Esbozo de un sueño – Julio Cortázar

Breve análisis del relato corto Esbozo de un sueño, parte de la obra del magistral Julio Cortázar.

Esbozo de un sueño - Julio Cortázar

Esbozo de un sueño, de Julio Cortázar, es un relato breve que puede ser encontrado en el libro Historia de cronopios y de famas, una obra publicada por el autor en 1962, por la Editorial Minotauro. Es uno de los textos más recordados, quizás con Las líneas de la mano.

Resulta complejo, a veces, analizar algunos textos de Cortázar, sobre todo en relación a los sueños, método de escritura que algunas veces repite, en los que se puede encontrar un salto inapreciable entre la fantasía y la realidad, como podemos objetivar por ejemplo en textos como La noche boca arriba.

Muchos piensan que este tipo de relatos cortos surgían, en realidad, de sueños que el autor tenía, y eran adaptados por su hábil pluma para cobrar vida en el mundo literario.

Resumen de Esbozo de un sueño – Julio Cortázar

El personaje, suponiendo que es un joven ya que no menciona su nombre ni edad, siente deseos de ver a su tío, y se encamina hacia su casa, mientras la realidad parece difusa a su alrededor, con sus pies que no se logran despegar del suelo, y ladridos en las lejanías. Al llegar, sube las escaleras y llama a la puerta, haciendo referencia a una extraña mano que sujeta una bola de bronce, y que al soltarla se transforma en una araña.

Ingresan a la casa y se produce el encuentro. Surge el inconveniente que, a pesar de que desean fumar, no logran encontrar fuego. El deseo da paso a la incomodidad, y sabe que debe marcharse de ahí, dejando a su espalda la puerta cerrada, y nunca mirar atrás.

Llega a su hogar, se desviste y sueña que se encuentra junto a su novia, navegando por el río Tigre y comiendo chorizos.

Valoración y análisis del relato breve:

Queda claro que, en tan sólo unos párrafos, el autor ha sido capaz de contar una historia, que deja a su vez miles de incógnitas, sobre todo en cuanto a la realidad y a la fantasía.

En Esbozo de un sueño, Julio Cortázar hace mención a como, para huir de una realidad perturbadora, acudimos al descanso y a los sueños. Esbozo suele referirse a un diseño provisorio, montado con ideas esenciales, a la exposición de una idea, pero en cuanto a los sueños se refiere, no suele ser posible diseñarlos.

No queda claro si, luego de una situación estresante, o un mal día, el personaje acude a su cama para tranquilizarse y soñar en paz, o si este ya se encontraba en un sueño (ya que el no poder levantar los pies del suelo suele ser un elemento común en estos, o que la mano del llamador de la puerta se abra y suelte la bola de metal parece un elemento fantástico).

Quizás la esencia en Esbozo de un sueño es la mezcla de la vigilia con lo onírico, la aparición de la fantasía y quizás, la posibilidad de humanización de algunos objetos.

Para conocer más: El río Tigre es uno de los principales brazos del río Reconquista, y se encuentra en la provincia de Buenos Aires, Argentina.

Si deseas leer este relato, y muchos otros similares, puedes encontrar la fantástica obra que los nuclea en el siguiente link.

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El sabueso – un relato de H.P. Lovecraft

Reseña literaria del relato El sabueso, terrorífica historia de H.P. Lovecraft

El sabueso Lovecraft

El sabueso, en inglés The Hound, es un relato corto creado por Howard Phillips Lovecraft en el año 1922 y publicado dos años más tarde, en la revista Weird Tales, alrededor de febrero de 1924.

El sabueso es una historia importante, no sólo por su contenido de terror dentro de la creación de Lovecraft, sino porque es el sitio en donde el autor nombra por primera vez al Necronomicon o grimorio de los muertos. Cabe destacar que, dentro de la literatura del terror existe otra obra que utiliza a estos perros como base, el recordado cuento El sabueso de los Baskerville de Arthur Conan Doyle.

Resumen del relato de H.P. Lovecraft

El sabueso relata la historia de un hombre aterrorizado por los sonidos que lo torturan y desencadenan su locura. Su amigo St. John y él, aburridos y deseosos de nuevas experiencias, se han convertido en saqueadores de tumbas. Con los objetos de sus hurtos han creado un museo, con calaveras, pinturas, estatuas, y objetos extraños.

Cierto día se enteran de la existencia de una tumba especial, la de un ladrón que había robado un extraño objeto y muy poderoso. Al llegar, sienten la presencia de un sabueso que aúlla en las lejanías. Al dar con el cadáver se sorprenden al descubrir que se ha mantenido intacto, a excepción de heridas y desgarraduras que parecen hechas por un animal.

En su cuello hay un colgante de Jade, al que reconocen como uno mencionado en el antiguo Necronomicon. Toman el objeto y huyen a su casa, sintiendo que son perseguidos por el extraño perro. Su amigo es asesinado salvajemente por el animal y él piensa que el amuleto lo ha llevado hacia ellos y decide devolverlo, aunque un robo sucede y pierde el objeto, descubriendo luego que todos los asaltantes han muerto.

Vuelve a la tumba y desentierra al cadáver encontrando el amuleto nuevamente en su lugar. El horror se apodera de él, un horror del que sólo la muerte podrá salvarlo.

Sabueso, El – Y Otras Historias (Tapa blanda)

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El visitante – Stephen King (Libro)

Reseña literaria de la novela El visitante de Stephen King, una obra de suspenso-terror

El visitante de Stephen King

El visitante es una novela de suspenso/terror creada por el célebre escritor Stephen King y publicada a finales del año 2018. Con su nombre original The outsider, es una obra que ha logrado una gran aceptación por su tinte de novela negra y que incluso ha logrado sembrar el interés en los televidentes con una adaptación de esta realizada por HBO y a la que me referiré más abajo.

Para los que estamos acostumbrados a las novelas de King, debo decir que en El visitante pude notar un cambio con la mayoría de las producciones anteriores ya que considero que el eje de la obra se centra más en el suspenso, virando al terror y a lo sobrenatural en la segunda parte de la novela.

Resumen de la obra El visitante de Stephen King – Reseña literaria

La obra transcurre en una ciudad llamada Flint City. Un pequeño de 11 años es asesinado brutalmente, y la conmoción de los habitantes es tal que sólo es superada al conocer al principal sospechoso, un entrenador de la liga infantil llamado Terry Maitland.

Terry no sólo es entrenador sino que es profesor de literatura, un ciudadano ejemplar, un hombre de familia, una persona de la que realmente cuesta creer que pueda ser capaz de cometer un crimen así. Todo parece un mal sueño, sobre todo luego de su escandalosa detención durante uno de los juegos de los niños.

Las pruebas son contundentes. numerosos testigos parecen haberlo visto en el lugar del crimen, hablando con el niño, con su ropa cubierta de sangre, pero algo no termina de cerrar. Terry asegura haber estado en otro sitio a más de 300 km durante el crimen. ¿Puede un hombre estar en dos lugares al mismo tiempo? El detective Anderson no está conforme con su accionar y decide investigar esta posibilidad.

Todo se complica a partir de ese momento. Distintas evidencias parecen indicar que Terry no mentía y que alguien ha suplantado su identidad para cometer el asesinato, y que, no ha sido la primera vez, ni será la última. La carrera contra el tiempo comienza y, aunque es tarde para Terry Maitland, Anderson deberá hacer uso de toda su astucia, y enfrentar los prejuicios contra lo inexplicable, para resolver un crimen que podría tener a su culpable en nuestros terrores infantiles más profundos.

Opinión breve de la obra:

El visitante de Stephen King es una novela atrapante, que logra captar la atención del lector desde el comienzo, y que, si bien representa un escrito fuerte (sobre todo por la descripción del crimen del pequeño y por la cantidad de muertes que rondan el caso) es una obra que me ha parecido buena.

