José Pedroni – Semblanza de un poeta

La sencillez de la poesía convertida en estilo de José Pedróni

José Pedroni fue un poeta singular que, por la sencillez de estilo, resulta muy difícil de encasillar en las corrientes literarias de su época.

José Pedroni

En su autobiografía confiesa espontáneamente: “Mi padre, constructor de cuchara en mano, a quien yo servía como peoncito en mis horas libres, solía encontrarme detrás de un montón de ladrillos tocando la serenata de mi soledad en un violín de dos palitos secos…Otras veces su silbido me sorprendía escribiendo en la arena palabras inventadas, arte este de bajo precio al que finalmente me aficioné”. Estas vivencias que pintan la dura realidad en que transcurrió la infancia del poeta, constituyeron sin duda, la materia prima esencial que cimentaría su futura labor literaria.

En 1925, el nacimiento de su segundo hijo, José María, lo incentivó a publicar el libro Gracia Plena, conteniendo varios de sus poemas más hermosos y recordados. Esta edición tuvo amplia repercusión y aceptación popular.

Un emotivo fragmento de uno de sus poemas expresa:

Maternidad (Fragmento)

Mujer: en un silencio que me sabrá a ternura,
durante nueve lunas crecerá tu cintura;
y en el mes de la siega tendrás color de espiga,
vestirás simplemente y andarás con fatiga.

El hueco de tu almohada tendrá un olor a nido,
y a vino derramado nuestro mantel tendido.
Si mi mano te toca, tu voz, con la vergüenza,
se romperá en tu boca lo mismo que una copa.

El cielo de tus ojos será un cielo nublado.
Tu cuerpo todo entero, como un vaso rajado
que pierde un agua limpia. Tu mirada un rocío.
Tu sonrisa, la sombra de un pájaro en el río.

“Mi poesía apunta al corazón del hombre –referenció también Pedroni en su autobiografía– puesto que aquel que escribe para todos no escribe para nadie, y el que escribe para sí ha elegido el peor interlocutor, ya que a la gente no le interesan las tribulaciones personales de un poeta. He publicado libros de versos donde el hombre, en quien creo y a quien amo, participa de mi emoción y domina sobre el paisaje. El recuerdo del hombre dirá cuál es el mejor de mis poemas. Pienso que ha de ser aquel donde mi semejante de hoy y de mañana se reconozca. La gloria no es más que un verso recordado».

Sobre la vida de José Pedroni

José Bartolomé Pedroni, nació en la ciudad de Gálvez, provincia de Santa Fe, el 21 de septiembre de 1899, pero residió la mayor parte de su vida en Esperanza (Santa Fe), lugar donde concibió la mayor parte de la obra lírica que le pertenece.

Era hijo de Gaspar Pedroni y de Felisa Fantino, ambos inmigrantes piamonteses que llegaron a la Argentina anhelando cumplir los sueños postergados en su tierra natal. En 1912, ya adolescente, José Pedroni se traslada con su familia a Rosario, una ciudad en aquellos días convulsionada por los movimientos obreros socialistas y anarquistas generadores de un ambiente de virulencia social, que incidió notablemente en su formación intelectual.

En 1916, obtiene el título de Bachiller y tiempo después, comienza a trabajar como tenedor de libros en la Casa de Ramos Generales de Alejo Chautemps. Allí conoce a la que sería su esposa: Elena Chautemps, con quien contrajo matrimonio en 1920.

Ese mismo año, luego de recibir la baja como conscripto militar, Pedroni se traslada a Esperanza, lugar donde se desempeñó como contador en una fábrica durante 35 años.
El 13 de junio de 1926, acontece un hecho que sería determinante para la trayectoria del poeta en el ámbito de las letras: en una nota aparecida en el diario La Nación (Buenos Aires), el eximio escritor argentino Leopoldo Lugones, exalta la obra del autor santafesino, mencionándolo como “el hermano luminoso”.

Después de un paréntesis de varios años, en 1956, publica el libro considerado por muchos como su obra cumbre: Monsieur Jaquín. Homenaje a los primeros inmigrantes que trabajaron la tierra, especialmente a los fundadores de la Primera Colonia Agrícola Organizada del país: Esperanza, su lugar en el mundo por adopción. Continuó escribiendo hasta sus últimos días.

José Pedroni fue reconocido como un poeta simple, que en lenguaje intemporal narraba las costumbres sencillas y nobleza de espíritu propias de la vida cotidiana rural de su tiempo. Quizás eso explique la vigencia de su obra.

De su legado poético se puede destacar: la publicación de los primeros poemas sueltos en 1920; La gota de agua (1923), Gracia Plena (1925), Poemas y palabras (1935), Diez Mujeres (1937), El pan nuestro (1941), Nueve cantos (1944), Monsieur Jaquín (1956), Cantos del hombre y Canto a Cuba (1960), La hoja voladora (1961) y El nivel y su lágrima (1963).

El 4 de febrero de 1968 falleció en la ciudad de Mar del Plata (provincia de Buenos Aires), como consecuencia de una descompensación cardíaca.

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Semblanza de Annie Ernaux

Vida y obra de Annie Ernaux, ganadora del Premio Nobel de Literatura 2022

Annie Ernaux

“Un buen retrato es una biografía pintada”. Definición magistral de Anatole France en una de sus célebres citas literarias, que sirve para redactar la semblanza a través de una imagen, de la Catedrática y Profesora de Letras Modernas Annie Ernaux, galardonada por la Real Academia Sueca con el Premio Nobel de Literatura del año 2022.

