Semblanza de Günter Grass Parte II

Semblanza de Günter Grass parte II – La continuación de la guía

Semblanza de Günter Grass Parte IIEscritor alemán, galardonado con el Premio Nobel de Literatura en el año 1999  “por su forma de descubrir y recrear el rostro olvidado de la historia”.

Miguel Sáenz, miembro de la Real Academia Española y, básicamente, traductor de autores éxito internacional elaboró una “Guía para leer a Günter Grass” que sirve de orientación, para leer la monumental obra del genial autor alemán, y continuando con esa guía presentamos:

«Grass el político»

Anestesia local, un libro sobre los años de las revueltas estudiantiles berlinesas, inauguró en 1969 el Grass político.
En efecto, en los años 65, 69 y 72del siglo XX Grass hizo campaña por el partido socialista, el SPD, y se convirtió en gran amigo de Willy Brandt, muchos de cuyos discursos escribió y al que profesaba una admiración sin límites.
Por otra parte, como buen escritor alemán, a Grass le ha encantado siempre leer en público (lo que hace rematadamente bien) y participar en mesas redondas o debates.
En El tambor, el liliputiense Bebra da a Oskar un consejo del que Grass parece haber tomado buena nota: «Y, si no en la tribuna, entonces debajo de ella, pero nunca delante de la tribuna».
Repasar las actuaciones políticas de Grass a lo largo de los últimos años implicaría recorrer toda la historia alemana (y mundial) reciente: habría que hablar de sus protestas contra las llamadas «leyes de necesidad» o contra el emplazamiento de misiles Pershing en Alemania; de la devolución de su carné del SPD por la postura de ese partido hacia la política de asilo; de su salida oficial de la Iglesia católica por la actitud de esta hacia el aborto; de sus ataques a la «chapuza» de la Reunificación alemana y a la Treuhand, la sociedad fideicomisaria encargada de liquidar por derribo a la República Democrática Alemana… Casi no hay problema político, social, económico, ecológico o moral importante sobre el que Grass no se haya pronunciado, levantando muchas veces ampollas, pisando callos y teniendo encontronazos con personalidades diversas (Juan Benet, Vargas Llosa…).
Sus últimos «escándalos» fueron los provocados por dos poemas que se publicaron en la prensa diaria (El País en España): sobre la entrega de submarinos atómicos de Alemania a Israel y sobre la política alemana hacia Grecia… El primero, en abril de 2012 («Lo que hay que decir»), le valió acusaciones de antisemitismo y su declaración de persona non grata en Israel.
Poco después, en «La desgracia de Europa», Grass arremetía contra la política de la Unión
Europea hacia Grecia, lo que ocasionó otro escándalo…
Grass dice siempre que él es un «patriota de la Constitución» y se ha mantenido fiel a ese lema.
Hombre de izquierdas, rechaza los extremismos y le sorprende ver cómo compañeros que
estaban muy a su izquierda aparecen de pronto a su derecha.
No ha temido equivocarse, pero hasta en sus equivocaciones ha sido siempre coherente y su desinterés y altruismo están fuera de duda.

«Grass el artista»

Günter Grass, escultor, acuarelista, dibujante, grabador… ha sido siempre un gran artista. Nada mejor para conocer algo de su obra (y no pocos poemas inéditos) que el libro Cinco decenios 2001).
Su obra gráfica aparece también en libros como Hallazgos para no lectores (1997), en la que inventa lo que en español se tradujo como «acuacoplas» y, sobre todo, el ya citado Mi siglo (1999) en el que una acuarela ilustra cada año.
Sin embargo, el buen lector de Grass aficionado al arte debería hacer al menos una vez en la vida una peregrinación a Lübeck, donde la Grass-Haus de la Glockengie 21, convertida en museo y siempre con interesantes exposiciones temporales, guarda lo mejor de su producción artística.
En sus refugios de la isla de Møn (Dinamarca), el Algarve (Portugal) o Behlendorf (Schleswig-Holstein), Grass a sus ochenta y seis años, seguía dibujando, pintando… y escribiendo poemas.

«Grass el hombre»

Sabido es que ser buen escritor no significa ser buena persona y que, por ejemplo, ha habido grandes poetas que eran perfectos sinvergüenzas.
Por ello, que sea buena persona no parece ser una razón para leer a ningún escritor, pero quizá sí para tratar de conocerlo más a fondo.
Durante toda su vida, Grass ha seguido una trayectoria irreprochable… aunque, en efecto, fuera miembro de las SS alemanas a los diecisiete años.
Buena prueba de ello son las tres fundaciones que ha creado (la Daniel Chodowiecki para jóvenes escultores, la Alfred Döblin para jóvenes escritores y la fundación para los gitanos alemanes, los roma y sinti).
A ellas ha venido a añadirse recientemente otra: la August Bebel, para contribuciones sociales. En 1993, Grass recibió en España el Premio Hidalgo concedido por los gitanos españoles.
Ha ayudado a muchos escritores y, en los difíciles años anteriores al Muro, a la mayoría de los de la RDA, corriendo riesgos a veces.
Al saber que había recibido el Nobel, Grass lamentó no haberlo compartido con Christa Wolf, y la apoyó decididamente cuando una campaña de descrédito se abatió sobre ella al conocerse su pasado político no totalmente limpio (¿qué escritor de la Alemania del Este lo tuvo?).
Por su parte, Grass nunca ha querido conocer los documentos que sobre él guardaba la STASI, para no enterarse de posibles traiciones de sus amigos. La labor que Grass realizó, en aquellos años difíciles para mantener la conciencia de la unidad de la literatura alemana, es imposible de sobrestimar.
No es solo su talla de escritor sino también su calidad humana la que ha hecho que grandes escritores, como Salman Rushdie, John Irving, Nadine Gordimer, Lobo Antunes o Kenzaburo Oe lo reconocieran como amigo y maestro.
Se podría decir que no hay causa perdida pero justa a la que no se haya entregado, lo cual le ha granjeado no pocos disgustos. En ocasiones estaba mal informado, pero siempre prefirió equivocarse a permanecer inactivo.
En el plano familiar, Grass, hombre por naturaleza mujeriego, ha sido padre de familia numerosa y patriarca modélico, procurando siempre sacar adelante a sus innumerables hijos y nietos.
Vale la pena leer la ya citada La caja de los sueños para conocer esta faceta, la más íntima, de su biografía.
Y en cuanto a las buenas relaciones de Grass con sus traductores (su «familia ampliada»), de las que puedo dar testimonio, solo podrían calificarse de extraordinaria.

1 comentario en “Semblanza de Günter Grass Parte II

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