Es muy complejo realizar una reseña sin, de alguna forma, arruinar el final para el lector por lo que he intentado no hacerlo, pero merece la pena nombrar varios personajes que revisten de importancia en la obra, y que no suelen aparecer en la mayoría de los resúmenes cuando la obra no ha sido leída. De todas formas quisiera mencionar a Howie Gold, el abogado que ayuda a la familia de Terry. Alec Pelley, que me parece una persona central, así como Holly Gibney, que con su facilidad de deducción y sus creencias contribuyen en gran manera para que el caso sea resuelto.

Es probable que no sea el único que lo ha pensado porque la cadena televisiva HBO ha decidido hacer una adaptación al estilo miniserie de 10 episodios de la novela El visitante, intentando reproducir la escritura del autor centrándose en la investigación y con un nivel de suspenso muy elevado. Luego de que pueda verla, completaré mi impresión al respecto.

Si se han interesado en El visitante, y quieren leerlo y sumarlo a su biblioteca, los invito a visitar el link de abajo y además sumar un pequeño aporte al mantenimiento del blog.

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La poesía infantil y los escritores célebres

Cuando los grandes escritores de la historia han dedicado un suspiro a la poesía infantil – Una forma de difusión de la lectura

La poesía infantil es uno de los mejores instrumentos para acercar la literatura a los niños de una manera agradable y entretenida y como expresión artística plena de musicalidad, resulta tan atractiva como un libro de cuentos. Recitar poesía ayuda al niño estimulando su imaginación y fortaleciendo su capacidad expresiva y le brinda además otros beneficios, tales como: facilitar la incorporación de vocabulario, mejorar la pronunciación, desarrollar la memoria y consolidar la comprensión lectora.

Poesía Infantil

En este contexto, la poesía infantil contiene un universo de palabras mágicas y ritmo, que la convierten en un fantástico recurso didáctico y pedagógico.

Numerosos autores célebres de la literatura universal, coincidiendo con esta valoración, dedicaron incontables horas de trabajo intelectual a componer poemas para la niñez, estos versos  que han deleitado a varias generaciones de entusiastas lectores infantiles, también alimentan la nostalgia que sentimos, siendo adultos, al recordar la que fue la mejor etapa de nuestra vida.

Compartimos tres hermosos poemas, íconos de aquella infancia inolvidable:

Los ratones (Lope de Vega)

Juntáronse los ratones
para librarse del gato;
y después de largo rato
de disputas y opiniones,
dijeron que acertarían
en ponerle un cascabel,
que andando el gato con él,
librarse mejor podrían.

Salió un ratón barbicano,
colilargo, hociquirromo
y encrespando el grueso lomo,
dijo al senado romano,
después de hablar culto un rato:

¿Quién de todos ha de ser
el que se atreva a poner
ese cascabel al gato?

   La primavera ha venido (Antonio Machado)

La Primavera ha venido
nadie sabe cómo ha sido.
Ha despertado la rama
y el almendro ha florecido
y en el campo se escuchaba
el gri gri del grillo.
La primavera ha venido
nadie sabe cómo ha sido.

Caracoles negros (Federico García Lorca)

Los niños sentados
escuchan un cuento.
El río traía
coronas de viento
y una gran serpiente
desde un tronco viejo
miraba las nubes
redondas del cielo.

Niño mío chico
¿donde estás?
Te siento
en el corazón
y no es verdad.
Lejos esperas que yo saque
tu alma del silencio
Caracoles grandes.
Caracoles negros

La poesía infantil se convierte, dentro del género, en una herramienta interesantísima para aquellos padres que busquen estimular la lectura en los más pequeños sumándose así a las novelas cortas para niños (nota al respecto) como fuente de difusión.

Esperamos que la nota y los ejemplos hayan sido de interés, y si, desean agregar alguna, son muy bienvenidas. Por favor valora este artículo a continuación:

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José Martí – Apóstol de la Independencia de Cuba

Reseña de una parte fundamental de José Martí, cuya lucha lo llevó a trascender el mundo de las letras

El cubano José Martí fue un pensador, filósofo, ideólogo, escritor, poeta, periodista y distinguido político, creador del Partido Revolucionario Cubano y organizador, líder y héroe de la guerra del 95 o guerra Necesaria, llamada así  la guerra librada por el país caribeño en pos de su independencia de España.

«No me pongan en lo oscuro a morir como un traidor,
  yo soy bueno, y como bueno, moriré de cara al sol».

«Pero el 19 de mayo de 1895 fue un día lluvioso y la naturaleza le negó a José Martí la posibilidad de cumplir su preciado sueño de morir combatiendo de cara al sol; fue un día nefasto para el eximio poeta que cultivaba la rosa blanca”, ya que en esa fecha moría en un combate contra las tropas realistas en la zona de Dos Ríos, cerca de Palma Soriano, (región oriental de Cuba); posteriormente su cadáver sería arrojado sin ataúd a una fosa común.

José Marti - Cuba

La biografía y sus historias de vida son ampliamente conocidas y no creemos necesario abundar en detalles, pero como homenaje a su memoria y respetando aquellas palabras que, con tono imperativo, dijo «El único autógrafo digno de un hombre es el que deja escrito con sus obras»;  así lo recordamos con un poema de su autoría:

«Yo soy un hombre sincero»

Yo soy un hombre sincero
de donde crece la palma,
y antes de morirme quiero
echar mis versos del alma.

Yo vengo de todas partes
y hacia todas partes voy:
arte soy entre las artes,
en los montes, monte soy.

Yo sé los nombres extraños
de las yerbas y las flores,
y de mortales engaños
y de sublimes dolores.

Yo he visto en la noche oscura
llover sobre mi cabeza,
los rayos de lumbre pura
de la divina belleza.

Alas nacer vi en los hombros,
de las mujeres hermosas
y salir de los escombros,
volando las mariposas.

He visto vivir a un hombre
con el puñal al costado,
sin decir jamás el nombre
de aquella que lo ha matado.

Rápida, como un reflejo,
dos veces vi el alma, dos:
cuando murió el pobre viejo,
cuando ella me dijo adiós.

Temblé una vez, en la reja,
a la entrada de la viña,
cuando la bárbara abeja
picó en la frente a mi niña.

Gocé una vez de tal suerte,
que gocé cual nunca:  cuando
la sentencia de mi muerte,
leyó el alcaide llorando.

Oigo un suspiro, a través
de las tierras y la mar,
y no es un suspiro, es
que mi hijo va a despertar.

Si dicen que del joyero
tome la joya mejor,
tomo a un amigo sincero
y pongo a un lado el amor.

Yo he visto al águila herida
volar al azul sereno,
y morir en su guarida
la víbora del veneno.

Yo sé bien que cuando el mundo
cede, lívido, al descanso,
sobre el silencio profundo
murmura el arroyo manso.

Yo he puesto la mano osada,
de horror y júbilo yerta,
sobre la estrella apagada
que cayó frente a mi puerta.

Oculto en mi pecho bravo
la pena que me lo hiere,
el hijo de un pueblo esclavo
vive por él, calla, y muere.

Todo es hermoso y constante,
todo es música y razón,
y todo, como el diamante,
antes que luz es carbón.

Yo sé que el necio se entierra
con gran lujo y con gran llanto,
y que no hay fruta en la tierra
como la del camposanto.

Callo, y entiendo, y me quito
la pompa del rimador,
cuelgo de un árbol marchito
mi muceta de doctor.

(Versos Sencillos – 1891)

Para saber más:

                                               «Vale más un minuto de pie que una vida de rodillas.»
José Martí

El cubano José Julián Martí Pérez, en otra de sus pasiones, fue un destacado precursor del Modernismo literario hispanoamericano. Incorporó la estética al discurso político, describiendo de manera descarnada las terribles injusticias y condiciones aberrantes de esclavitud imperantes en la época, y lo hizo con una claridad tan auténtica que reforzaba el rechazo de la gente hacía esas prácticas inhumanas. Consecuentemente, denunció los abusos y arbitrariedades del régimen colonial español, pero sin ofender a la Madre Patria. Tampoco ocultó su admiración ante los progresos y realizaciones del pueblo norteamericano, no obstante ser un acérrimo crítico de los defectos que observaba, desde su punto de vista, en la sociedad del poderoso país vecino.
Había nacido en La Habana, Cuba, el 28 de enero de 1853.

