Baroja, además de su admirado inspirador, Rubén Darío. Publica sus primeras obras: Almas de Violeta y Ninfeas.

En ese mismo año murió su padre y reaparecen en el joven escritor antiguas afecciones físicas y psíquicas, agudizadas por síntomas depresivos que obligan a su familia a internarlo en un sanatorio psiquiátrico de Burdeos (Francia). Aprovecha ese tiempo para leer cuanto puede y descubre a los poetas del simbolismo francés, simpatizando pronto con ese movimiento literario que estaba en auge por entonces; al retornar a Madrid para continuar su tratamiento, organiza tertulias y charlas en el mismo sanatorio donde estaba internado.

            Los años venideros serán muy duros para el incipiente poeta. Sus crisis depresivas se hacen cada vez más frecuentes y profundas, agravadas por el descalabro económico que llevó a la ruina a su familia y comprende que si su pretensión es vivir de la literatura, Madrid era la opción más conveniente. En 1903, publicó Arias tristes, un aporte significativo a su labor creativa.

            En 1905, la recurrente depresión lo lleva a regresar a Moguer y aislarse socialmente por un largo tiempo, dedicando plenamente sus días a leer, escribir y hacer de sus tareas literarias su única motivación y objetivo. Ese aislamiento subyace y se refleja en el trasfondo de la obra que comienza a esbozar: «Platero y yo», libro que sería editado y puesto a consideración del público recién en 1914.

            En 1911, entusiasmado por Ramón Gómez de la Serna uno de los referentes del vanguardismo, decide radicarse definitivamente en Madrid. No obstante, Juan Ramón Jiménez lentamente se irá alejando de esa corriente, atraído por los aires innovadores que se respiran en el ambiente intelectual de la Residencia de Estudiantes y allí se instala en 1913. Un gran cambio se produce en su vida personal cuando conoce a Zenobia Camprubí Aymar, joven catalana proveniente de una familia de sólida posición económica, poseedora de una vasta cultura y que transcurrido el tiempo sería la primera traductora hispánica de Rabindranath Tagore.

            Jiménez se enamora profundamente de esa mujer de fuerte y enérgica personalidad, soporte fundamental, coinciden sus biógrafos, de su extensa y fructífera trayectoria futura. Ella en principio lo rechazó, pero la tenaz insistencia del poeta lo ayudó a lograr su propósito y pudo al fin conquistarla.

En 1916, viajan juntos a Estados Unidos para casarse y de ese acontecimiento surgió unos de sus mejores trabajos, Diario de un poeta recién casado, antes le había prometido a su amada obsequiarle el libro de poemas más hermoso jamás escrito. Después de la boda el matrimonio se estableció en Madrid.

            En la década 1925-1935 publica en sus “Cuadernos”, casi todo el material que escribe en este periodo: cartas, cartas, recuerdos, retratos líricos de escritores. En 1931, comienzan a manifestarse en su esposa los primeros síntomas del cáncer que años más tarde acabaría con su vida.

            Cuando en 1936 estalla la guerra civil en España, sus convicciones llevan al matrimonio a alinearse del lado republicano y se involucran en una importante labor humanitaria, asistiendo a niños huérfanos.

Como la situación política y social se volvía cada día más dramática y peligrosa, resolvieron abandonar el territorio hispano. Con un pasaporte diplomático de Agregado Cultural honorario en Washington y sin otro equipaje que maletas y los anillos de boda, a mediados de agosto inician el exilio. Atrás quedaba su casa de Madrid con todas sus pertenencias, libros, manuscritos, recuerdos y, sobre todo, una importante cantidad de obra intelectual inacabada.

            La salida forzada de España, demarca el inicio de un nuevo ciclo en el trabajo literario elaborado por Juan Ramón Jiménez. A partir de entonces, el poeta pretende dotar a su poesía de un carácter sublime como manifestación inefable de lo eterno, mientras que la afanosa búsqueda de la belleza, lo lleva a incursionar en terrenos inextricables de lo sagrado.

            En los años dolorosos e interminables del exilio, Juan Ramón y Zenobia residieron en varias ciudades de Estados Unidos, Cuba y Puerto Rico. Él se ocupó de repasar compulsivamente toda su obra e invitado por instituciones y universidades, recorrió diversos lugares dictando conferencias; entre agosto y noviembre de 1948 viajó a Argentina y Uruguay y en tierras rioplatenses el recibimiento fue apoteósico. En 1950, contratados ambos como profesores por la Universidad Nacional, retornan a Puerto Rico, país caribeño al que ya consideraban su segunda patria. En 1953, dona a la misma Universidad su biblioteca de más de seis mil volúmenes.

            Pero las añoranzas del terruño tan lejano, el recuerdo de las quimeras imposibles de su juventud, pensar en los amigos que ya no volvería a ver y el cáncer que le diagnostican a Zenobia en 1951, van sumando complicaciones y dificultades que le imposibilitan desarrollar una vida tranquila.

Las consecuencias son inevitables: las antiguas dolencias físicas y psicológicas recrudecen severamente y con mayor intensidad.

La crítica suele dividir la obra poética de Juan Ramón Jiménez en tres etapas:

            La etapa sensitiva (1898-1916). Subdividida a su vez en dos partes, la primera hasta 1908, continuada por la segunda hasta 1916. Se aprecia en ese período la influencia de Gustavo Bécquer, de la corriente modernista de Rubén Darío y la irrupción del simbolismo francés.

            La etapa intelectual (1916-1936) es una fase donde Jiménez busca una poesía esquemática, pura y transparente, que conciba cada poema como un objeto artístico. Prosa y verso se mezclan nombrando solamente lo esencial de las cosas y haciendo desaparecer todo aditamento superfluo.

