Guiomar, la musa que inspiró a Machado

Conociendo a Guiomar, la musa que inspiró al eximio poeta

Guiomar

“Enero de 1979
Si estáis leyendo este libro, es que yo he muerto. No quería llevarme mi gran secreto a la tumba y he dejado por escrito mi última voluntad.
Deseo reivindicar que Guiomar existió. No fue una entelequia del poeta, no fue un recurso literario para sus poesías. No, Guiomar fui yo. La musa que llenó de luz sus últimos años de vida. La mujer que vivió hasta el final de sus días con el recuerdo del hombre que conquistó su alma…”

Así se inicia la carta, que Pilar de Valderrama escribió en sus días postreros antes de morir el 15 de octubre de 1979 y que dejó como legado junto a otra importante documentación. En la misiva, Pilar admite la relación que había mantenido con Antonio Machado y confiesa creer como un doloroso lamento, que su único pecado había sido amarlo siempre en silencio. Y sólo pretende con estas palabras reivindicar que Guiomar existió y que ella, era esa mujer, la musa inspiradora de algunos de los poemas más hermosos surgidos del del gran poeta sevillano.

La misma pretensión manifestó Alicia Viladomat, nieta de Pilar, cuando se comunicó con la periodista madrileña Nieves Herrero, autora del libro “Esos días azules”, y a quien facilitó los testimonios y la documentación inédita que tenía en su poder, para una eventual investigación a nivel histórico-literaria. En el libro mencionado, resultado de aquellos testimonios, se desvela por primera vez la conmovedora historia de amor enclaustrada en la vida verdadera de Pilar de Valderrama; una existencia abrasada en una pasión desgarradora y tan secreta como imposible para los cánones de la época.

La creencia generalizada de millones de españoles y seguidores universales de Machado, consideraba a Guiomar como una licencia literaria inventada por el poeta para dedicar sus versos de amor y desconsuelo. O un mero pretexto publicitario, como era costumbre utilizar.
La biografía de Antonio Machado es bien conocida, la historia de su matrimonio también: en 1907, Antonio se traslada a la localidad de Soria para ejercer como catedrático de francés. Allí conoce a Leonor Izquierdo, que tenía por entonces 14 años. Tan solo dos años después se casaron. En agosto de 1912, el mismo año en que se publica “Campos de Castilla” (donde encontramos por ejemplo el inigualable poema «A un olmo seco», Leonor fallece como consecuencia de haber contraído tuberculosis.
Este trágico amor interrumpido y el doloroso duelo posterior, marcaron toda la vida y la poesía de Machado, acentuando la tendencia a la soledad y la melancolía que padeció hasta su muerte. Este hecho fulminó nuestra felicidad, expresó el poeta reflejando su pesar en este verso:

Señor, ya me arrancaste
lo que yo más quería…
Señor, ya estamos solos
mi corazón y el mar.

Antonio Machado muere en Collioure, pueblo situado en los Pirineos Orientales (Francia), el 22 de febrero de 1939. En un bolsillo de su viejo gabán, según cuenta la legendaria anécdota, su hermano José encontró un papel arrugado donde había escrito un último verso, tal vez inicio de un nuevo poema que quedaría inconcluso: “Esos días azules y ese sol de la infancia”, se leía en el papel ¿Murió acaso pensando en Pilar, la mujer real de sus sueños, siempre vestida de azul y oculta tras el pseudónimo de Guiomar en los poemas?

Pilar de Valderrama era una poetisa y dramaturga española, señora distinguida perteneciente a la alta burguesía monárquica; con una faceta de su personalidad que quería dotar a su estatus social de un barniz seudo-intelectual que no amenazase sus valores, propios de una concepción religiosa conservadora. Vivía en Madrid, soportando un desdichado matrimonio con Rafael Martínez Romarate. Tenía tres hijos y a pesar de que su marido le era infiel con una corista que terminaría suicidándose, desbordada por la situación, ella siempre intentó mantener las apariencias y nunca se separó. No obstante, arriesgó todo por un idilio epistolar y ¿casto? con el único hombre que supo comprenderla: Antonio Machado.

El célebre poeta sevillano, en su poemario “Canciones a Guiomar”, como también en su “Cancionero apócrifo”, agrupó varias poesías de amor y de olvido dedicadas a una desconocida musa y oscuro objeto del deseo, que lo hacía sentir rejuvenecido. Inmortalizó aquel espejismo poético con un nombre enigmático: Guiomar. Muchas de esas composiciones escritas por él, las fingía como salidas de la autoría de otros poetas.

En 1950, once años después de morir Machado, la escritora española Concha Espina, coetánea de la llamada generación del 98, publica “De Antonio Machado a su grande y secreto amor”, un compendio de cartas, ilustraciones y facsímiles poniendo en descubierto a Guiomar, sin revelar su identidad. El mundo comenzaba a enterarse que, aunque lo ocultó a todos, el solitario viudo volvió a encontrar en 1928, a sus 53 años, un nuevo amor, platónico esta vez, que iluminó su vida desde entonces. Y fue el gran amor secreto de su madurez.

Nadie supo de su enamoramiento y mucho menos de su amada, pues su condición de casada, forzó hasta el final la necesidad de guardar tanto el secreto como la castidad de este segundo amor.