Según sus propias palabras, Annie Ernaux, nacida en la ciudad francesa de Lillebonne (región de Normandía), el 1 de septiembre de 1940; nunca se reconoció a si misma involucrada en la clásica definición de autobiografía. Simplemente fue asimilando uno a uno los distintos matices de cada experiencia personal vivida, vista o sentida; les dio otra dimensión y ubicó esas historias personales cotidianas en un contexto colectivo. Lo que le pasaba a ella también le pasaba a muchas otras personas -en su mayoría mujeres- y en determinados contextos.

Sus trabajos escritos en prosa sencilla se caracterizan por la intransigencia y la identidad del lenguaje, utilizando las palabras necesarias y justas para romper las barreras de la imaginación.

Con ese estilo singular y sobrio fue desnudando sin pudor la condición femenina despojándola de los velos impuestos por antiguos prejuicios sociales, haciendo partícipe al lector de las intimidades de la vergüenza reflejada en cada párrafo de sus escritos.
En ocasión de recibir en 2019 el Premio Formentor de las Letras o Prix Formentor, el jurado que concedió tal galardón hizo constar en el acta respectiva que: ”Los libros de Annie Ernaux se sitúan en la encrucijada de la literatura, las ciencias sociales y la documentación fotográfica para desbrozar la naturaleza de un yo atravesado por la cotidianeidad y sometido a la inconsolable pesadumbre de vivir”. Agregando luego, que sus obras destacan como un “implacable ejercicio de veracidad que penetra los más íntimos recovecos de la conciencia y reflejan con un estilo despojado la desordenada fragmentación de la vivencia contemporánea”.

La edición sucesiva de sus diferentes libros, no respetando un orden cronológico, es prácticamente una biografía oficial de su vida.
En 1964, se sometió a un aborto clandestino que años más tarde relataría con crudeza en su libro El acontecimiento. “Cuando leo en una novela el relato de un aborto, me embarga una emoción sin imágenes ni pensamientos, como si las palabras me transformaran instantáneamente” recuerda.

Da a conocer la vida de su madre publicando Una mujer y luego el ascenso social de sus padres en La vergüenza.

A un amor no correspondido con el que pierde su virginidad, dedica Memoria de chica y la muerte de su padre le lleva a escribir El lugar; después de enfermar de Alzheimer su madre edita No he salido de mi noche, habiendo publicado antes los aconteceres de su matrimonio miserable en La mujer helada. En La otra hija, narra la historia de una hermana que murió antes de que ella naciera y en El uso de la foto, relata la dura experiencia que atravesó por su cáncer de mama.

Cuando le requirieron su opinión acerca del movimiento feminista, respondió: “Está por un lado el feminismo blanco, que reproduce las mismas desigualdades que quiere erradicar. Por ejemplo, quiere prohibir que las mujeres musulmanas usen el velo. En nombre de la sumisión religiosa, son mujeres prohibiendo cosas a otras mujeres. Muchas de las cuales están sometidas a otras formas de dominación como la raza, la clase, la nacionalidad. Por otro lado, está el feminismo interseccional, al que adhiero, que abarca todas esas particularidades”.

Annie Ernaux que escribe diarios íntimos desde que tenía 16 años, como una manera de tener la memoria justa y un disparador de escritura, abandonó tempranamente la ficción para convertirse en pionera de la escritura de autoficciones-ficciones inspiradas en vivencias personales que pueden contener elementos de historia o sociología- y que le permitieron a los 82 años, recibir la más preciada distinción a la que se puede acceder en el universo literario: El Premio Nobel, «por el coraje y la agudeza clínica con la que descubre las raíces, los extrañamientos y las trabas colectivas de la memoria personal».
Desde mediados de la década de 1970 Annie Ernaux reside en la nueva ciudad Cergy-Pontoise y explica sus razones para haber elegido ese lugar: «Sé que parece una contradicción, pero esta urbe sin pasado era el único lugar donde me sentía bien. Las ciudades históricas me recuerdan a una larga tradición de exclusión social. Aquí podía vivir sin sentirme sometida a ese determinismo».

Annie Ernaux fue relatando en sus obras, cuales fueron las primeras experiencias, los primeros contactos con el mundo y en que medida haber nacido en un hogar humilde de familia trabajadora influyó en su escritura. Y concluye manifestando: “Una vez que uno experimenta la vergüenza social, pasa a formar parte de la vida. Creo que esa vergüenza es finalmente un motor”.

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Anécdotas de Oscar Wilde

“Nada tiene tanto éxito como el exceso” – Frase que guía una de las anécdotas de Oscar Wilde, escritor y excéntrico.

El libro “Vida de Oscar Wilde” de Hesketh Pearson, nos relata una amplia colección de interesantes anécdotas de Oscar Wilde que jalonaron la vida del laureado escritor irlandés.

Anécdotas de Oscar Wilde

Hesketh Pearson, fue un escritor británico principalmente reconocido por sus biografías populares que lo convirtieron en uno de los más importantes biógrafos de su tiempo en el Reino Unido, considerando la trascendencia comercial de sus obras. Nació el 20 de febrero de 1887 en Hawford y falleció en Londres el 9 de abril de 1964.

En una de esas anécdotas, refiere que Oscar Wilde dotado naturalmente de un talento exhibicionista que le dio notoriedad y lo caracterizó ampliamente en el marco de las estrictas costumbres de la época victoriana en que vivió, estudiaba todavía en la universidad, cuando lanzó la idea de que la reforma de la indumentaria era mucho más importante que la reforma religiosa.