José Martí murió en combate el 19 de mayo de 1895 en Dos Ríos, zona situada al este de Cuba. Cuando terminó la batalla, el cadáver del prócer fue reconocido, por lo que el coronel José Ximénez de Sandoval, jefe de la tropa  española, ordenó la retirada y llevárselo del lugar para evitar que los mambises lo rescataran. El 20 de mayo, tras verificar la identidad que constaba en sus documentos, el cadáver fue arrojado en una fosa común en el cementerio de Remanganagua, perteneciente al poblado santiaguero de Contramaestre.
El cuerpo fue exhumado tres días después, el 23 de mayo, y una vez embalsamado, los restos fueron sepultados en el nicho 134, del cementerio de Santa Ifigenia.
En 1905, las galerías de nichos fueron demolidas por las deplorables condiciones sanitarias y se levantó un templete en su honor.
En septiembre de 1947 tuvo lugar el cuarto entierro, al trasladar sus restos al Retablo de los Héroes, en la misma necrópolis. En junio de 1951 se volvieron a exhumar sus restos, para iniciar los honores del quinto y definitivo entierro acontecido el 30 de junio de ese año; desde entonces sus restos reposan en el mausoleo que lleva su nombre, construido en el cementerio de Santa Ifigenia de su ciudad natal y erigido como homenaje a su obra revolucionaria, a su intelecto brillante y a su figura desbordante que signó la historia de Cuba

Muceta: esclavina sin capucha, abotonada por delante, de seda o piel, que llevan como distintivo sobre la toga, licenciados, doctores y catedráticos universitarios o magistrados, jueces y abogados.

Mambises (mambí, en singular): término que se utiliza para referirse a los combatientes independentistas cubanos, dominicanos y filipinos, que en el siglo XIX peleaban por la independencia de sus respectivos países.  

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Diccionario del diablo – Ambrose Bierce

Diccionario del diablo corresponde a una de las obras más interesantes de Ambrose Bierse, que con sutil ingenio, nos presenta una revolución al sentido común y al género humano.

Diccionario del diablo

Ambrose Gwinett Bierce (1842-1914), fue un notable escritor y periodista estadounidense. La obra de su autoría se caracterizó por una visión satírica del género humano en la que resalta una fuerte dosis de sarcasmo y lúcida ironía, convertida frecuentemente en un agudo humor negro, todo esto muy reflejado en Diccionario del diablo.

Esa actitud extremadamente trágica le valió el sobrenombre de Bitter Bierce (El amargo Bierce).

Participó activamente durante su juventud, en la guerra de secesión norteamericana  y las experiencias vividas en esas luchas, marcaron para siempre su carácter y configuraron en su mente un enfoque mórbido de la vida, que se reflejaría posteriormente en sus textos literarios.

Terminada la guerra civil, se convirtió en un distinguido periodista de vehemente y ácida crítica.

Bierce utilizó un estilo diferente de escritura, muy relacionado a la violencia y la muerte. Pronto sus historias hicieron de él un escritor fascinante. Dentro del mundo literario se lo suele corresponder a Poe, Lovecraft y Maupassant dentro del género terrorífico.

Profundamente misántropo, llevó su escepticismo a un punto culminante plasmando en uno de sus trabajos más destacados y significativos, un compilado de originales definiciones que denominó: Diccionario del diablo, titulado originalmente Diccionario del cínico, y que publicara en 1906.

Diccionario del diablo – estas son algunas de sus ingeniosas definiciones:

Aburrido, adj. Dícese del que habla cuando uno quiere que escuche.

Academia:  Escuela antigua donde se enseñaba moral y filosofía.  Escuela moderna donde se enseña el fútbol.

Acreedor, s. Miembro de una tribu de salvajes que viven más allá del estrecho de las Finanzas; son muy temidos por sus devastadoras incursiones.

Aforismo, s. Sabiduría predigerida.

Aire:  Sustancia nutritiva con que la generosa Providencia engorda a los pobres.

Ambidextro, adj. Capaz de robar con igual habilidad un bolsillo derecho que uno izquierdo.

Amistad:  Barco lo bastante grande como para llevar a dos con buen tiempo, pero a uno solo en caso de tormenta.

Amor, s. Insania temporaria curable mediante el matrimonio, o alejando al paciente de las influencias bajo las cuales ha contraído el mal.

Antipatía, s. Sentimiento que nos inspira el amigo de un amigo.

Ardor, s. Cualidad que distingue al amor inexperto.

Boticario, s. Cómplice del médico, benefactor del sepulturero, proveedor de los gusanos del cementerio.

Cañón: Instrumento usado en la rectificación de las fronteras.

Cementerio, s. Terreno suburbano aislado donde los deudos conciertan mentiras, los poetas escriben contra una víctima indefensa y los lapidarios apuestan sobre la ortografía.

Cleptómano, s. Ladrón rico.

Cobarde: Dícese del que en una emergencia peligrosa, piensa con las piernas.

Conocido: Persona a quien conocemos lo bastante para pedirle dinero prestado, pero no lo suficiente para prestarle.

Desgracia, s. Enfermedad que se contrae al exponerse a la prosperidad de un amigo.

Diplomacia: Arte de mentir en nombre del país.

Disimular, v. t. e i. Poner camisa limpia al carácter.

Distancia, s. Único bien que los ricos permiten conservar a los pobres.

Dolor, s. Estado de ánimo ingrato, que puede tener una base física, o ser puramente mental y causado por la felicidad ajena.

Economía, s. Compra del barril de whisky que no se necesita por el precio de la vaca que no se tiene.

Educación, s. Lo que revela al sabio y esconde al necio su falta de comprensión.

Egoísta: Persona de mal gusto, que se interesa más en sí mismo que en mí.

Entusiasmo, s. Dolencia de la juventud, curable con pequeñas dosis de arrepentimiento y aplicaciones externas de experiencia.

Epitafio, s. Inscripción que, en una tumba, demuestra que las virtudes adquiridas por la muerte tienen un efecto retroactivo.

Erudición, s. Polvillo que cae de un libro a un cráneo vacío.

Homeópata: Humorista de la medicina.

Médico:  Alguien a quien lanzamos nuestras súplicas cuando estamos enfermos, y nuestros perros cuando nos hemos curado.

Mendaz:  Aficionado a la retórica.

Nepotismo, s. Práctica que consiste en designar a la propia abuela para un cargo público, por el bien del partido.

Nihilista, s. Ruso que niega la existencia de todo, menos de Tolstoi. El jefe de esta escuela es Tolstoi.

Niñez, s. Período de la vida humana intermedio entre la idiotez de la primera infancia y la locura de la juventud, a dos pasos del pecado de la adultez, y a tres del remordimiento de la ancianidad.

Pagano:  Ser descarriado que incurre en la locura de adorar lo que puede ver y sentir.

Perseverancia:  Virtud inferior que permite al mediocre alcanzar un éxito sin gloria.

Prójimo:  Aquél a quien nos está ordenado amar como a nosotros mismos, pero que hace todo lo posible para que desobedezcamos.

Sabiduría:  Tipo de ignorancia que distingue al estudioso.

Santo:  Pecador fallecido, revisado y editado.

Sátira:  Especie de composición literaria en que los vicios y locuras de los enemigos del autor son expuestos sin demasiada ternura.

Teléfono:  Invención del demonio, que suprime algunas de las ventajas de mantener a distancia a una persona desagradable.

Virtudes, s. p. i. Ciertas abstenciones.

Voto, s. Instrumento y símbolo de la facultad del hombre libre, de hacer de si mismo un tonto y de su país una ruina.

Y no podía faltar esta definición:

Diccionario, s. Perverso artificio literario que paraliza el crecimiento de una lengua además de quitarle soltura y elasticidad. El presente diccionario, sin embargo, es una obra útil.