En 1981, aparece a la venta editado de manera póstuma, el libro “Sí, soy Guiomar: memorias de mi vida”, conteniendo parte del epistolario de Antonio Machado con Pilar de Valderrama, narrado por ella. (Plaza & Janés, Barcelona).

En 1994 sale a la luz “Antonio Machado, Cartas a Pilar”, (edición de Giancarlo Depretis, Anaya, Madrid). Una colección de inéditas cartas clandestinas que Pilar y Antonio mutuamente se enviaban a través de amigas comunes, o las depositaban en un buzón especial del café Continental que ambos frecuentaban. No puede ponerse en duda que Antonio Machado se haya enamorado intensamente, porque las cartas existen y dicen lo que dicen trasluciendo su entusiasmo.

¿Por qué se enamoró de alguien con pensamientos tan opuestos a los suyos? Es difícil responder a esta pregunta.

Analizadas con espíritu crítico, las cartas de Machado a Pilar no evidencian la escritura privilegiada del poeta, ni su extraordinaria capacidad literaria, aunque en algunos párrafos resalte nítidamente el eco de su exquisita pluma.
Pero en general, las cartas carecen de la calidad epistolar que se aprecia en la correspondencia mantenida por el mismo Machado con sus coetáneos, Ortega, Unamuno, Juan Ramón Jiménez y resulta impensable tratar de establecer una comparación con la correspondencia amorosa de Pedro Salinas dirigida a Catherine Whitmore o de Martin Heidegger con Hanna Arendt.

Una de las grandes preguntas que quedan por resolver de esta historia, es porque ocultó Machado a Pilar de Valderrama con el enigmático nombre de Guiomar. ¿Se basaba en algún otro personaje literario o histórico? Son muchas las teorías y posibilidades: La propia Pilar concluyó que sólo era cuestión de encontrar un nombre «que tuviera las mismas sílabas que el mío y que sonara igual para poder usarlo en versos».
Machado había conocido a Pilar, en una visita que ella hizo a Segovia, donde él era profesor en un instituto. Los presentó un amigo común y desde ese momento Antonio quedó profundamente enamorado de ella; en apariencias nunca pasó nada, más allá de las miradas de arrobamiento, Pilar le había advertido que no podría corresponderle como él esperaba, debido a su estado civil. No obstante, comportándose como adolescentes se escribían románticas cartas con toda la sencillez y ternura, expresando todo lo que no se atrevían a decirse cara a cara. Él llegó al extremo de expresarle “tú eres, no dudes, el gran amor de mi vida”.

Machado viajaba de Segovia a Madrid para pasar cada fin de semana. Sólo se veían los viernes por la tarde a escondidas, en un café de Cuatro Caminos y a veces él paseaba al atardecer por el Parque del Oeste, sólo por verla un instante asomada al balcón de su casa.
A comienzos del noviembre de 1930, en un ambiente de efervescencia social que anticipaba el estallido de la guerra civil española (acontecimiento que terminaría separándolos definitivamente), Pilar, que acostumbraba escribir cartas cotidianamente a Antonio, le dedica un sugestivo y elocuente poema.

Testamento de un amor imposible (Fragmento)
Si yo me muero antes que tú, irás algún día
a esperarme en secreto allí, en nuestro rincón.
Me verás a tu lado como me ves ahora
y me leerás tus versos con temblorosa voz.
Si yo me muero antes, volverás una tarde
a buscarme en la fronda de aquel viejo jardín.
Te sentarás de nuevo sobre el banco de piedra,
junto a la fuente aquella que te hablará de mí.

Antonio Machado recibe esa correspondencia el lunes 10 de noviembre de 1930 y se emociona al leer los versos que contiene. Luego comenta:

“Lunes. Noche. Segovia. Llego a Segovia, vida mía, con la esperanza, la seguridad de una carta tuya. Me dicen que está aquí desde ayer. En ella encuentro tus versos maravillosos, que me han hecho llorar y que guardo sobre mi corazón. La última estrofa, sobre todo, sólo se escribe con el alma cuando se es grande poeta, como tú, diosa mía lo eres. Si no está anticuado… Es verdad, Leopardi, Heine, y nuestros florentinos son anticuallas; pero con ellos vas en buena compañía-
¡Gracias, diosa de mi alma! Pero ¡cuidado! Que eso a que la poesía alude, no puede ser. No. Por ese camino iré yo antes que tú. Así debe ser, diosa mía. ¿No eres tú la gloria y la luz de este mundo? ¿Qué sería de él sin ti?
Las diosas son inmortales, en todos sentidos. ¿Sabes?…”

Buscar en la obra literaria de Pilar versos en los que se haya referido a Machado, es un esfuerzo en vano, pues su amor secreto era tan evidente en las palabras, que hubiera convertido cualquier texto en algo impublicable.
Antonio le escribió, de acuerdo a estimaciones, más de 200 cartas, muchas acabaron perdidas o destruidas.

En las memorias póstumas de Pilar se lee: “Escogí al azar las que estaban encima, sin releerlas siquiera por la premura del tiempo. Sólo retuve un puñado, unas cuarenta, que le llevé a mi amiga María para que las guardara en su casa, y las demás, casi doscientas, las quemé en la chimenea que tenía en mi salón.”