Cuando se graduó, se presentó en Londres calzando guantes de color morado pálido y autodenominándose profesor de Estética. También acostumbraba sorprender a sus contemporáneos, acudiendo a las fiestas nocturnas de la sociedad británica vistiendo saco de terciopelo con bordes de trencillas, pantalones a media pierna, medias negras de seda, camisa de colorida gama y de gran cuello vuelto y una curiosa chalina de tono verde claro. Adoptó el lirio y el girasol como flores distintivas de su estilo de culto, no porque fuesen bellas, sino porque le resultaban cómicas en la solapa de un hombre moviéndose en ese estricto ámbito.

Era fuerte y valiente y capaz de defender por sus propios medios, sus gustos contra impertinentes ataques de algún detractor.
En una oportunidad, estando en un teatro de Dublín (Irlanda) un participante se burló groseramente de uno de sus poemas y Wilde incorporándose, atravesó la sala y abofeteó al provocador. Y para sorpresa de los concurrentes, dejó vencido en el suelo al arrogante y envalentonado personaje.

“Nada tiene tanto éxito como el exceso”, era su lema predilecto que aplicaba no solamente a su manera de vestir, sino también a sus críticas observaciones. Una vez, contestó solemnemente a alguien que le había preguntado en qué había empleado su día: “Estuve corrigiendo la prueba de un poema por la mañana y quité una coma. Pero por la tarde la volví a poner”.

Éstas y otras curiosas anécdotas de Oscar Wilde, son narradas en el libro de referencia destacando la desconcertante forma de ser del genial escritor irlandés, considerado por muchos, uno de los más ingeniosos conversadores que haya existido. Su vida azarosa y polémica y su homosexualidad marcarían a fuego otro capitulo de su controvertida personalidad.

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Guiomar, la musa que inspiró a Machado

Conociendo a Guiomar, la musa que inspiró al eximio poeta

Guiomar

“Enero de 1979
Si estáis leyendo este libro, es que yo he muerto. No quería llevarme mi gran secreto a la tumba y he dejado por escrito mi última voluntad.
Deseo reivindicar que Guiomar existió. No fue una entelequia del poeta, no fue un recurso literario para sus poesías. No, Guiomar fui yo. La musa que llenó de luz sus últimos años de vida. La mujer que vivió hasta el final de sus días con el recuerdo del hombre que conquistó su alma…”

Así se inicia la carta, que Pilar de Valderrama escribió en sus días postreros antes de morir el 15 de octubre de 1979 y que dejó como legado junto a otra importante documentación. En la misiva, Pilar admite la relación que había mantenido con Antonio Machado y confiesa creer como un doloroso lamento, que su único pecado había sido amarlo siempre en silencio. Y sólo pretende con estas palabras reivindicar que Guiomar existió y que ella, era esa mujer, la musa inspiradora de algunos de los poemas más hermosos surgidos del del gran poeta sevillano.

La misma pretensión manifestó Alicia Viladomat, nieta de Pilar, cuando se comunicó con la periodista madrileña Nieves Herrero, autora del libro “Esos días azules”, y a quien facilitó los testimonios y la documentación inédita que tenía en su poder, para una eventual investigación a nivel histórico-literaria. En el libro mencionado, resultado de aquellos testimonios, se desvela por primera vez la conmovedora historia de amor enclaustrada en la vida verdadera de Pilar de Valderrama; una existencia abrasada en una pasión desgarradora y tan secreta como imposible para los cánones de la época.

La creencia generalizada de millones de españoles y seguidores universales de Machado, consideraba a Guiomar como una licencia literaria inventada por el poeta para dedicar sus versos de amor y desconsuelo. O un mero pretexto publicitario, como era costumbre utilizar.
La biografía de Antonio Machado es bien conocida, la historia de su matrimonio también: en 1907, Antonio se traslada a la localidad de Soria para ejercer como catedrático de francés. Allí conoce a Leonor Izquierdo, que tenía por entonces 14 años. Tan solo dos años después se casaron. En agosto de 1912, el mismo año en que se publica “Campos de Castilla” (donde encontramos por ejemplo el inigualable poema «A un olmo seco», Leonor fallece como consecuencia de haber contraído tuberculosis.
Este trágico amor interrumpido y el doloroso duelo posterior, marcaron toda la vida y la poesía de Machado, acentuando la tendencia a la soledad y la melancolía que padeció hasta su muerte. Este hecho fulminó nuestra felicidad, expresó el poeta reflejando su pesar en este verso:

Señor, ya me arrancaste
lo que yo más quería…
Señor, ya estamos solos
mi corazón y el mar.

Antonio Machado muere en Collioure, pueblo situado en los Pirineos Orientales (Francia), el 22 de febrero de 1939. En un bolsillo de su viejo gabán, según cuenta la legendaria anécdota, su hermano José encontró un papel arrugado donde había escrito un último verso, tal vez inicio de un nuevo poema que quedaría inconcluso: “Esos días azules y ese sol de la infancia”, se leía en el papel ¿Murió acaso pensando en Pilar, la mujer real de sus sueños, siempre vestida de azul y oculta tras el pseudónimo de Guiomar en los poemas?