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Los recuerdos, susurros de historias – Olga Orozco

Cuando los escritores abren su memoria y dejan surgir la melancolía, la narración de sus recuerdos evoca los nuestros – Poesía de Olga Orozco

«Llegará un día en que nuestros recuerdos serán nuestra riqueza» – Paul Géraldy (1885-1983) Poeta francés.

Recuerdos - Olga Orozco
Olga Orozco

Convertimos cada instante significativo de la vida en recuerdos, esperanzados de que alguno de estos le ayude a nuestro corazón a seguir latiendo cuando estemos solos. Y al mismo tiempo, procurando dilucidar un eterno misterio, anhelamos encontrar la manera de olvidar sin culpas cuando es necesario hacerlo.

Nuestros recuerdos nos pertenecen en exclusividad, se nutren del pasado pero además lo completan y, alegres o tristes, pueden ser compañía o tormento; ¿son recurrentes? Creemos que si, porque es una característica que los define y siguiendo nuestros estados de ánimo, van variando y transformándose en reminiscencias nostálgicas, tiernas, románticas, dolorosas, caóticas o desafiantes, pero en definitiva, nos servirán para aprender de experiencias previas.

Aunque es imposible saber cuánto habrán de durar los recuerdos, y no obstante la opinión del escritor y poeta mexicano Juan Rulfo, quien sostenía que hasta la remembranza más intensa muere apagada por el paso del tiempo; todos conservamos algún recuerdo imborrable, guardado para siempre en un rincón secreto del alma.

Podemos vivir como soñamos o soñar lo que vivimos y hasta evadir la realidad a veces, pero el sendero a transitar será arduo si intentamos prescindir absolutamente de nuestros recuerdos.

Nos sirve el tema para introducirnos en la poesía de Olga Orozco, polifacética escritora argentina del siglo XX, y una integrante más de la inmensa galería de personalidades del universo literario, a quienes el transcurrir del tiempo implacable fue sepultando en las desérticas arenas del olvido, pero que a pesar de todo, vale la pena descubrir o volver a leer.

Recordemos uno de sus poemas:


«Aquí están tus recuerdos»

Aquí están tus recuerdos:
este leve polvillo de violetas
cayendo inútilmente sobre las olvidadas fechas;
tu nombre,
el persistente nombre que abandonó tu mano entre las piedras;
el árbol familiar, su rumor siempre verde contra el vidrio;
mi infancia, tan cercana,
en el mismo jardín donde la hierba canta todavía
y donde tantas veces tu cabeza reposaba de pronto junto a mí,
entre los matorrales de la sombra.


Todo siempre es igual.
Cuando otra vez llamamos como ahora en el lejano muro:
todo siempre es igual.
Aquí están tus dominios, pálido adolescente:
la húmeda llanura para tus pies furtivos,
la aspereza del cardo, la recordada escarcha del amanecer,
las antiguas leyendas,
la tierra en que nacimos con idéntica niebla sobre el llanto.


-¿Recuerdas la nevada? ¡Hace ya tanto tiempo!
¡Cómo han crecido desde entonces tus cabellos!
Sin embargo, llevas aún sus efímeras flores sobre el pecho
y tu frente se inclina bajo ese mismo cielo
tan deslumbrante y claro.


¿Por qué habrás de volver acompañado, como un dios a su mundo,
por algún paisaje que he querido?
¿Recuerdas todavía la nevada?



¡Qué sola estará hoy, detrás de las inútiles paredes,
tu morada de hierros y de flores!
Abandonada, su juventud que tiene la forma de tu cuerpo,
extrañará ahora tus silencios demasiado obstinados,
tu piel, tan desolada como un país al que sólo visitaran cenicientos pétalos
después de haber mirado pasar, ¡tanto tiempo!,
la paciencia inacabable de la hormiga entre sus solitarias ruinas.


Espera, espera, corazón mío:
no es el semblante frío de la temida nieve ni el del sueño reciente.
Otra vez, otra vez, corazón mío:
el roce inconfundible de la arena en la verja,
el grito de la abuela,
la misma soledad, la no mentida,
y este largo destino de mirarse las manos hasta envejecer.


Para saber más:

Olga Nilda Gugliotta Orozco fue una poetisa, escritora y cuentista integrante del movimiento surrealista argentino, nacida en Toay, provincia de La Pampa (Argentina) el 17 de marzo de 1920.

Empezó a escribir poesía desde muy joven y cursó estudios de Filosofía y Letras en la Universidad de Buenos Aires. Dotada de una gran capacidad imaginativa, sutil inteligencia y personalidad seductora. Su trayectoria literaria estuvo influenciada por escritores de la estatura intelectual de Arthur Rimbaud, Charles Baudelaire, el escritor polaco premio Nobel de Literatura 1980, Czesław Miłosz y el poeta alemán Rainer Rilke.

Sus poemas y textos han sido incluidos en diversas antologías y publicaciones, además de ser traducidos a varios idiomas,De su producción destacamos, entre otros, los poemarios «Desde lejos», «Los juegos peligrosos», «Museo salvaje», «Cantos a Berenice», «Mutaciones de la realidad», «Eclipses y fulgores» y «Últimos poemas»; continuados en cierta manera, con obras en prosa de exquisita narrativa poética como «La oscuridad es otro sol» y «También luz es un abismo» Olga Orozco falleció en Buenos Aires el 15 de agosto de 1999.

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Los versos del capitán – Pablo Neruda


Pablo Neruda y los versos del capitán – El idilio secreto del autor con Matilde Urrutia

Los versos del capitán - Pablo Neruda

En 1920, Europa ocupaba el centro del mundo y buscaba estabilizarse para superar las terribles consecuencias derivadas de la Primera Guerra Mundial. En otro punto del planeta, a miles de kilómetros, un ignoto y novel poeta adolescente llamado Ricardo Eliécer Neftalí Reyes Basoalto, publicaba colaboraciones y poemas en revistas literarias y en un diario local de Temuco (Chile), que firmaba con el seudónimo Pablo Neruda -Conocer biografía-, iniciando así, sin saberlo, la trayectoria literaria del excepcional escritor trasandino considerado uno de los autores, en lengua española, más relevante e influyente del siglo XX.

Pablo Neruda nunca quiso aclarar porque decidió usar ese nombre, algunas versiones aseguran que lo hizo en honor del poeta checo Jan Neruda, a quien admiraba. Otras refieren que el motivo verdadero era no contrariar a un padre que prefería a su hijo trabajando, en vez de dedicarse a una actividad que creía abstracta y poco práctica, la de ser poeta.

Solamente cuatro años después, en 1924, aquel mismo joven delgado, de tez pálida, que a veces se mostraba taciturno y usaba habitualmente una larga capa negra; que estudiaba en el Instituto Pedagógico de la Universidad de Santiago de Chile participando junto con otros jóvenes escritores de la exaltada bohemia literaria de la época. Aquel joven que leía con avidez y escribía con pasión desbordante, publica a su corta edad, un libro de poesías que se convertiría en uno de los poemarios más leídos de la historia: «Veinte poemas de amor y una canción desesperada»; negando siempre que hubiera existido una destinataria de esos versos.

No obstante, según se supo posteriormente, las páginas de este libro que deslumbró a varias generaciones de amantes universales, reflejaban en realidad las vicisitudes de un romance juvenil que mantuvo Neruda con Albertina Rosa Azócar Soto, la mujer a quien iban dedicados la mayoría de los versos; la relación entre ambos se extendió desde 1922 hasta 1932, período en que el poeta le escribió a su enamorada 111 cartas de amor, que Albertina guardó celosamente en secreto durante más de medio siglo, hasta que todo trascendió y pudo conocerse finalmente a la musa que inspiró la célebre obra.