Las cartas escogidas por Pilar de Valderrama para su publicación en las memorias, respondían a sus propios intereses, en algunos casos fueron alteradas o manipuladas, también según su conveniencia, por pudor, para ocultar escenarios, palabras o para disimular determinadas situaciones o ideas del escritor. Algo comprensible, dada su situación personal de mujer católica y casada, cuyos amores con el poeta resultarían, en la España inflexible y de rígida moral de entonces, todo un aciago motivo de deshonra.
Pilar ofreció al respecto una serie de razones justificativas, algunas poco creíbles. Pero sin dudas, la pérdida sería irrecuperable y afectaría la verdad histórica de la literatura.
Las cartas que Pilar enviaba a Antonio Machado llegaban a su destinatario a través de sus amigas intermediarias: Hortensia Peinador, María Estremera y Marta Valdés. No hay indicios certeros de que se haya conservado alguna. Cuando en el mes de noviembre de 1936 el poeta tuvo que marchar con su madre y su hermano hacia Valencia, no llevaba las cartas consigo, si es que existían todavía para esa fecha.
La estrecha conexión de toda esta historia epistolar del poeta y su musa, es para todos los críticos y estudiosos de su obra, obvia, para cualquier lector avezado también.

Para conocer más:
Guiomar es un nombre predominantemente femenino que significa “famosa en el combate”. Aunque también existe quien defiende el significado de “mujer ilustre”, en función de cómo se interprete el nombre etimológicamente.
Nieves Herrero, es una periodista madrileña graduada en la Universidad Complutense, abogada por la Universidad Europea y máster en Criminología por la Universidad Camilo José Cela. Autora del libro “Esos días azules”.
Pilar de Valderrama falleció en Madrid el 15 de octubre de 1979.

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Poema Venus – Rubén Darío

Reseña literaria de la obra Venus, del poeta Rubén Darío

Poema Venus - Rubén Darío

Venus es un soneto escrito por el autor nicaragüense Félix Rubén García Sarmiento, mejor conocido como Rubén Darío, y publicado dentro de su obra más aclamada titulada Azul (segunda edición), que corresponde a sus inicios dentro del modernismo.

En sus estrofas se trabaja la incertidumbre del amor como muy pocos han podido hacerlo, en donde las distancias y las diferencias entre los amantes hacen que su amor parezca imposible. La nostalgia del poeta se hace un lado, por unos instantes, cuando enfoca su metáfora hacia una estrella en el cielo, para luego retomar la tristeza al aceptar que en su lejanía, su piel no podía tocar.

Poema Venus – Rubén Darío

En la tranquila noche, mis nostalgias amargas sufría.
En busca de quietud bajé al fresco y callado jardín.
En el obscuro cielo Venus bella temblando lucía,
como incrustado en ébano un dorado y divino jazmín.

A mi alma enamorada, una reina oriental parecía,
que esperaba a su amante bajo el techo de su camarín,
o que, llevada en hombros, la profunda extensión recorría,
triunfante y luminosa, recostada sobre un palanquín.

«¡Oh, reina rubia! -díjele, mi alma quiere dejar su crisálida
y volar hacia a ti, y tus labios de fuego besar;
y flotar en el nimbo que derrama en tu frente luz pálida,

y en siderales éxtasis no dejarte un momento de amar».
El aire de la noche refrescaba la atmósfera cálida.
Venus, desde el abismo, me miraba con triste mirar.

En este hermoso poema, Rubén Darío transcurre sus estrofas jugando con los contrastes, entre los deseos y la hermosura de su amada, y la profundidad de la noche, mientras centra el tema del amor imposible.

Podemos notar la influencia del modernismo no sólo en los términos utilizados sino también en la elección de Venus como título del poema, como diosa del amor y la belleza. La métrica, la musicalidad, el uso de abundantes adjetivos en relación a la mitología, contribuyen a situar esta gran obra en ese término.

Más allá de cualquier tipo de análisis literario, Venus constituye una obra de arte a los sentidos, permitiendo que cualquier lector pueda apreciarla como tal.

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Dos Patrias – José Martí

Reseña literaria del poema Dos Patrias del escritor cubano José Martí

Como hemos discutido en alguna otra nota referente al gran escritor José Martí (ver artículo: Apóstol de la independencia de Cuba), luego de su activa participación en actividades revolucionarias de aquél país en el año 1869, debió exiliarse a España, donde pudo continuar con sus estudios. Comprender esta parte de su vida es fundamental para extraer vida de sus palabras en el poema Dos Patrias.

La obra fue escrita por el autor mientras se encontraba en Nueva York, como parte de su trabajo de «Versos Libres» en un momento en el que su desarrollo como poeta se encontraba en plena evolución, mientras que su alma vivía el auge de su esplendor revolucionario.

Dos Patrias - José Martí

Existen dos grandes ideas que encierran el poema, por un lado la noche, por el otro Cuba, y ambas serían un elemento crucial en cuanto a toda la obra del autor y se repetirían a lo largo de su carrera. Puede llegar a apreciarse este sentimiento, por ejemplo, en la frase «vacío en donde estaba el corazón», en la que Martí siente el haber dejado Cuba como una gran pérdida, y al recordar con añoranza su lucha, no puede sino sumirse en melancolía por aquella pérdida.