Pilar de Valderrama era una poetisa y dramaturga española, señora distinguida perteneciente a la alta burguesía monárquica; con una faceta de su personalidad que quería dotar a su estatus social de un barniz seudo-intelectual que no amenazase sus valores, propios de una concepción religiosa conservadora. Vivía en Madrid, soportando un desdichado matrimonio con Rafael Martínez Romarate. Tenía tres hijos y a pesar de que su marido le era infiel con una corista que terminaría suicidándose, desbordada por la situación, ella siempre intentó mantener las apariencias y nunca se separó. No obstante, arriesgó todo por un idilio epistolar y ¿casto? con el único hombre que supo comprenderla: Antonio Machado.

El célebre poeta sevillano, en su poemario “Canciones a Guiomar”, como también en su “Cancionero apócrifo”, agrupó varias poesías de amor y de olvido dedicadas a una desconocida musa y oscuro objeto del deseo, que lo hacía sentir rejuvenecido. Inmortalizó aquel espejismo poético con un nombre enigmático: Guiomar. Muchas de esas composiciones escritas por él, las fingía como salidas de la autoría de otros poetas.

En 1950, once años después de morir Machado, la escritora española Concha Espina, coetánea de la llamada generación del 98, publica “De Antonio Machado a su grande y secreto amor”, un compendio de cartas, ilustraciones y facsímiles poniendo en descubierto a Guiomar, sin revelar su identidad. El mundo comenzaba a enterarse que, aunque lo ocultó a todos, el solitario viudo volvió a encontrar en 1928, a sus 53 años, un nuevo amor, platónico esta vez, que iluminó su vida desde entonces. Y fue el gran amor secreto de su madurez.

Nadie supo de su enamoramiento y mucho menos de su amada, pues su condición de casada, forzó hasta el final la necesidad de guardar tanto el secreto como la castidad de este segundo amor.

En 1981, aparece a la venta editado de manera póstuma, el libro “Sí, soy Guiomar: memorias de mi vida”, conteniendo parte del epistolario de Antonio Machado con Pilar de Valderrama, narrado por ella. (Plaza & Janés, Barcelona).

En 1994 sale a la luz “Antonio Machado, Cartas a Pilar”, (edición de Giancarlo Depretis, Anaya, Madrid). Una colección de inéditas cartas clandestinas que Pilar y Antonio mutuamente se enviaban a través de amigas comunes, o las depositaban en un buzón especial del café Continental que ambos frecuentaban. No puede ponerse en duda que Antonio Machado se haya enamorado intensamente, porque las cartas existen y dicen lo que dicen trasluciendo su entusiasmo.

¿Por qué se enamoró de alguien con pensamientos tan opuestos a los suyos? Es difícil responder a esta pregunta.

Analizadas con espíritu crítico, las cartas de Machado a Pilar no evidencian la escritura privilegiada del poeta, ni su extraordinaria capacidad literaria, aunque en algunos párrafos resalte nítidamente el eco de su exquisita pluma.
Pero en general, las cartas carecen de la calidad epistolar que se aprecia en la correspondencia mantenida por el mismo Machado con sus coetáneos, Ortega, Unamuno, Juan Ramón Jiménez y resulta impensable tratar de establecer una comparación con la correspondencia amorosa de Pedro Salinas dirigida a Catherine Whitmore o de Martin Heidegger con Hanna Arendt.

Una de las grandes preguntas que quedan por resolver de esta historia, es porque ocultó Machado a Pilar de Valderrama con el enigmático nombre de Guiomar. ¿Se basaba en algún otro personaje literario o histórico? Son muchas las teorías y posibilidades: La propia Pilar concluyó que sólo era cuestión de encontrar un nombre «que tuviera las mismas sílabas que el mío y que sonara igual para poder usarlo en versos».
Machado había conocido a Pilar, en una visita que ella hizo a Segovia, donde él era profesor en un instituto. Los presentó un amigo común y desde ese momento Antonio quedó profundamente enamorado de ella; en apariencias nunca pasó nada, más allá de las miradas de arrobamiento, Pilar le había advertido que no podría corresponderle como él esperaba, debido a su estado civil. No obstante, comportándose como adolescentes se escribían románticas cartas con toda la sencillez y ternura, expresando todo lo que no se atrevían a decirse cara a cara. Él llegó al extremo de expresarle “tú eres, no dudes, el gran amor de mi vida”.

Machado viajaba de Segovia a Madrid para pasar cada fin de semana. Sólo se veían los viernes por la tarde a escondidas, en un café de Cuatro Caminos y a veces él paseaba al atardecer por el Parque del Oeste, sólo por verla un instante asomada al balcón de su casa.
A comienzos del noviembre de 1930, en un ambiente de efervescencia social que anticipaba el estallido de la guerra civil española (acontecimiento que terminaría separándolos definitivamente), Pilar, que acostumbraba escribir cartas cotidianamente a Antonio, le dedica un sugestivo y elocuente poema.

Testamento de un amor imposible (Fragmento)
Si yo me muero antes que tú, irás algún día
a esperarme en secreto allí, en nuestro rincón.
Me verás a tu lado como me ves ahora
y me leerás tus versos con temblorosa voz.
Si yo me muero antes, volverás una tarde
a buscarme en la fronda de aquel viejo jardín.
Te sentarás de nuevo sobre el banco de piedra,
junto a la fuente aquella que te hablará de mí.