Las vida continuó y otras mujeres fueron amadas por Pablo Neruda: Albertina, Teresa, Guillermina, Laura, María Antonieta, Delia, y la última pasión. el amor maduro vivido con Matilde Urrutia a quien dedicó, también en secreto, el poemario llamado Los versos del capitán. La musa inspiradora había cambiado pero la historia tenía un trasfondo parecido.

El 8 de julio de 1952, el pintor y crítico de arte italiano Paolo Ricci publicó con carácter de anónimo un libro de poemas titulado Los versos del capitán. Era una edición limitada apenas a 44 ejemplares que la imprenta Arte Tipográfico de Nápoles había elaborado con papel marfil hecho a mano, tipografía Bodoni, e ilustraciones del mismo Ricci. En la portada lucía impresa la cabeza de una medusa y como único prólogo del poemario, destacaba la transcripción textual de una carta escrita en La Habana, Cuba y firmada por una persona identificada como Rosalía de la Cerda. Explicaba en la misiva, que enviaba al editor una serie de poemas que habían sido escritos para ella por un excombatiente del bando republicano en la Guerra Civil Española, lo había conocido mientras realizaba una gira artística en la frontera franco-española. Los poemas eran el testimonio de la historia de amor que unió sus vidas.

La identidad del autor legítimo del poemario permaneció en el anonimato por algún tiempo, aunque el círculo íntimo que rodeaba al eximio escritor sabía lo que era un secreto a voces, los poemas del libro narraban poéticamente el despertar de un apasionado romance del autor con Matilde Urrutia y no eran el testimonio de un soldado republicano enamorado de una artista desconocida.

En la publicación póstuma de Confieso que he vivido Neruda explica al respecto:
«Mucho se discutió el anonimato de este libro. Lo que yo discutía en mi interior mientras tanto, era si debía o no sacarlo de su origen íntimo: revelar su progenitura era desnudar la intimidad de su nacimiento. Y no me parecía que tal acción fuera leal a los arrebatos de amor y furia, al clima desconsolado y ardiente del destierro que le dio nacimiento.
Cuando Paolo Ricci, compañero luminoso, lo imprimió por primera vez en Nápoles en 1952, pensamos que aquellos escasos ejemplares que él cuidó y preparó con excelencia, desaparecerían sin dejar huellas en las arenas del sur. No ha sido así. Y la vida que reclamó su estallido secreto hoy me lo impone como presencia del inconmovible amor.» (…)
«La única verdad es que, durante mucho tiempo, no quise que esos poemas hirieran a Delia del Carril, pasajera suavísima, hilo de acero y miel que ató mis manos en los años sonoros y que fue para mí durante dieciocho años una ejemplar compañera». (…)


La biografía dice que Pablo Neruda era senador en Chile desde 1945 en que fue elegido, pero en 1948 el gobierno de Gabriel González Videla lo expulsa del país por razones políticas y él se exilia con su esposa de entonces, la pintora Delia del Carril, en México. En la capital del país azteca, convaleciente de una enfermedad, contrata para que lo asista a Matilde Urrutia, con quien ya había tenido un encuentro  circunstancial y fugaz cuando la conoció en un concierto al aire libre realizado en el Parque Forestal de Santiago (Chile). Se inicia en esos días el idilio furtivo, que Neruda disimularía ante su esposa utilizando cualquier pretexto para estar con su amante, la llevó a París, también al Festival Mundial de la Juventud celebrado en Alemania, haciéndola invitar como “cantante”. A la Unión Soviética como “amante secreta” de su amigo el activista cubano Nicolás Guillén.
En enero de 1952, Delia del Carril regresa a Chile y, confesando que «lo más fuerte que me queda es una desilusión», termina separándose formalmente después de 20 años de matrimonio.

Conozcamos algunos de los versos del capitán

Tu risa

Quítame el pan si quieres,
quítame el aire, pero
no me quites tu risa.


No me quites la rosa,
la lanza que desgranas,
el agua que de pronto
estalla en tu alegría,
la repentina ola
de planta que te nace.


Mi lucha es dura y vuelvo
con los ojos cansados
a veces de haber visto
la tierra que no cambia,
pero al entrar tu risa
sube al cielo buscándome
y abre para mí todas
las puertas de la vida.


Amor mío, en la hora
más oscura desgrana
tu risa, y si de pronto
ves que mi sangre mancha
las piedras de la calle,
ríe, porque tu risa
será para mis manos
como una espada fresca.


Junto al mar en otoño,
tu risa debe alzar
su cascada de espuma,
y en primavera, amor,
quiero tu risa como
la flor que yo esperaba,
la flor azul, la rosa
de mi patria sonora.


Ríete de la noche,
del día, de la luna,
ríete de las calles
torcidas de la isla,
ríete de este torpe
muchacho que te quiere,
pero cuando yo abro
los ojos y los cierro,
cuando mis pasos van,
cuando vuelven mis pasos,
niégame el pan, el aire,
la luz, la primavera,
pero tu risa nunca
porque me moriría.



Si tú me olvidas

Quiero que sepas una cosa.   
Tú sabes cómo es esto:
si miro la luna de cristal, la rama roja
del lento otoño en mi ventana,
si toco junto al fuego
la impalpable ceniza
o el arrugado cuerpo de la leña,
todo me lleva a ti,
como si todo lo que existe,
aromas, luz, metales,
fueran pequeños barcos que navegan
hacia las islas tuyas que me aguardan.
     
Ahora bien,
si poco a poco dejas de quererme
dejaré de quererte poco a poco.     
Si de pronto me olvidas
no me busques
que ya te habré olvidado.
     
Si consideras largo y loco
el viento de banderas
que pasa por mi vida y te decides
a dejarme a la orilla
del corazón en que tengo raíces,
piensa
que en ese día, a esa hora
levantaré los brazos
y saldrán mis raíces
a buscar otra tierra.
     
Pero si cada día, cada hora
sientes que a mí estás destinada
con dulzura implacable.
Si cada día sube
una flor a tus labios a buscarme,
ay amor mío, ay mía,
en mí todo ese fuego se repite,
en mí nada se apaga ni se olvida,
mi amor se nutre de tu amor, amada,
y mientras vivas estará en tus brazos
sin salir de los míos. 



La carta en el camino (fragmento)

Adiós, pero conmigo
serás, irás adentro
de una gota de sangre que circule en mis venas
o fuera, beso que me abrasa el rostro
o cinturón de fuego en mi cintura.
Dulce mía, recibe el gran amor 
que salió de mi vida
y que en ti no encontraba territorio
como el explorador perdido
en las islas del pan y de la miel.
Yo te encontré después de la tormenta,
la lluvia lavó el aire y en el agua
tus dulces pies brillaron como peces. (…)

Pablo Neruda escribió este poemario, en el bungalow blanco sobre los acantilados de la casa en la Isla de Capri que su amigo italiano Erwin Cerio, le había ofrecido para que utilizara como refugio de amantes. Matilde lo guardó en una caja de madera cubierta de nácar, que sirvió también para depositar un anillo, obsequio de su compañero íntimo, con la inscripción: “Capri, 3 de mayo de 1952, Tu Capitán”.
Dividió la estructura del libro en partes. Las primeras se refieren:  al amor, al deseo, a las furias, a las vidas y a las odas. Sigue un extenso poema, llamado “Epitalamio” y concluye con “La carta en el camino”. Imaginó y describió las diferentes etapas del noviazgo en cada verso, la anhelada unión con la amada y por último el poema de la separación, como contrapunto necesario a todo enamoramiento.

Pablo Neruda y Matilde Urrutia convivieron hasta la muerte del poeta acaecida el 23 de septiembre de 1973; Matilde dejó de existir el 5 de enero de 1985; desde diciembre de 1992 ambos están enterrados en medio del acantilado de Isla Negra, durmiendo juntos la quimera de la paz eterna en aquel lugar que eligiera el poeta para sus ensoñaciones sin tiempo.