José Martí se une así a una larga lista de escritores de distintas nacionalidades como Antonio Machado, María Teresa de León, entre muchos otros que, por sus ideas y por defensa de estas, debieron partir de su hogar para vivir en una tierra lejana que los recibiera.

Poema Dos Patrias – José Martí

Dos patrias tengo yo: Cuba y la noche.
¿O son una las dos? No bien retira
su majestad el sol, con largos velos
y un clavel en la mano, silenciosa
Cuba cual viuda triste me aparece.
¡Yo sé cuál es ese clavel sangriento
que en la mano le tiembla! Está vacío
mi pecho, destrozado está y vacío
en donde estaba el corazón. Ya es hora
de empezar a morir. La noche es buena
para decir adiós. La luz estorba
y la palabra humana. El universo
habla mejor que el hombre.
Cual bandera
que invita a batallar, la llama roja
de la vela flamea. Las ventanas
abro, ya estrecho en mí. Muda, rompiendo
las hojas del clavel, como una nube
que enturbia el cielo, Cuba, viuda, pasa…

Análisis de su estructura

Dos patrias es un poema que no cuenta con estrofas, que se encuentra escrito en versos endecasílabos. No cuenta con una rima de manera constante pero si, intercaladas, existen rimas asonantes.

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Los sepulcros – Ugo Foscolo

Reseña literaria de Los sepulcros, poema de Ugo Foscolo, obra crucial sobre la muerte, el recuerdo y el exilio

Ugo Foscolo (Niccolò Hugo Foscolo) fue un famoso poeta italiano, nacido en República veneciana en el mes de febrero de 1778 y fallecido en Londres en 1827. De entre sus obras más renombradas podemos encontrar Los sepulcros (Dei Sepolcri en italiano), un profundo texto que hace referencia a las tumbas en el exilio, y a que, el visitar estos sitios de descanso eterno promueven el recuerdo, y el seguir viviendo en el corazón.

«¿Del ciprés a la sombra, en rica urna
bañada por el llanto, es menos duro
el sueño de la muerte? Cuando yazga
Yo de la tumba en el helado seno,
y no contemple más del sol la lumbre..»

Con estas hermosas palabras inicia Los sepulcros de Ugo Foscolo, obra de gran reconocimiento, creada en 1806 y pu­blicado en 1807 en Brescia, estructurada como ende­casílabos libres. Un poema muy recordado no sólo por su forma de tratar la vida y la muerte, sino por el momento en el que fue escrito y la importancia que recibió por su visión política y cívica.

Según se sabe, fue escrito a principios de 1800, muy poco después que Napoleón promulgara un decreto (1804) por el que los cementerios debían ser ubicados fuera de los muros, y todas las tumbas debían de ser uniformes. Si bien se sabe que Foscolo compartía una ideología con Napoleón, su obra contrapone a «Los cementerios» de Ippolito Pindemonte, ambas publicadas en 1807 y pilares de la palabra en cuanto a la simbología de la muerte.

Según cuenta la historia, Los sepulcros surgió luego de que Foscolo mantuviera una discusión con Pindemonte sobre la disposición napoleónica de Saint-Cloud (el edicto de los cementerios).

En este poema el autor intenta describir la charla con su amigo Pindemonte en la que este defendía el culto por los muertos y la memoria de estos, y, si bien Foscolo considera superficial y vana la adoración a una tumba ya que no representa sino una fracción de la importancia de una vida, y está destinada a desaparecer en el polvo, pronto reconoce que no todo es malo en aquel sentimiento y en la vida que surge junto a la tumba, y en la memoria ve algo de gran importancia.

«¿bastará a consolarme yerto mármol
que mis huesos distinga entre infinitos
que en la tierra y el mar siembra la Muerte?»

Así esta obra se une a otras grandes producciones que a lo largo de la historia han sabido retratar la muerte, como puede serlo «A alguien en el paraíso» de Edgar Allan Poe, si bien este poema se centra más en la simbología de los sitios de descanso eterno.

Al leerlo no podemos evitar llenarnos de melancolía al imaginar aquellas tumbas que, deterioradas por el inclemente paso del tiempo, y olvidadas ante la desaparición de los seres queridos de aquél difunto, sólo esperan convertirse en polvo, y ser uno con la inmensidad del cosmos.

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La verdad sobre el caso del señor Valdemar

Reseña de uno de los relatos más terroríficos de la literatura, titulado La verdad sobre el caso del señor Valdemar, de Edgar Allan Poe

La verdad sobre el caso del señor Valdemar

La verdad sobre el caso del señor Valdemar es un cuento de suspenso/terror escrito por el magnífico Edgar Allan Poe, quizás una de las obras más reconocidas del género. Fue traducido, también, como «El extraño caso del señor Valdemar» aunque ese título me recuerda un poco a la obra «El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde» de Robert Louis Stevenson.

Fue publicado por primera vez en la revista American Whig Review hacia finales de 1845 y el aclamado escritor estadounidense recibió, no sólo un enorme reconocimiento por la obra, sino también incontables consultas sobre la veracidad de la misma, hasta que terminó asegurando que había sido producto de su imaginación, elaborado a partir de anotaciones propias.