Antonio Machado recibe esa correspondencia el lunes 10 de noviembre de 1930 y se emociona al leer los versos que contiene. Luego comenta:

“Lunes. Noche. Segovia. Llego a Segovia, vida mía, con la esperanza, la seguridad de una carta tuya. Me dicen que está aquí desde ayer. En ella encuentro tus versos maravillosos, que me han hecho llorar y que guardo sobre mi corazón. La última estrofa, sobre todo, sólo se escribe con el alma cuando se es grande poeta, como tú, diosa mía lo eres. Si no está anticuado… Es verdad, Leopardi, Heine, y nuestros florentinos son anticuallas; pero con ellos vas en buena compañía-
¡Gracias, diosa de mi alma! Pero ¡cuidado! Que eso a que la poesía alude, no puede ser. No. Por ese camino iré yo antes que tú. Así debe ser, diosa mía. ¿No eres tú la gloria y la luz de este mundo? ¿Qué sería de él sin ti?
Las diosas son inmortales, en todos sentidos. ¿Sabes?…”

Buscar en la obra literaria de Pilar versos en los que se haya referido a Machado, es un esfuerzo en vano, pues su amor secreto era tan evidente en las palabras, que hubiera convertido cualquier texto en algo impublicable.
Antonio le escribió, de acuerdo a estimaciones, más de 200 cartas, muchas acabaron perdidas o destruidas.

En las memorias póstumas de Pilar se lee: “Escogí al azar las que estaban encima, sin releerlas siquiera por la premura del tiempo. Sólo retuve un puñado, unas cuarenta, que le llevé a mi amiga María para que las guardara en su casa, y las demás, casi doscientas, las quemé en la chimenea que tenía en mi salón.”

Las cartas escogidas por Pilar de Valderrama para su publicación en las memorias, respondían a sus propios intereses, en algunos casos fueron alteradas o manipuladas, también según su conveniencia, por pudor, para ocultar escenarios, palabras o para disimular determinadas situaciones o ideas del escritor. Algo comprensible, dada su situación personal de mujer católica y casada, cuyos amores con el poeta resultarían, en la España inflexible y de rígida moral de entonces, todo un aciago motivo de deshonra.
Pilar ofreció al respecto una serie de razones justificativas, algunas poco creíbles. Pero sin dudas, la pérdida sería irrecuperable y afectaría la verdad histórica de la literatura.
Las cartas que Pilar enviaba a Antonio Machado llegaban a su destinatario a través de sus amigas intermediarias: Hortensia Peinador, María Estremera y Marta Valdés. No hay indicios certeros de que se haya conservado alguna. Cuando en el mes de noviembre de 1936 el poeta tuvo que marchar con su madre y su hermano hacia Valencia, no llevaba las cartas consigo, si es que existían todavía para esa fecha.
La estrecha conexión de toda esta historia epistolar del poeta y su musa, es para todos los críticos y estudiosos de su obra, obvia, para cualquier lector avezado también.

Para conocer más:
Guiomar es un nombre predominantemente femenino que significa “famosa en el combate”. Aunque también existe quien defiende el significado de “mujer ilustre”, en función de cómo se interprete el nombre etimológicamente.
Nieves Herrero, es una periodista madrileña graduada en la Universidad Complutense, abogada por la Universidad Europea y máster en Criminología por la Universidad Camilo José Cela. Autora del libro “Esos días azules”.
Pilar de Valderrama falleció en Madrid el 15 de octubre de 1979.

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Poema Venus – Rubén Darío

Reseña literaria de la obra Venus, del poeta Rubén Darío

Poema Venus - Rubén Darío

Venus es un soneto escrito por el autor nicaragüense Félix Rubén García Sarmiento, mejor conocido como Rubén Darío, y publicado dentro de su obra más aclamada titulada Azul (segunda edición), que corresponde a sus inicios dentro del modernismo.

En sus estrofas se trabaja la incertidumbre del amor como muy pocos han podido hacerlo, en donde las distancias y las diferencias entre los amantes hacen que su amor parezca imposible. La nostalgia del poeta se hace un lado, por unos instantes, cuando enfoca su metáfora hacia una estrella en el cielo, para luego retomar la tristeza al aceptar que en su lejanía, su piel no podía tocar.

Poema Venus – Rubén Darío

En la tranquila noche, mis nostalgias amargas sufría.
En busca de quietud bajé al fresco y callado jardín.
En el obscuro cielo Venus bella temblando lucía,
como incrustado en ébano un dorado y divino jazmín.

A mi alma enamorada, una reina oriental parecía,
que esperaba a su amante bajo el techo de su camarín,
o que, llevada en hombros, la profunda extensión recorría,
triunfante y luminosa, recostada sobre un palanquín.

«¡Oh, reina rubia! -díjele, mi alma quiere dejar su crisálida
y volar hacia a ti, y tus labios de fuego besar;
y flotar en el nimbo que derrama en tu frente luz pálida,

y en siderales éxtasis no dejarte un momento de amar».
El aire de la noche refrescaba la atmósfera cálida.
Venus, desde el abismo, me miraba con triste mirar.

En este hermoso poema, Rubén Darío transcurre sus estrofas jugando con los contrastes, entre los deseos y la hermosura de su amada, y la profundidad de la noche, mientras centra el tema del amor imposible.

Podemos notar la influencia del modernismo no sólo en los términos utilizados sino también en la elección de Venus como título del poema, como diosa del amor y la belleza. La métrica, la musicalidad, el uso de abundantes adjetivos en relación a la mitología, contribuyen a situar esta gran obra en ese término.

Más allá de cualquier tipo de análisis literario, Venus constituye una obra de arte a los sentidos, permitiendo que cualquier lector pueda apreciarla como tal.