Escribir poesía significa para un escritor un arduo trabajo de composición donde el talento personal es preponderante y determina la calidad final de la obra. También se necesita fantasía, imaginación, un vocabulario fluido y el dominio acabado de los secretos del lenguaje. Pero cuando leemos poemas, que llevan ese matiz especial que confiere calidez humana al trabajo intelectual, pensamos en las musas, esas deidades que sirven de inspiración a los artistas. Es un antiquísimo concepto que proviene de la mitología griega y que los seres humanos hemos incorporado como propios desde el inicio de los tiempos. Por eso, cuando leemos un poema de amor…¿Qué nos impide creer que las musas existen?

Epitalamio (fragmento)
¿Recuerdas cuando en invierno llegamos a la isla?
El mar hacia nosotros levantaba una copa de frío.
En las paredes las enredaderas susurraban dejando
caer hojas oscuras a nuestro paso.
Tú eras también una pequeña hoja que temblaba en mi pecho.
El viento de la vida allí te puso.
En un principio no te vi: no supe que ibas andando conmigo,
hasta que tus raíces horadaron mi pecho,
se unieron a los hilos de mi sangre, hablaron por mi boca. (…)


Y así ves, amor mío, cómo marcho por la isla,
por el mundo, seguro en medio de la primavera,
loco de luz en el frío, andando tranquilo en el fuego,
levantando tu peso de pétalo en mis brazos,
como si nunca hubiera caminadosino contigo, alma mía,
como si no supiera caminar sino contigo,
como si no supiera cantar sino cuando tú cantas. (…)

Para saber más:

Epitalamio: composición lírica escrita en honor de una boda.

Pablo Neruda fue un hombre polémico y un militante de fuertes convicciones intelectuales y políticas. Escritor iluminado que encarnó la vanguardia poética latinoamericana en el siglo XX, transformándose en uno de los referentes más admirados y endiosados. Su vasta obra literaria traspasó los límites imaginables y es imposible negar el valor genuino que tiene y representa en la cultura universal.

No obstante, en el contexto actual que ha cambiado radicalmente en comparación con el del siglo pasado, una enorme y oscura mancha comenzó a desteñir la imagen esplendorosa del poeta, motivada por hechos que se ocultaron durante décadas y que ahora han tomado estado público. Como consecuencia, se producen reacciones de comprensión y de indulgencia hacia el hombre o el poeta, pero también hay muestras de decepción, intolerancia y rechazo.

Lo cierto es que del matrimonio de Pablo Neruda con su primera esposa María Antonieta Hagenaar (a quien llamaba la javanesa o Maruja o Maruca), nació Malva Marina Trinidad, su única hija, la niña padecía una hidrocefalia severa y su muerte era inevitable, pero vivió ocho años. Su padre la abandonó a los dos y nunca más la vio. 
“Maruca” viajó a Holanda con su hija, donde se radicaron en la ciudad de Gouda, allí la niña quedó al cuidado de una familia cristiana, mientras su madre trabajaba para mantenerla, así transcurrieron sus días hasta que murió el 2 de marzo de 1943. María Antonieta comunicó a través del consulado chileno en La Haya, la lamentable noticia a su progenitor pidiéndole reunirse. La respuesta de Neruda fue sólo un frío silencio.
Una actitud que merece el más absoluto repudio.

Tratamos de reflejar objetivamente aquí lo que pasó, lo que está escrito y es comprobable y separamos las críticas al genio creativo de una obra literaria, de lo que son las conductas hipócritas o faltas de ética en la vida privada de algunas personas, convertidas en actitudes que racionalmente son muy difíciles de explicar.

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Cuando muere un amor en palabras de un poeta


Cuando muere un amor y las palabras se transforman en su único recuerdo, es el poeta el que lo hace inolvidable

«Pero vea señora que diferencia había
entre usted que lloraba y yo que sonreía.
Pues nuestro amor concluye con finales diversos,
usted besando a otro… Yo, escribiendo estos versos.»

Amor

Todo amor transita por dos caminos, uno, el sendero transparente de poesía, música y fragantes rosas que lo envuelven cuando se inicia y el otro, simbolizado como un duro trayecto de retorno, cuando las circunstancias fortuitas de la vida van destruyendo los sueños románticos y el amor muere desgastado.

Y esto último, en la realidad cotidiana de nuestra existencia ocurre con demasiada frecuencia, aunque Gustavo Adolfo Bécquer, opinando lo contrario, haya inmortalizado en su célebre «Amor eterno» las palabras finales del poema: «Pero jamás en mí podrá apagarse la llama de tu amor.»


Eximios poetas engalanaron con su inspiración una extensa galería de poesías dedicadas a este tema. Elegimos a uno de ellos, el cubano José Angel Buesa, quien desnudando sin pudores su alma, describió con versos bellísimos las inefables sensaciones que percibe quien pierde el amor de la persona que ama.
Lo compartimos.

Carta a usted…Señora:

Según dicen ya tiene usted otro amante.
Lástima que la prisa nunca sea elegante.
Yo sé que no es frecuente que una mujer hermosa
se resigne a ser viuda, sin haber sido esposa.


Y me parece injusto discutirle el derecho
de compartir sus penas sus goces y su lecho,
pero el amor señora cuando llega el olvido
también tiene el derecho de un final distinguido.


Perdón… Si es que la hiere mi reproche. Perdón,
aunque sé que la herida no es en el corazón
Y para perdonarme, piense si hay más despecho
en lo que yo le digo, que en lo que usted ha hecho.


Pues sepa que una dama con la espalda desnuda
sin luto en una fiesta, puede ser una viuda.
Pero no como tantas de un difunto señor,
sino para ella sola, viuda de un gran amor.


Y nuestro amor recuerdo, fue un amor diferente
al menos al principio, ya no, naturalmente.


Usted será el crepúsculo a la orilla del mar,
que según quien lo mire será hermoso o vulgar.
Usted será la flor que según quien la corta,
es algo que no muere o algo que no importa.


O acaso cierta noche de amor y de locura
yo vivía un ensueño y usted una aventura.
Si usted juró cien veces ser para siempre mía,
yo besaba sus labios pero no lo creía.


Usted sabe, y perdóneme, que en ese juramento
influye demasiado la dirección del viento.
Por eso no me extraña que ya tenga otro amante
a quien quizás le jure lo mismo en este instante.


Y como usted señora ya aprendió a ser infiel,
a mí así de repente me da pena por él.


Sí es cierto, alguna noche su puerta estuvo abierta
y yo en otra ventana me olvidé de su puerta.
O una tarde de lluvia se iluminó mi vida
mirándome en los ojos de una desconocida.


Y también es posible que mi amor indolente
desdeñara su vaso bebiendo en la corriente.
Sin embargo señora, yo, con sed o sin sed,
nunca pensaba en otra si la besaba a usted.


Perdóneme de nuevo si le digo estas cosas
pero ni los rosales dan solamente rosas.
Y no digo estas cosas por usted ni por mí,
sino por los amores que terminan así.


Pero vea señora que diferencia había
entre usted que lloraba y yo que sonreía.
Pues nuestro amor concluye con finales diversos
usted besando a otro… Yo, escribiendo estos versos.

Compartimos también otro poema del mismo tenor, escrito por el poeta argentino Antonio Requeni, pintando con descreimiento y elocuencia expresiva, toda la nostalgia que nos envuelve e inmoviliza cuando un gran amor queda deshecho.

Último poema – Ver poema completo

Quise amarte y te amé. Junto a mi voz te quise
para nombrar contigo la defunción del sueño.
Tú eras verdad. Estabas. Y un sutil poderío
me arrastraba a tus formas de alabastro magnético.

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Carmen Conde – Historia de una escritora


Carmen Conde Una escritora que fue mucho más que la primera mujer aceptada en la RAE

Carmen Conde

Transcurría el año 1978 cuando Carmen Conde fue elegida académica de número de la Real Academia Española, asignándole el sillón «K»; se convirtió de esa manera en la primera mujer en más de tres siglos de historia, que pasaba a formar parte de la prestigiosa institución. Meses después, el 28 de enero de 1979, al momento de asumir el cargo, Carmen pronunció emocionada un discurso que había preparado especialmente para la ocasión y que tituló ‘Poesía ante el tiempo y la inmortalidad’.