Como ha sucedido con otras obras como por ejemplo El Necronomicon de Lovecraft, muchos lectores creyeron durante años que aquel terrorífico relato constituía un hecho real, y cierto es que pocas obras son capaces de general lo que este escrito.

Resumen de La verdad sobre el caso del señor Valdemar

Hace alrededor de 200 años, un narrador llamado «P..» (en probable referencia a sí mismo) escribió al respecto de sus investigaciones en hipnotismo, y un aterrador suceso. Constantemente se hacían investigaciones sobre esta ciencia pero nunca se había intentado con una persona cuya muerte se aproximaba. Para adentrarse en este campo, se puso en contacto con el señor Ernest Valdemar, un compilador bibliotecario y escritor que sufría las penurias de la tuberculosis, una enfermedad a la que ya nos hemos referido (Ver nota: La tuberculosis, estragos en la literatura).

Como habían acordado, al estar cercano a la muerte el señor Valdemar escribió a P.. para notificarle que, probablemente ese domingo, dejaría de existir. Luego de hacer asegurarse un debido consentimiento, se produjo la hipnosis que sumió su cuerpo en un estado catatónico. Poco a poco la vida lo abandonó pero el cadáver continuó inmutable, respondiendo a las preguntas con una voz que erizaría la piel del más valiente, y rogando ser despertado para poder morir completamente.

Los dos médicos del señor Valdemar acompañaron el proceso, si bien los enfermeros huyeron despavoridos. Todos fueron testigos del horror que comenzó aquel día, en la que el cuerpo, ya fallecido, permanecía en un estado de trance.

Unos meses después, tras una última respuesta, el trance hipnótico fue finalizado y el cadáver se disolvió en una masa gelatinosa putrefacta.

Análisis y breve valoración

Como en muchos otros relatos de Edgar Allan Poe, se trabaja el tema de la muerte desde un eje central, quizás con un enfoque distinto. Las descripciones y las imágenes utilizadas por el autor llevan al lector a un viaje terrorífico dentro de su imaginación, donde algunos términos relacionados con lo médico aportan ese toque esencial que lo vuelve (al menos en aquél momento), posible.

Este tipo de descripciones resultaron en una enorme influencia en la literatura, incluso para escritores de la talla de H. P. Lovecraft que no dudó en establecer a este cuento dentro del podio de los más terroríficos, junto a «La narración de Arthur Gordon Pym» y «Manuscrito hallado en una botella».

Para Julio Cortázar, traductor de Poe al español, y para muchos otros lectores del escritor estadounidense, este cuento resulto en una de las grandes obras de la literatura, y contribuyó a la génesis de la ciencia ficción y el terror, sobre todo cuando las temáticas se relacionaban con la ciencia o las pseudociencias.

Algunos eruditos han encontrado una significación en «el intentar encontrar una solución que retrase la muerte por tuberculosis» con el estado en el que se encontraba la esposa del autor, poco tiempo antes de su fallecimiento. Nunca podremos saber si realmente tuvo esta explicación para Poe pero uno de los grandes ejes de explicación que ha tenido el cuento es la idea reiterativa del autor en la que «la muerte es inevitable».

El relato obtuvo numerosas adaptaciones al cine y a la televisión, de las que se destaca «Dos ojos malignos», producida en 1990 por George A. Romero (reconocido creador de las películas de Los muertos vivos).

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Edith Aron – La musa que inspiró La Maga

Breve semblanza sobre la vida de Edith Aron y el por qué es considerada la inspiración del famoso personaje literario, La Maga

La Maga

La Maga es uno de los personajes literarios más conocidos en todo el mundo, y nos evoca sin dudarlo a la mítica Rayuela, de Julio Cortázar. Tal fue su importancia que, a lo largo de la historia, incontables mujeres han asegurado haber sido musa y fuente de inspiración para su creación.

Parte de la grandeza del personaje surge del romanticismo que la rodea, un cierto toque de amor platónico que no logró tocar buen puerto. Quizás por eso (y porque en cierta forma nos gusta pensar que se basó en los sentimientos de Cortázar), muchas mujeres que gozaban de su amistad, o incluso algo más, solían decir que eran «La Maga» luego de que Rayuela fuera publicada.

En mayo de 2020 falleció Edith Aron, una mujer a la que el mundo literario llegó a reconocer como «la verdadera Maga» y el tema volvió a tomar importancia.

Quizás una de las personalidades más reconocidas que aseguró haber sido la musa del personaje fue Alejandra Pizarnik, y es que muchas circunstancias la hacían merecedora de ese título. Su larga amistad con Cortázar era quizás la principal, sumado a su carácter fuerte y su humor variable, tan parecido al del personaje. Trístemente su tendencia a la depresión la llevó al suicidio el 25 de septiembre de 1972, algo que, a pesar de haberlo intentado, no pudo evitar ni su amigo Julio.

Fue el mismo Cortázar quien asegurara que Pizarnik no había sido su fuente de inspiración para el famoso personaje, mediante una carta a una amiga en 1982.

¿Quién fue Edith Aron?