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Dos Patrias – José Martí

Reseña literaria del poema Dos Patrias del escritor cubano José Martí

Como hemos discutido en alguna otra nota referente al gran escritor José Martí (ver artículo: Apóstol de la independencia de Cuba), luego de su activa participación en actividades revolucionarias de aquél país en el año 1869, debió exiliarse a España, donde pudo continuar con sus estudios. Comprender esta parte de su vida es fundamental para extraer vida de sus palabras en el poema Dos Patrias.

La obra fue escrita por el autor mientras se encontraba en Nueva York, como parte de su trabajo de «Versos Libres» en un momento en el que su desarrollo como poeta se encontraba en plena evolución, mientras que su alma vivía el auge de su esplendor revolucionario.

Dos Patrias - José Martí

Existen dos grandes ideas que encierran el poema, por un lado la noche, por el otro Cuba, y ambas serían un elemento crucial en cuanto a toda la obra del autor y se repetirían a lo largo de su carrera. Puede llegar a apreciarse este sentimiento, por ejemplo, en la frase «vacío en donde estaba el corazón», en la que Martí siente el haber dejado Cuba como una gran pérdida, y al recordar con añoranza su lucha, no puede sino sumirse en melancolía por aquella pérdida.

José Martí se une así a una larga lista de escritores de distintas nacionalidades como Antonio Machado, María Teresa de León, entre muchos otros que, por sus ideas y por defensa de estas, debieron partir de su hogar para vivir en una tierra lejana que los recibiera.

Poema Dos Patrias – José Martí

Dos patrias tengo yo: Cuba y la noche.
¿O son una las dos? No bien retira
su majestad el sol, con largos velos
y un clavel en la mano, silenciosa
Cuba cual viuda triste me aparece.
¡Yo sé cuál es ese clavel sangriento
que en la mano le tiembla! Está vacío
mi pecho, destrozado está y vacío
en donde estaba el corazón. Ya es hora
de empezar a morir. La noche es buena
para decir adiós. La luz estorba
y la palabra humana. El universo
habla mejor que el hombre.
Cual bandera
que invita a batallar, la llama roja
de la vela flamea. Las ventanas
abro, ya estrecho en mí. Muda, rompiendo
las hojas del clavel, como una nube
que enturbia el cielo, Cuba, viuda, pasa…

Análisis de su estructura

Dos patrias es un poema que no cuenta con estrofas, que se encuentra escrito en versos endecasílabos. No cuenta con una rima de manera constante pero si, intercaladas, existen rimas asonantes.

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Los sepulcros – Ugo Foscolo

Reseña literaria de Los sepulcros, poema de Ugo Foscolo, obra crucial sobre la muerte, el recuerdo y el exilio

Ugo Foscolo (Niccolò Hugo Foscolo) fue un famoso poeta italiano, nacido en República veneciana en el mes de febrero de 1778 y fallecido en Londres en 1827. De entre sus obras más renombradas podemos encontrar Los sepulcros (Dei Sepolcri en italiano), un profundo texto que hace referencia a las tumbas en el exilio, y a que, el visitar estos sitios de descanso eterno promueven el recuerdo, y el seguir viviendo en el corazón.

«¿Del ciprés a la sombra, en rica urna
bañada por el llanto, es menos duro
el sueño de la muerte? Cuando yazga
Yo de la tumba en el helado seno,
y no contemple más del sol la lumbre..»

Con estas hermosas palabras inicia Los sepulcros de Ugo Foscolo, obra de gran reconocimiento, creada en 1806 y pu­blicado en 1807 en Brescia, estructurada como ende­casílabos libres. Un poema muy recordado no sólo por su forma de tratar la vida y la muerte, sino por el momento en el que fue escrito y la importancia que recibió por su visión política y cívica.

Según se sabe, fue escrito a principios de 1800, muy poco después que Napoleón promulgara un decreto (1804) por el que los cementerios debían ser ubicados fuera de los muros, y todas las tumbas debían de ser uniformes. Si bien se sabe que Foscolo compartía una ideología con Napoleón, su obra contrapone a «Los cementerios» de Ippolito Pindemonte, ambas publicadas en 1807 y pilares de la palabra en cuanto a la simbología de la muerte.

Según cuenta la historia, Los sepulcros surgió luego de que Foscolo mantuviera una discusión con Pindemonte sobre la disposición napoleónica de Saint-Cloud (el edicto de los cementerios).

En este poema el autor intenta describir la charla con su amigo Pindemonte en la que este defendía el culto por los muertos y la memoria de estos, y, si bien Foscolo considera superficial y vana la adoración a una tumba ya que no representa sino una fracción de la importancia de una vida, y está destinada a desaparecer en el polvo, pronto reconoce que no todo es malo en aquel sentimiento y en la vida que surge junto a la tumba, y en la memoria ve algo de gran importancia.

«¿bastará a consolarme yerto mármol
que mis huesos distinga entre infinitos
que en la tierra y el mar siembra la Muerte?»

Así esta obra se une a otras grandes producciones que a lo largo de la historia han sabido retratar la muerte, como puede serlo «A alguien en el paraíso» de Edgar Allan Poe, si bien este poema se centra más en la simbología de los sitios de descanso eterno.

Al leerlo no podemos evitar llenarnos de melancolía al imaginar aquellas tumbas que, deterioradas por el inclemente paso del tiempo, y olvidadas ante la desaparición de los seres queridos de aquél difunto, sólo esperan convertirse en polvo, y ser uno con la inmensidad del cosmos.