            La etapa suficiente o verdadera (1937-1958) Pertenece a esta etapa todo lo escrito durante su exilio en suelo americano. Juan Ramón Jiménez continúa pretendiendo belleza y perfección y su estilo se encamina progresivamente hacia una poesía hermética y abstracta.

            En Juan Ramón Jiménez se identifica perfectamente al poeta para el cual no existe nada, más allá de la creación literaria; un autor que considera su obra en constante creación y que vuelve sobre los poemas antiguos retocándolos o cambiándolos si es necesario: Su poesía responde a tres impulsos: belleza, conocimiento y anhelo de eternidad.

Para sus detractores, la obra poética (sobre todo la que escribe en la última etapa) resulta hermética, abstracta, difícil de interpretar y es definida como minoritaria. También advierten en su autor cierto atisbo de narcisismo.

Las reglas de ortografía

            Las reglas ortográficas de la lengua española establecen que letras como la g, la x o la k existen, sin embargo, Juan Ramón Jiménez prefirió ignorarlas en su trabajo y escribir de la forma en que las palabras son percibidas por el oído. Desde su personal punto de vista opinaba que debía escribirse tal cual se habla, en lugar de hablar como se escribe. Acérrimo enemigo de las complicaciones innecesarias, utilizó al momento de escribir únicamente la j en lugar de ge/gi (intelijente, injenua, jitana) y eliminó algunos grupos consonánticos (setiembre, escelentísimo)

Se quejaba: ¿Para qué trazar una g en gigante o genio y una j en jirafa si el fonema es el mismo? ¿Porqué escribir extraviar u obstáculo si todos decimos «estraviar y ostáculo»?

Polémicas interpretaciones que también fueron compartidas por Gabriel García Márquez, quien llegó a declarar en el Congreso Internacional de la Lengua Española de 1997: ¡Jubilemos la ortografía, terror del ser humano desde la cuna!».

En el poema que sigue, por ejemplo, aparece la palabra injenua escrita con j, y no se trata de una errata, la escribió deliberadamente:

Muro con rosa – Juan Ramón Jiménez (Sonetos espirituales -1917)

Sin ti ¿qué seré yo? Tapia sin rosa,
¿qué es la primavera? ¡Ardiente, duro
amor; arraiga, firme, en este muro
de mi carne comida y ruinosa!

Nutriré tu fragancia misteriosa
con el raudal de mi recuerdo oscuro
y mi última sangre será el puro
primer color de tu ascensión gloriosa.

¡Sí, ven a mí, agarra y desordena
la profesión injenua de tus ramas
por la negra oquedad de mis dolores!

Y que al citarme abril, en la cadena
me encuentre preso de sus verdes llamas
todo cubierto de tus frescas flores.

Después de la muerte de su esposa en 1956, Juan Ramón Jiménez se refugió en su casa en la más absoluta soledad y abandono, lo que obligó a recluirlo en el Hospital Psiquiátrico de Hato Tejas, allí tuvo una breve recuperación y se lo vio conversar otra vez de literatura, además de interesarse por los artículos de diarios que comentaban sus trabajos.

Pero la mejoría no duró y en los últimos meses de vida, destruido física y emocionalmente, gastaba sus horas alternando períodos de internaciones en hospitales con lapsos leves de alivio. Leía, anotaba en las tapas de libros, hablaba muy poco y se revelaba contra todo, tampoco le agradaba recibir visitas.

Agotado y entristecido, releía viejas cartas de su esposa y escuchaba a diario su voz, grabada en cinta magnetofónica, lamentando no tener las fuerzas necesarias para escribir su elegía. Una vez por semana, al cuidado de una enfermera, era llevado y sentado frente a la tumba de su Zenobia. Iniciaba en cada visita un soliloquio confesándole a su amada la necesidad que tenía de verla, el calvario que era su soledad, repitiendo sin cesar que ya no quería vivir sin ella. Antes de irse colocaba sobre la losa un ramo de rosas amarillas.

En la madrugada del 29 de mayo de 1958 en San Juan de Puerto Rico, en la misma clínica en la que muriera su esposa se apagó su vida. Algunos días después, su sobrino Francisco Hernández Pinzón, cumpliendo el deseo de sus tíos, trasladó los cuerpos de la pareja a España donde ambos recibieron sepultura definitiva en el Cementerio de Jesús, en Moguer, el inolvidable pueblo que 77 años antes viera nacer al poeta. Quedaron la medalla de oro, el diploma, el cheque por 200.122 coronas suecas y los reconocimientos posteriores que se irían convirtiendo en anécdotas. Juan Ramón Jiménez solamente se llevó con él, el inmenso amor que sentía por su esposa y su obsesiva devoción por la poesía.

Renaceré yo

Renaceré yo piedra,
y aún te amaré mujer a ti.
Renaceré yo viento,
y aún te amaré mujer a ti.
Renaceré yo fuego,
y aún te amaré mujer a ti.
Renaceré yo hombre
y aún te amaré mujer a ti.

Obras más importantes de Juán Ramón Jiménez:

Almas de violeta – Ninfeas – Rimas – Arias tristes – Jardines lejanos –

Elejías puras – Elejías intermedias – Las hojas verdes – Elejías lamentables –

Baladas de primavera – La soledad sonora – Pastorales – Poemas májicos y dolientes – Melancolía – Laberinto – Platero y yo – Estío – Sonetos espirituales –

Diario de un poeta recién casado – Platero y yo (edición completa) – Eternidades – Piedra y cielo – Segunda antolojía poética – Poesía – Belleza – Canción – Voces de mi copla – La estación total – Romances de Coral Gables – Animal de fondo.

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