Edith Aron nació el 4 de septiembre de 1923 en Alemania y falleció el 25 de mayo de 2020 en Inglaterra. Fue una escritora alemana, docente y traductora, reconocida por haber trabajado con grandes nombres de la literatura universal como Jorge Luis Borges, Adolfo Bioy Casares, Octavio Paz, Silvina Ocampo, y el mismo Cortázar.

En una entrevista que se le realizó cuando tenía un poco más de 80 años, recordó que conoció a Julio Cortázar a mediados del siglo XX, en un viaje desde Buenos Aires a París. Si bien la química entre ambos fue instantánea, su amor no pudo progresar por los estudios de la escritora. Cuando Julio contrajo matrimonio su corazón terminó de romperse, y, a pesar de conservar la amistad, su relación no fue la misma.

Según ella aseguró, Cortázar le expresó en una carta que había sido fuente e inspiración de La Maga en su novela Rayuela, y comprendió que muchas de las escenas del libro coincidían con sucesos que ambos habían vivido, pero a la vez, dejó claro que se trataba de un personaje literario, conservando su mística y preservando a su vez, sus características de persona.

Pudo haber sido inspirada en ella pero, a su vez, no dejaba de ser un personaje, con sus complejidades y sus misterios. A su vez, llegó a contar que Rocamadour no fue real, y pudo interpretarlo como la finalización de lo que alguna vez fue el amor entre ellos.

Muchos creen que, en realidad, el personaje llegó a su perfección al haber sido una suma de muchas personas, de momentos, de eventos que marcaron la vida de Cortázar y fueron plasmados en la personalidad de La Maga. Quizás, el saber cuál fue la musa es uno más de los tantos acertijos que Rayuela supo crear en la mente de los lectores.

La Maga será siempre aquella mujer que navegaba sin dificultad por universos y dimensiones, mientras Oliveira soñaba con verla pasar, mientras París se desdibujaba junto a su silueta y personalidad. .

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El almohadón de plumas – Horacio Quiroga

Reseña literaria del inolvidable cuento El almohadón de plumas, uno de los más destacados de la literatura Latinoamericana

El almohadón de plumas

El almohadón de plumas es un cuento del escritor uruguayo Horacio Quiroga, que fue publicado dentro del libro Cuentos de amor de locura y de muerte en el año 1917. Este libro, en el que la muerte juega un papel esencial dentro de los relatos, es considerado una obra magnífica en la cultura literaria, y este cuento en particular, una obra maestra.

«… Alicia no se reponía nunca. Al fin una tarde pudo salir al jardín apoyada en el brazo de él. Miraba indiferente a uno y otro lado. De pronto Jordán, con honda ternura, le pasó la mano por la cabeza, y Alicia rompió en seguida en sollozos».

Es probable que El almohadón de plumas haya significado en muchos de nosotros un antes y un después, sobre todo a la hora de dormir. Y es que es imposible que luego de haberlo leído, no echemos un vistazo subrepticio a nuestra almohada, como intentando encontrar algo que pueda hacernos daño, que nos consuma mientras dormimos. Precisamente eso es lo que logran los cuentos de este libro, el mantenernos alerta.

Cuentos de amor de locura y de muerte (así sin coma como él solía escribirlo) es un gran libro, pero si debo elegir dos de sus cuentos creo que mis preferidos son este y «La gallina degollada».

Resumen del cuento El almohadón de plumas y breve análisis

Los personajes que construyen la historia son cuatro. Alicia y Jordan se encuentran recién casados. Cierto día Alicia comienza a debilitarse, al punto de no poder levantarse de la cama para hacer sus tareas habituales. Un médico acude a verla y al no saber cuál es la patología que la aqueja decide aconsejarle reposo, algo que termina agravando su cuadro. La joven, cada vez peor, termina perdiendo la vida. Cuando la sirvienta limpia la habitación descubre una terrible realidad, una criatura, una especie de parásito, ha estado consumiendo la sangre de Alicia mientras dormía.

La dicotomía entre la realidad y la fantasía se hace muy visible en este cuento, y es parte, en cierta forma, del modernismo en la literatura aplicado por Quiroga. La idealización del amor, y su opuesto en la depresión de Alicia al comprobar que su matrimonio no era como lo había imaginado contribuyen a crear el ambiente propicio para el el parásito haga su aparición.

Las profundas descripciones que acompañan el relato, sobre todo en cuanto a la casa, o a la relación de la pareja, iniciada por la frase «Su luna de miel fue un largo escalofrío» nos predispone a un relato que se aleja de la realidad para llevarnos hacia la oscuridad, como solía hacerlo Quiroga con gran maestría.

Algunos lectores han podido comparar la estructura de los cuentos de Quiroga con el fantástico Edgar Allan Poe, y su manera de guardar para el final un elemento crucial. En esta obra no sólo da lugar al parásito sino que, como si se tratara de un hecho científico, asegura que estas criaturas suelen alimentarse de la sangre de sus víctimas creciendo hasta tamaños inauditos. Ciertamente nadie podría dormir luego de esto.

Sin duda una obra magnífica del autor uruguayo y un relato para leer una y mil veces.

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Raíces – Alex Haley

Reseña literaria de Raíces, las miserias de la condición humana – De Alex Haley

Raíces

Raíces es una novela que fue escrita por Alex Haley y publicada en el año 1976, que logró un éxito abrumador al lograr relatar la historia de una familia negra a través de las generaciones luego de que su antepasado perdiera la libertad, convirtiendo la obra en un emblema de la lucha contra el racismo.