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La verdad sobre el caso del señor Valdemar

Reseña de uno de los relatos más terroríficos de la literatura, titulado La verdad sobre el caso del señor Valdemar, de Edgar Allan Poe

La verdad sobre el caso del señor Valdemar

La verdad sobre el caso del señor Valdemar es un cuento de suspenso/terror escrito por el magnífico Edgar Allan Poe, quizás una de las obras más reconocidas del género. Fue traducido, también, como «El extraño caso del señor Valdemar» aunque ese título me recuerda un poco a la obra «El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde» de Robert Louis Stevenson.

Fue publicado por primera vez en la revista American Whig Review hacia finales de 1845 y el aclamado escritor estadounidense recibió, no sólo un enorme reconocimiento por la obra, sino también incontables consultas sobre la veracidad de la misma, hasta que terminó asegurando que había sido producto de su imaginación, elaborado a partir de anotaciones propias.

Como ha sucedido con otras obras como por ejemplo El Necronomicon de Lovecraft, muchos lectores creyeron durante años que aquel terrorífico relato constituía un hecho real, y cierto es que pocas obras son capaces de general lo que este escrito.

Resumen de La verdad sobre el caso del señor Valdemar

Hace alrededor de 200 años, un narrador llamado «P..» (en probable referencia a sí mismo) escribió al respecto de sus investigaciones en hipnotismo, y un aterrador suceso. Constantemente se hacían investigaciones sobre esta ciencia pero nunca se había intentado con una persona cuya muerte se aproximaba. Para adentrarse en este campo, se puso en contacto con el señor Ernest Valdemar, un compilador bibliotecario y escritor que sufría las penurias de la tuberculosis, una enfermedad a la que ya nos hemos referido (Ver nota: La tuberculosis, estragos en la literatura).

Como habían acordado, al estar cercano a la muerte el señor Valdemar escribió a P.. para notificarle que, probablemente ese domingo, dejaría de existir. Luego de hacer asegurarse un debido consentimiento, se produjo la hipnosis que sumió su cuerpo en un estado catatónico. Poco a poco la vida lo abandonó pero el cadáver continuó inmutable, respondiendo a las preguntas con una voz que erizaría la piel del más valiente, y rogando ser despertado para poder morir completamente.

Los dos médicos del señor Valdemar acompañaron el proceso, si bien los enfermeros huyeron despavoridos. Todos fueron testigos del horror que comenzó aquel día, en la que el cuerpo, ya fallecido, permanecía en un estado de trance.

Unos meses después, tras una última respuesta, el trance hipnótico fue finalizado y el cadáver se disolvió en una masa gelatinosa putrefacta.

Análisis y breve valoración

Como en muchos otros relatos de Edgar Allan Poe, se trabaja el tema de la muerte desde un eje central, quizás con un enfoque distinto. Las descripciones y las imágenes utilizadas por el autor llevan al lector a un viaje terrorífico dentro de su imaginación, donde algunos términos relacionados con lo médico aportan ese toque esencial que lo vuelve (al menos en aquél momento), posible.

Este tipo de descripciones resultaron en una enorme influencia en la literatura, incluso para escritores de la talla de H. P. Lovecraft que no dudó en establecer a este cuento dentro del podio de los más terroríficos, junto a «La narración de Arthur Gordon Pym» y «Manuscrito hallado en una botella».

Para Julio Cortázar, traductor de Poe al español, y para muchos otros lectores del escritor estadounidense, este cuento resulto en una de las grandes obras de la literatura, y contribuyó a la génesis de la ciencia ficción y el terror, sobre todo cuando las temáticas se relacionaban con la ciencia o las pseudociencias.

Algunos eruditos han encontrado una significación en «el intentar encontrar una solución que retrase la muerte por tuberculosis» con el estado en el que se encontraba la esposa del autor, poco tiempo antes de su fallecimiento. Nunca podremos saber si realmente tuvo esta explicación para Poe pero uno de los grandes ejes de explicación que ha tenido el cuento es la idea reiterativa del autor en la que «la muerte es inevitable».

El relato obtuvo numerosas adaptaciones al cine y a la televisión, de las que se destaca «Dos ojos malignos», producida en 1990 por George A. Romero (reconocido creador de las películas de Los muertos vivos).

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Edith Aron – La musa que inspiró La Maga

Breve semblanza sobre la vida de Edith Aron y el por qué es considerada la inspiración del famoso personaje literario, La Maga

La Maga

La Maga es uno de los personajes literarios más conocidos en todo el mundo, y nos evoca sin dudarlo a la mítica Rayuela, de Julio Cortázar. Tal fue su importancia que, a lo largo de la historia, incontables mujeres han asegurado haber sido musa y fuente de inspiración para su creación.

Parte de la grandeza del personaje surge del romanticismo que la rodea, un cierto toque de amor platónico que no logró tocar buen puerto. Quizás por eso (y porque en cierta forma nos gusta pensar que se basó en los sentimientos de Cortázar), muchas mujeres que gozaban de su amistad, o incluso algo más, solían decir que eran «La Maga» luego de que Rayuela fuera publicada.

En mayo de 2020 falleció Edith Aron, una mujer a la que el mundo literario llegó a reconocer como «la verdadera Maga» y el tema volvió a tomar importancia.

Quizás una de las personalidades más reconocidas que aseguró haber sido la musa del personaje fue Alejandra Pizarnik, y es que muchas circunstancias la hacían merecedora de ese título. Su larga amistad con Cortázar era quizás la principal, sumado a su carácter fuerte y su humor variable, tan parecido al del personaje. Trístemente su tendencia a la depresión la llevó al suicidio el 25 de septiembre de 1972, algo que, a pesar de haberlo intentado, no pudo evitar ni su amigo Julio.