Transcribimos algunos fragmentos de ese texto:

«Mis primeras palabras son de agradecimiento a vuestra generosidad al elegirme para un puesto que, secularmente, no se concedió a ninguna de nuestras grandes escritoras ya desaparecidas. Vuestra noble decisión pone fin a una tan injusta como vetusta discriminación literaria. Permitid que también manifieste mi homenaje de admiración y respeto a la obra de mi ilustre predecesor D. Miguel Mihura, el genial escritor que mejor comprendió a las mujeres al interpretarlas en sus inolvidables comedias.»(…)

«A continuación y apelando a vuestra benevolencia, leeré mis sencillos comentarios a ciertos fragmentos de poesías de algunos autores, que en ellas manifiestan su acoso a lo indescifrable del Tiempo, o su preocupación por la inmortalidad de sus obras. 
Si de la memoria sólo vale el don preclaro de evocar los sueños, cuando suscito los míos resalta mi entrega a la Poesía. Desde la infancia, “tan lejos como vaya mi recuerdo, he buscado siempre lo que no cambia, he deseado lo eterno”. No la inmortalidad sino la eternidad o el sueño de lo inextricable… 
Por ello, conectar con la vida plena sin apartarme de la Poesía; entregándole cuanto percibía y sentía inmersa en visible totalidad; anhelando aquello misterioso que conduce al hallazgo de palabras que accedieran conmigo o por mí, al todavía un sueño: el más hermoso y respetado por mi existencia. 
Padecer por hallar desde el subconsciente cuanto ayudara a intentar o a ser un puente que alcanzara las orillas del misterio creador… La joven inocencia creyó traer, un día, “…palabra redonda y suave como una paloma…”. 
Eterno e implacable se constataba el Tiempo, aunque todo se creía alcanzable ejerciendo el sueño, germen de lo íntimo, de lo secreto pugnando por nacer. Si recorrer el largo camino acarrearía venturas y desventuras, habría que mantenerse fiel a la Poesía: no como condición adicional, sino porque era supremo logro del ser y del estar en la Tierra. Sin ella me hubiera sido imposible vivir. Por ella, fortaleza y la dulcísima felicidad que inspira imaginarse enlace entre el origen y el fin. Aunque intentándolo ser, como pobre criatura humana, aquella palabra-paloma acabara quemándose con su yodo y su sal. 
Así, a través del tiempo, sin hurtarle sacrificios pero sí condescendencias a la entrega: por caminos nunca fáciles, la confiada búsqueda sin temores ni prisas; ajenándola de externos influjos circunstanciales. Haciéndola pasajera intocable de mi travesía, la Poesía sirvió no solamente a sueños, también a esperanzas y a realidades que por mínimas que fueran bastaban para mantenerme cada día.» (…)

«En los sueños no hay mañana, es todo ahora… La Poesía, desinteresada de cuanto pudiere enturbiar su luz, es el ahora de todos los sueños, la constancia cordial de la vida viva. Restaña heridas causadas por tiempo o historia, conduciendo desde el amor por un solo ser al amor por lodos los seres, siendo los mejor amados aquellos que constituyen «mayoría silenciosa» o no escuchada cuando reclama su derecho a hablar».»
Ni evasiones del dolor ni rechazos a la alegría. Quienes lealmente crean poesía saben de la necesidad de su verdad y de la defensa desinteresada de las causas perdidas.»(…)


Paradójicamente, esta distinción honorífica proyectó una sombra que terminaría opacando los méritos logrados por Carmen Conde en su extensa trayectoria dedicada a las letras; y quedó, como autora, injustamente relegada en el reconocimiento público no obstante haber sido considerada una de las voces más significativas de la generación poética del 27

Su fecunda labor literaria recorrió los géneros de la narrativa, de la dramaturgia, del ensayo, de la literatura infantil y la antología; pero la lírica que ya había invadido sus fibras más íntimas cuando escribió en una de sus citas: «la poesía es algo que le sobra al corazón y que se escapa por las manos», se convirtió en una de sus herramientas predilectas. Y cuando conoció al poeta Antonio Oliver Belmás, con quien se casó en 1931, su personalidad poética quedó cimentada, circunstancia esta que propiciaría posteriormente una intensa actividad creativa que le dio brillo intelectual y notoriedad. 

Algunas de sus poesías mas representativas de Carmen Conde:

Ante ti
Porque siendo tú el mismo, eres distinto
y distante de todos los que miran,
esa rosa de luz que viertes siempre
de tu cielo a tu mar, campo que amo.


Campo mío, de amor nunca confeso;
de un amor recatado y pudoroso,
como virgen antigua que perdura
en mi cuerpo contiguo al tuyo eterno.


He venido a quererte, a que me digas
tus palabras de mar y de palmeras;
tus molinos de lienzo que salobres
me refrescan la sed de tanto tiempo.


Me abandono en tu mar, me dejo tuya
como darse hay que hacerlo para serte.
Si cerrara los ojos quedaría
hecha un ser y una voz: ahogada viva.


¿He venido, y me fui; me iré mañana
y vendré como hoy…? ¿qué otra criatura
volverá para ti, para quedarse
o escaparse en tu luz hacia lo nunca?




Entrega
Guardaré mi voz en un pozo de lumbre 
y será crepúsculo toda la vida.
Ya girarán más leves los cuchillos
porque no encontrarán dónde herirme.
Erguida de rocíos negros,
para ti cantaré.


¡Que no me busquen los sin vista,
que no me llamen los ahogados,
que no me sientan los que huyo!
A mi soledad de reflejos,
amor,
sólo tú.




Indescriptible
Esperar es peor que nacer
porque solamente espera el que se muere,
de esperar sin hacerse con la vida
otra cosa que esperar. El esperarte.


Y atada a esa tu espera que me gasta
y que gasta tu vida sin traerte,
aquí me estoy muriendo de ansiedades
porque cabe, tremenda, esta esperanza.


Cada día, ¡oh tú que te retrasas!
sin saber que nos vamos alejando,
es menor la distancia irreparable
de pensar, de esperar, que nos aleje.


Y aquí sigo esperando, nada intento
por huir al tormento de tu espera.
Ya no sé si allá fuera de mi vida
quedan otros o no, queda quien ande!


solamente por ti, por cuando llegues,
a solas esperándote te espero.


Nostalgia de mujer
Mil años ante Ti son como sueño.
Como de aguas el grosor de una avenida.
Hierba que en la mañana crece,
florece y crece en la mañana
aunque a la tarde es cortada y se seca.


¿Qué es el tiempo ante Ti, qué son los truenos
que blandes contra mí cuando me nombras?
Pavor siento a tu idea, te veo hosco
mirándome en la lumbre de tu Arcángel.
La espada Tú también, eres el filo
y el pomo que se aprieta con el puño.


Para verte a Ti mismo me has nacido.
Por no estar solo con tu omnipotencia.
Soy la nada, soy de tiempo, soy un sueño…
Agua que te fluye, hierba ácida
que cortas sin amor…
Tú no me quieres.

Carmen Conde Abellán nació en Cartagena, una ciudad portuaria de la región murciana, al sudeste de España, el 15 de agosto de 1907. Cursó el magisterio en la Escuela Normal de Maestras de Murcia y más tarde inició estudios de Filosofía y Letras en la Universidad de Valencia.
En 1929 publicó su primera obra titulada “Brocal”, que reúne poemas en prosa en los que lucen imaginativas metáforas de delicada composición, con la temática del amor en conjunción con la naturaleza. 