Con llamativa frecuencia, circunstancias críticas se repiten en distintas épocas históricas y vuelven a cobrar inusitada vigencia. En la actualidad podemos observar que la situación generada por la pandemia afectando y alterando dramáticamente el desenvolvimiento de una vida normal en todo el mundo, ha hecho resurgir instalándolo en el centro de la escena, un doloroso tema: la discriminación racial.

A muchos les traerá el recuerdo de aquellos años finales de la década de 1970, cuando se publicó un libro que causó impacto en la opinión pública internacional. Se titulaba Raíces y planteaba el relato de un hombre negro, norteamericano que buscando su propia identidad y el conocimiento pleno de sus ancestros, pudo encontrar su historia y también la de todos sus hermanos de raza.

El autor, un escritor estadounidense con ascendencia afroamericana, irlandesa y cherokee llamado Alex Haley, recopilando a lo largo del tiempo nombres, fechas, lugares y anécdotas, fue reconstruyendo dato a dato la historia de su antepasado Kunta Kinte, nacido en Gambia en 1750. En ese país africano, donde la mayor parte de la de la población ha vivido y vive bajo el umbral de la pobreza extrema, Kunta Kinte fue secuestrado por cazadores de esclavos mientras recolectaba madera.

Encerrado en las bodegas del navío británico Lord Ligonnier, sobrevivió en condiciones infrahumanas y brutales a la travesía del océano Atlántico y una vez arribado a tierras americanas, en Annapolis, (estado de Maryland, Estados Unidos) fue vendido junto a otros 140 hombres a John Waller, un terrateniente propietario de plantaciones de algodón en Virginia, para que trabajara en una de sus posesiones como esclavo.

Tenía 17 años y fue rebautizado con un nuevo nombre Toby Waller; humillado, denigrado, martirizado y explotado. Vendido y comprado como simple mercancía debió aprender a la fuerza un nuevo idioma y nuevas costumbres. Pasados unos años pudo casarse con Bell, otra esclava, con quien tendría a su hija Kizzy. No obstante, el amo blanco sin escrúpulos ni compasión era el dueño de sus destinos y Kizzy, separada de sus padres y vendida, violada por su nuevo amo se convertiría en la madre de su nieto, el mulato Gallito George.

Pero en la mente de Kunta Kinte, anidaba un pensamiento insistente, indestructible: procurar que su hija no olvide sus orígenes y por eso más allá del miedo, el dolor y la crueldad a que vivían sometidos, contaba una y otra vez la historia familiar en Juffure, el lejano y añorado pueblo natal y del cercano río Kamby Bolonga que nutrió sus aventuras infantiles. Kizzy escuchaba embelesada y aprendía esa legendaria historia que permaneció viva y se replicó en generaciones futuras. En 1977, Alex Haley fue el responsable de que la posteridad la conociera.

Nunca estará de más leer o releer Raíces, una obra que sirve para reflexionar cuál es el verdadero destino de nuestra evolución como raza humana.

La historia de la vida de Kunta Kinte, también fue editada en dos series de televisión producidas en los Estados Unidos y basadas en el libro: la miniserie original de 1977, Raíces, y una nueva versión de 2016 del mismo nombre.

Alexander Palmer Haley, el autor de «Raíces» nació el 11 de agosto de 1921, Ithaca (Nueva York) y falleció el 10 de febrero de 1992 en Seattle, Washington. 

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Los heraldos negros – Poema y libro de César Vallejo

Reseña literaria del poema Los heraldos negros, y del libró homónimo que compone, escrito por el inolvidable Cesar Vallejo

Los heraldos negros

Los heraldos negros es el título de un poemario creado por el escritor de origen peruano César Vallejo, alrededor de 1918 (1915-1918) y cuyo primer poema es una obra homónima considerada como una de sus escritos más destacados. El libro fue publicado en el año 1919 y constituye la primera obra del autor.

Los heraldos negros es una obra que recibe influencias del denominado modernismo, que predominaba en los inicios del siglo pasado y en dónde podíamos encontrar grandes exponentes de la literatura como el aclamado Rubén Darío. El poema que da nombre al libro fue escrito en el año 1917 cuando el autor tenía alrededor de 25 años.

Poema Los heraldos negros – César Vallejo

Hay golpes en la vida, tan fuertes… ¡Yo no sé!
Golpes como del odio de Dios; como si ante ellos,
la resaca de todo lo sufrido
se empozara en el alma… ¡Yo no sé!

Son pocos; pero son… Abren zanjas oscuras
en el rostro más fiero y en el lomo más fuerte.
Serán tal vez los potros de bárbaros Atilas;
o los heraldos negros que nos manda la Muerte.

Son las caídas hondas de los Cristos del alma
de alguna fe adorable que el Destino blasfema.
Esos golpes sangrientos son las crepitaciones
de algún pan que en la puerta del horno se nos quema.

Y el hombre… Pobre… ¡pobre! Vuelve los ojos, como
cuando por sobre el hombro nos llama una palmada;
vuelve los ojos locos, y todo lo vivido
se empoza, como charco de culpa, en la mirada.