Fue el mismo Cortázar quien asegurara que Pizarnik no había sido su fuente de inspiración para el famoso personaje, mediante una carta a una amiga en 1982.

¿Quién fue Edith Aron?

Edith Aron nació el 4 de septiembre de 1923 en Alemania y falleció el 25 de mayo de 2020 en Inglaterra. Fue una escritora alemana, docente y traductora, reconocida por haber trabajado con grandes nombres de la literatura universal como Jorge Luis Borges, Adolfo Bioy Casares, Octavio Paz, Silvina Ocampo, y el mismo Cortázar.

En una entrevista que se le realizó cuando tenía un poco más de 80 años, recordó que conoció a Julio Cortázar a mediados del siglo XX, en un viaje desde Buenos Aires a París. Si bien la química entre ambos fue instantánea, su amor no pudo progresar por los estudios de la escritora. Cuando Julio contrajo matrimonio su corazón terminó de romperse, y, a pesar de conservar la amistad, su relación no fue la misma.

Según ella aseguró, Cortázar le expresó en una carta que había sido fuente e inspiración de La Maga en su novela Rayuela, y comprendió que muchas de las escenas del libro coincidían con sucesos que ambos habían vivido, pero a la vez, dejó claro que se trataba de un personaje literario, conservando su mística y preservando a su vez, sus características de persona.

Pudo haber sido inspirada en ella pero, a su vez, no dejaba de ser un personaje, con sus complejidades y sus misterios. A su vez, llegó a contar que Rocamadour no fue real, y pudo interpretarlo como la finalización de lo que alguna vez fue el amor entre ellos.

Muchos creen que, en realidad, el personaje llegó a su perfección al haber sido una suma de muchas personas, de momentos, de eventos que marcaron la vida de Cortázar y fueron plasmados en la personalidad de La Maga. Quizás, el saber cuál fue la musa es uno más de los tantos acertijos que Rayuela supo crear en la mente de los lectores.

La Maga será siempre aquella mujer que navegaba sin dificultad por universos y dimensiones, mientras Oliveira soñaba con verla pasar, mientras París se desdibujaba junto a su silueta y personalidad. .

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El almohadón de plumas – Horacio Quiroga

Reseña literaria del inolvidable cuento El almohadón de plumas, uno de los más destacados de la literatura Latinoamericana

El almohadón de plumas

El almohadón de plumas es un cuento del escritor uruguayo Horacio Quiroga, que fue publicado dentro del libro Cuentos de amor de locura y de muerte en el año 1917. Este libro, en el que la muerte juega un papel esencial dentro de los relatos, es considerado una obra magnífica en la cultura literaria, y este cuento en particular, una obra maestra.

«… Alicia no se reponía nunca. Al fin una tarde pudo salir al jardín apoyada en el brazo de él. Miraba indiferente a uno y otro lado. De pronto Jordán, con honda ternura, le pasó la mano por la cabeza, y Alicia rompió en seguida en sollozos».

Es probable que El almohadón de plumas haya significado en muchos de nosotros un antes y un después, sobre todo a la hora de dormir. Y es que es imposible que luego de haberlo leído, no echemos un vistazo subrepticio a nuestra almohada, como intentando encontrar algo que pueda hacernos daño, que nos consuma mientras dormimos. Precisamente eso es lo que logran los cuentos de este libro, el mantenernos alerta.

Cuentos de amor de locura y de muerte (así sin coma como él solía escribirlo) es un gran libro, pero si debo elegir dos de sus cuentos creo que mis preferidos son este y «La gallina degollada».

Resumen del cuento El almohadón de plumas y breve análisis

Los personajes que construyen la historia son cuatro. Alicia y Jordan se encuentran recién casados. Cierto día Alicia comienza a debilitarse, al punto de no poder levantarse de la cama para hacer sus tareas habituales. Un médico acude a verla y al no saber cuál es la patología que la aqueja decide aconsejarle reposo, algo que termina agravando su cuadro. La joven, cada vez peor, termina perdiendo la vida. Cuando la sirvienta limpia la habitación descubre una terrible realidad, una criatura, una especie de parásito, ha estado consumiendo la sangre de Alicia mientras dormía.

La dicotomía entre la realidad y la fantasía se hace muy visible en este cuento, y es parte, en cierta forma, del modernismo en la literatura aplicado por Quiroga. La idealización del amor, y su opuesto en la depresión de Alicia al comprobar que su matrimonio no era como lo había imaginado contribuyen a crear el ambiente propicio para el el parásito haga su aparición.

Las profundas descripciones que acompañan el relato, sobre todo en cuanto a la casa, o a la relación de la pareja, iniciada por la frase «Su luna de miel fue un largo escalofrío» nos predispone a un relato que se aleja de la realidad para llevarnos hacia la oscuridad, como solía hacerlo Quiroga con gran maestría.

Algunos lectores han podido comparar la estructura de los cuentos de Quiroga con el fantástico Edgar Allan Poe, y su manera de guardar para el final un elemento crucial. En esta obra no sólo da lugar al parásito sino que, como si se tratara de un hecho científico, asegura que estas criaturas suelen alimentarse de la sangre de sus víctimas creciendo hasta tamaños inauditos. Ciertamente nadie podría dormir luego de esto.

Sin duda una obra magnífica del autor uruguayo y un relato para leer una y mil veces.

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