Anécdotas de Oscar Wilde

“Nada tiene tanto éxito como el exceso” – Frase que guía una de las anécdotas de Oscar Wilde, escritor y excéntrico.

El libro “Vida de Oscar Wilde” de Hesketh Pearson, nos relata una amplia colección de interesantes anécdotas de Oscar Wilde que jalonaron la vida del laureado escritor irlandés.

Anécdotas de Oscar Wilde

Hesketh Pearson, fue un escritor británico principalmente reconocido por sus biografías populares que lo convirtieron en uno de los más importantes biógrafos de su tiempo en el Reino Unido, considerando la trascendencia comercial de sus obras. Nació el 20 de febrero de 1887 en Hawford y falleció en Londres el 9 de abril de 1964.

En una de esas anécdotas, refiere que Oscar Wilde dotado naturalmente de un talento exhibicionista que le dio notoriedad y lo caracterizó ampliamente en el marco de las estrictas costumbres de la época victoriana en que vivió, estudiaba todavía en la universidad, cuando lanzó la idea de que la reforma de la indumentaria era mucho más importante que la reforma religiosa.

Cuando se graduó, se presentó en Londres calzando guantes de color morado pálido y autodenominándose profesor de Estética. También acostumbraba sorprender a sus contemporáneos, acudiendo a las fiestas nocturnas de la sociedad británica vistiendo saco de terciopelo con bordes de trencillas, pantalones a media pierna, medias negras de seda, camisa de colorida gama y de gran cuello vuelto y una curiosa chalina de tono verde claro. Adoptó el lirio y el girasol como flores distintivas de su estilo de culto, no porque fuesen bellas, sino porque le resultaban cómicas en la solapa de un hombre moviéndose en ese estricto ámbito.

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Era fuerte y valiente y capaz de defender por sus propios medios, sus gustos contra impertinentes ataques de algún detractor.
En una oportunidad, estando en un teatro de Dublín (Irlanda) un participante se burló groseramente de uno de sus poemas y Wilde incorporándose, atravesó la sala y abofeteó al provocador. Y para sorpresa de los concurrentes, dejó vencido en el suelo al arrogante y envalentonado personaje.

“Nada tiene tanto éxito como el exceso”, era su lema predilecto que aplicaba no solamente a su manera de vestir, sino también a sus críticas observaciones. Una vez, contestó solemnemente a alguien que le había preguntado en qué había empleado su día: “Estuve corrigiendo la prueba de un poema por la mañana y quité una coma. Pero por la tarde la volví a poner”.

Éstas y otras curiosas anécdotas de Oscar Wilde, son narradas en el libro de referencia destacando la desconcertante forma de ser del genial escritor irlandés, considerado por muchos, uno de los más ingeniosos conversadores que haya existido. Su vida azarosa y polémica y su homosexualidad marcarían a fuego otro capitulo de su controvertida personalidad.

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