Hay golpes en la vida, tan fuertes… ¡Yo no sé!

Breve análisis y valoración

Este poema corresponde a uno de los más conocidos del autor, y más aclamados por el público lector, encontrándose entre las grandes obras de latinoamérica. Es una obra que intenta representar el dolor de una persona cuando va más allá de lo tolerable, y desnuda el alma de quien se encuentra sufriendo.

Los heraldos negros es un poema de tipo lírico donde aparecen muestras del romanticismo y la influencia del modernismo. El tipo de verso utilizado es el alejandrino con catorce sílabas y se alternan rimas e interrupciones en el ritmo. El autor introduce, además, frases cotidianas en la obra, y palabras que no deslumbran por su belleza poética, como diferenciando su escrito.

El poema esta escrito en primera persona, expresado en la frase «¡Yo no sé!» y deja percibir con cierta subjetividad lo insignificantes que somos, ante el dolor, ante el paso del tiempo, con nuestra fragilidad ante la vejez y la muerte.

Para saber más del poemario

Los heraldos negros es una obra que se imprimió en la Penitenciaría de Lima. Si bien estaba planificada para el año 1918, por problemas de edición y cuestiones relacionadas con su prólogo (que debía escribir Valdelomar), demoró un año hasta ver la luz. Fue percibido por el ambiente literario como un gran libro, y una señal de un gran poeta que asomaba en el horizonte.

El poemario está compuesto por 69 poemas, de los que resaltan el primero (de título homónimo) que da apertura a la obra y hace referencia a la nota, y un poema llamado Ausente (que fue publicado en 1917 en una revista llamada Mundo Limeño).

Presenta una estructura dividida en Plafones ágiles que cuenta con once poemas, Buzos, de cuatro poemas, De la tierra compuesta por diez poemas, Nostalgias imperiales, de trece poemas, Truenos, de veinticinco poemas, y Canciones de hogar, compuesta por cinco poemas.

Si estás interesado en sumar esta espléndida obra a tu biblioteca personal, profundizando en la obra del autor, o quizás conocer otros de sus trabajos, dejo a continuación un link de interés.

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Manuscrito hallado en una botella – Edgar Allan Poe

Reseña literaria del cuento Manuscrito hallado en una botella del fantástico escritor Edgar Allan Poe

Manuscrito hallado en una botella - Edgar Allan Poe

Manuscrito hallado en una botella es un cuento de terror que fue escrito por Edgar Allan Poe y publicado en un periódico titulado Baltimore Saturday Visiter a mediados de octubre de 1833 si bien en la actualidad suele encontrarse junto a otros relatos como Los crímenes de la calle Morgue.

Según cuenta la historia, Manuscrito hallado en una botella fue uno de los primeros relatos que el autor escribió, con tan sólo 24 años, parte de un concurso literario donde el autor logró la suma de 50 dólares por su escrito.

Es un relato que llama la atención por la forma en la que el autor logró situarse en un contexto muy distinto al suyo, plasmando la historia de fantasía y surrealismo, alejándose un poco de sus obras clásicas como El gato negro, o El corazón delator, pero sin perder esa dosis de misterio capaz de erizar la piel. En algún punto, el lector puede hallar alguna semejanza ha los cuentos de literatura fantástica de Julio Cortázar, donde predomina lo onírico y la imaginación crea una especie de niebla que lo envuelve todo.

Resumen de Manuscrito hallado en una botella

Un joven de gran inteligencia y prolifera educación (quizás una reseña al propio Poe) decide embarcarse en un buque mercante en las cercanías de la Isla de Java. Luego de una tormenta inclemente la mayoría de los marinos son llevados por el mar y sólo dos personas logran salvarse, el joven y un viejo de origen sueco que había logrado abordar en el último instante.

Luego de cinco días de haberse alimentado sólo de azucar, y cuando solo restaba un pequeño fragmento del barco por hundirse, son embestidos por un extraño barco de mucho mayor tamaño y el muchacho logra salvarse al abordar el navío y mezclarse con la tripulación, que resultará ser igual de rara que su transporte.

«todos mostraban señales de una avanzada edad. Sus rodillas achacosas temblaban, sus hombros se doblaban de decrepitud, su piel arrugada temblaba bajo el viento; hablaban con voces bajas, trémulas, quebradas; en sus ojos brillaba el humor de la vejez y sus grises cabellos se agitaban terriblemente en la tempestad».

Los tripulantes parecen ser entes fantasmagóricos y tener cada uno de ellos una historia particular y rara. El destino lo alcanza al final, cuando de todas formas el barco se hunde en el profundo océano, llevando a la vejez con ellos.

Breve análisis

Manuscrito hallado en una botella es uno de los mejores cuentos de Poe, caracterizado por lo fantástico y lo misterioso, y no tanto por lo tenebroso. Es cierto que ya había esbozado el tema de los marinos en otras de sus obras, como La narración de Arthur Gordon Pym en el año 1838, pero la realidad es que difiere con la mayor parte de su trabajo, sobre todo en la trama del relato.

Algunos intentos de comprensión de la obra han arrojado una posible relación hacia la relación de la vida y la muerte, la pena y la melancolía, la vejez. Una alegoría hacia la posibilidad de que la muerte siempre nos alcanza, no importa que.

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