Edith Aron – La musa que inspiró La Maga

Breve semblanza sobre la vida de Edith Aron y el por qué es considerada la inspiración del famoso personaje literario, La Maga

La Maga

La Maga es uno de los personajes literarios más conocidos en todo el mundo, y nos evoca sin dudarlo a la mítica Rayuela, de Julio Cortázar. Tal fue su importancia que, a lo largo de la historia, incontables mujeres han asegurado haber sido musa y fuente de inspiración para su creación.

Parte de la grandeza del personaje surge del romanticismo que la rodea, un cierto toque de amor platónico que no logró tocar buen puerto. Quizás por eso (y porque en cierta forma nos gusta pensar que se basó en los sentimientos de Cortázar), muchas mujeres que gozaban de su amistad, o incluso algo más, solían decir que eran «La Maga» luego de que Rayuela fuera publicada.

En mayo de 2020 falleció Edith Aron, una mujer a la que el mundo literario llegó a reconocer como «la verdadera Maga» y el tema volvió a tomar importancia.

Quizás una de las personalidades más reconocidas que aseguró haber sido la musa del personaje fue Alejandra Pizarnik, y es que muchas circunstancias la hacían merecedora de ese título. Su larga amistad con Cortázar era quizás la principal, sumado a su carácter fuerte y su humor variable, tan parecido al del personaje. Trístemente su tendencia a la depresión la llevó al suicidio el 25 de septiembre de 1972, algo que, a pesar de haberlo intentado, no pudo evitar ni su amigo Julio.

Fue el mismo Cortázar quien asegurara que Pizarnik no había sido su fuente de inspiración para el famoso personaje, mediante una carta a una amiga en 1982.

¿Quién fue Edith Aron?

Edith Aron nació el 4 de septiembre de 1923 en Alemania y falleció el 25 de mayo de 2020 en Inglaterra. Fue una escritora alemana, docente y traductora, reconocida por haber trabajado con grandes nombres de la literatura universal como Jorge Luis Borges, Adolfo Bioy Casares, Octavio Paz, Silvina Ocampo, y el mismo Cortázar.

En una entrevista que se le realizó cuando tenía un poco más de 80 años, recordó que conoció a Julio Cortázar a mediados del siglo XX, en un viaje desde Buenos Aires a París. Si bien la química entre ambos fue instantánea, su amor no pudo progresar por los estudios de la escritora. Cuando Julio contrajo matrimonio su corazón terminó de romperse, y, a pesar de conservar la amistad, su relación no fue la misma.

Según ella aseguró, Cortázar le expresó en una carta que había sido fuente e inspiración de La Maga en su novela Rayuela, y comprendió que muchas de las escenas del libro coincidían con sucesos que ambos habían vivido, pero a la vez, dejó claro que se trataba de un personaje literario, conservando su mística y preservando a su vez, sus características de persona.

Pudo haber sido inspirada en ella pero, a su vez, no dejaba de ser un personaje, con sus complejidades y sus misterios. A su vez, llegó a contar que Rocamadour no fue real, y pudo interpretarlo como la finalización de lo que alguna vez fue el amor entre ellos.

Muchos creen que, en realidad, el personaje llegó a su perfección al haber sido una suma de muchas personas, de momentos, de eventos que marcaron la vida de Cortázar y fueron plasmados en la personalidad de La Maga. Quizás, el saber cuál fue la musa es uno más de los tantos acertijos que Rayuela supo crear en la mente de los lectores.

La Maga será siempre aquella mujer que navegaba sin dificultad por universos y dimensiones, mientras Oliveira soñaba con verla pasar, mientras París se desdibujaba junto a su silueta y personalidad. .

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