En 1933, estando embarazada, se trasladó con su esposo a Madrid. Aprovechando su estado escribió en un tono de apacible felicidad su segundo libro de poemas titulado «Júbilos», redactado con mayor complejidad estructural que el primero. Lamentablemente su única hija nació muerta y el frustrante recuerdo aparecerá intermitentemente en su poesía. El poemario igualmente se publicó en 1934, prologado por Gabriela Mistral e ilustrado por Norah Borges, hermana del escritor argentino Jorge Luis Borges


En 1936, mientras estudiaba en la Universidad de Valencia, Carmen Conde conoció a la escritora Amanda Junquera, una mujer muy bella y culta, esposa del influyente catedrático de Historia Española Cayetano Alcázar Molina, iniciándose entre ellas una sincera amistad. El tiempo convertiría esa relación en una historia de amor clandestino. 


Al estallar la Guerra Civil, Oliver Belmás y Carmen Conde se unieron al bando republicano. Carmen siguió a su marido por varias ciudades de Andalucía, pero finalmente regresó a Cartagena para cuidar a su madre. Al concluir el trágico conflicto bélico, su esposo vivió por un tiempo recluido en Murcia, en casa de su hermana y Carmen Conde se refugió en el domicilio de los Junquera en Madrid durante un año, de esa época data el poema en prosa «El arcángel», inédito hasta la  década de 1960
Durante 1940, Carmen continuó escondiéndose discretamente y residió un tiempo en El Escorial con Amanda Junquera, allí escribió una parte importante de su obra. Para comunicarse con su marido, se valía de amigos personales.


En 1941, Conde y Junquera se instalaron en un inmueble, propiedad del poeta Vicente Aleixandre, en la calle de Wellingtonia de Madrid. Esta especie de exilio interno dentro del territorio español, fue malinterpretado por algunos sectores de la sociedad española. De hecho, cuando designaron a Carmen Conde académica de la Lengua, en 1978,  se generó una gran polémica porque la otra candidata, Rosa Chacel, sí había sido efectivamente desterrada y simbolizaba a la mujer que regresaba del exilio, mientras que Conde aparecía en una situación acomodaticia, favorecida también, en opinión de sus detractores, por la amistad de la poetisa de Cartagena con Amanda Junquera y su esposo, quien, utilizando su reputación e influencias, habría evitado las severas consecuencias de la represión franquista que podían haber caído sobre Carmen.


Fue juzgada por haber adherido a los ideales de la República con fallo de sobreseimiento provisional en 1944, aunque con una nueva denuncia en 1949. Pero a pesar de todos los inconvenientes y dificultades que enfrentaba en su vida personal, continuó desplegando una intensa actividad que perseguía como propósito, la reivindicación de los valores culturales y la defensa de la educación. Y lo intentaba creando bibliotecas, publicando y colaborando en revistas literarias, dictando conferencias, participando en congresos, giras y recitales de poesía, concediendo entrevistas por radio y televisión; siempre buscando ampliar los alcances de la literatura. Consecuentemente fue galardonada en reiteradas oportunidades.


Buscando esencialmente desentrañar los secretos del amor y la sensualidad, aparece publicado (1945) su libro «Ansia de gracia»; con esta realización comienzan a consolidarse las excepcionales condiciones para la narrativa, que impregnarán la obra de una autora que nunca escatimó vitalidad, pasión, erotismo y verdad existencial, ni a su poesía, ni a su prosa.


En 1948 se publica «Cartas a Katherine Mansfield», una interesante obra que amerita su tratamiento en una futura nota.
Se trata de un conjunto de siete cartas escritas a partir de 1935 por una joven Carmen y cuya destinataria era la gran escritora neozelandesa Katherine Mansfield, muerta de tuberculosis doce años atrás, en 1923.
Las cartas se transformaron en una amistad literaria en la que la poetisa cartagenera buscaba en Mansfield, su interlocutora imaginaria, afianzar el conocimiento de si misma, comprender las cosas simples de la vida, explorar íntimamente sus dudas e inquietudes y además, apoyo para abrirse paso en un mundo de hombres.
Escritas como un ejercicio intelectual fascinante, inteligente, permitido únicamente por los misterios inescrutables de la creación artística; dejan traslucir una complicidad que no entiende de tiempos ni silencio y difumina sutilmente los límites entre la vida y la muerte. 


Publicó en 1967 varias antologías: «Once grandes poetisas americohispanas» y «Poesía femenina española», entre otras. En 1968 muere su esposo y, tres años más tarde, Carmen editó sus obras completas. Como Amanda Junquera también había quedado viuda, las dos escritoras resolvieron volver a vivir juntas en la residencia de la calle de Wellingtonia.
El legado poético de Carmen Conde abarca una larga lista de títulos donde resaltan: la antología titulada «Obra poética», los poemarios más arriba mencionados «Brocal»  y «Júbilos», «Poemas a María», «La noche oscura del cuerpo», donde innova con un estilo muy personal, «En la tierra de nadie», «Los poemas del mar Menor», «A este lado de la eternidad» y «Cancionero de la enamorada».
Otras obras destacadas son: «Cuentos para niños de buena fe», y varias novelas de trasfondo psicológico con una prosa imbuida de fino tono poético, como «Vidas contra su espejo», «En manos del silencio», «Las oscuras raíces», o «La calle de los balcones azules»; también sobresale en esta nómina la «Biografía de Gabriela Mistral».
Con el seudónimo de Florentina del Mar rubricó varios libros en prosa y de literatura infantil y también firmó otras publicaciones con el nombre de Magdalena Noguera.


A partir de 1982, comenzaron a manifestarse los primeros síntomas de la enfermedad de Alzheimer, no obstante continuó activa y en 1987, meses después que falleciera Amanda Junquera, le fue concedido el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil por «Canciones de nana y desvelo». 


En septiembre de 1992, Carmen Conde redactó su testamento legando al Ayuntamiento de Cartagena, su ciudad natal, la totalidad de su obra literaria y la de su marido. Agravados los síntomas de su enfermedad, decidió internarse en un centro especializado en Majadahonda, Comunidad de  Madrid; pero su salud continuó deteriorándose lenta y penosamente, hasta la muerte inevitable acaecida el 8 de enero de 1996.

El célebre discurso de Carmen Conde finaliza así:

«…En el ir y venir del espíritu exprimiéndose en el empeño de horadar el Misterio del Tiempo (Eternidad, Inmortalidad, Palabra), la vida no deja de ser realidad y sueño que la Poesía embebe y rezuma después para que el mundo no sea mudo y se acerque a la música que los más no sólo no oyen, sino que ni escuchan, para participar en el heroico acoso a lo indescifrable.».


«En definitiva, un mar no es más que infinitas gotas unidas.»



Para saber más:


Después de la muerte de Carmen Conde, otras dos escritoras españolas fueron aceptadas y pudieron tomar posesión de su sillón en la Real Academia Española, se trata de Ana María Matute y Elena Quiroga, ambas fallecidas.


En la actualidad, la cúpula de la RAE está integrada por 46 personalidades y de ese total solamente 8 son mujeres académicas: La historiadora Carmen Iglesias, elegida en 2000; la bióloga Margarita Salas en 2001; la filóloga Inés Fernández-Ordóñez en 2008; las escritoras Soledad Puértolas (2010) y Carme Riera (2012); la filóloga Aurora Egido que ingresó en 2013; la escritora Clara Janés y la filóloga Paz Battaner, elegidas ambas en 2015.


El discurso de asunción de Carmen Conde fue contestado por el  ensayista, poeta, crítico literario e historiador de la literatura española Guillermo Díaz-Plaja Contestí.


Katherine Mansfield es el seudónimo que usó Kathleen Beauchamp, una destacada escritora modernista de origen neozelandés, nacida en en la ciudad de Wellington, Nueva Zelanda, 14 de octubre de 1888 y fallecida como consecuencia de la tuberculosis, en Fontainebleau, Francia, el 9 de enero de 1923. 


Los puntos suspensivos entre corchetes […] o entre paréntesis (…), indican la supresión de una palabra o un fragmento en una cita textual.
Cuando lo que va entrecomillado constituye el final de un enunciado o de un texto, debe colocarse punto después de las comillas de cierre, incluso si antes de las comillas va un signo de cierre de interrogación o de exclamación, o puntos suspensivos. 

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