Baldomero Fernández Moreno – Poeta del sencillismo

Semblanza de Baldomero Fernández Moreno – Escritor, médico y poeta argentino

Baldomero Fernández Moreno

Baldomero Fernández Moreno fue un poeta y médico rural argentino, nacido en Buenos Aires el 15 de noviembre de 1886. La sangre y raíces españolas de sus padres, fueron determinantes para que su niñez estuviera signada por frecuentes viajes y peripecias.

“Hubo una primera travesía del Océano -nos relata en sus memorias- a los dos o tres años. Estaba escrito en las estrellas, sin duda, que toda la primera parte de mi vida habría de ser viajera.”

Como consecuencia quizá de esas vívidas experiencias de la infancia, su verso fue una constante nostalgia de otros tiempos y paisajes, que él siempre quiso descubrir y vivir a su manera.

Alguna vez, como también narra es sus memorias, respondió así a la clásica pregunta:

«Y tú, ¿Qué vas a ser de grande?

Médico -contestaba Baldomero Fernández Moreno- sin saber lo que decía, pero comprometiéndome ya conmigo mismo y con los demás.

A mí lo que me gustaba era leer, que me llevaran al teatro, mirar por el balcón, o pasarme las horas con mi caja de pinturas iluminando guerreros o poniendo colores uno al lado del otro por el placer de verlos vibrar y confundirse».

El diploma fechado en el año 1912, certifica fehacientemente el cumplimiento de su vocación, que posteriormente supo conjugar con su otro sueño: convertirse en el poeta que la sensibilidad profunda y su trama espiritual le hacían presentir en su futuro.

Por esos tiempos, siendo casi adolescente, brotaron de su inspiración los primeros poemas sentimentales, que nunca editó. Su primer libro «Las iniciales del misal» fue publicado recién en 1915.

Jorge Luis Borges le atribuyó a este gran poeta “tener una percepción genial del mundo exterior” y Leopoldo Lugones, el “don sutilísimo de observación instantánea”.

La vida fue imaginación y creatividad permanente en la pluma de Baldomero, quien lograba transformar lo trivial en sublime, percibiendo el alma y la eternidad de los seres y las cosas, no solamente la superficialidad.

Indudablemente, su obra más significativa por la resonancia que alcanzó, fue el soneto «Setenta balcones y ninguna flor», circunstancia que, de ninguna manera, opacó el resto de una importante producción poética, que abarca la publicación de más de veinte poemarios: «Intermedio provinciano», «Nuevos poemas», «Aldea española», «Romances» y «Buenos Aires: ciudad, pueblo, campo» son los títulos de algunos.

Su poesía nunca se apoyó en la excesiva ornamentación de los versos, ni en la ambigüedad. Por el contrario se caracterizó por una visión más tangible y accesible de la realidad, tendencia literaria conocida como sencillismo.
Con ese estilo relató:

«La torre más alta»
La torre, madre, más alta
es la torre de aquel pueblo,
la torre de aquella iglesia
hunde su cruz en el cielo.

Dime, madre, ¿hay otra torre
más alta en el mundo entero?
Esa torre sólo es alta,
hijo mío, en tu recuerdo.

También, con esa sencillez que proponían la espontaneidad de sus sentimientos y la sutileza para describir con palabras simples aquellas experiencias cotidianas, que, como pequeños paraísos todos vivimos alguna vez, escribió:

«El aplazado»
De pronto, como un breve latigazo,
mi nombre, Friedt, estalló en el aula.
Yo me puse de pie, y un poco trémulo
avancé hacia la mesa, entre las bancas.
Era el examen último del curso
y al que tenía más miedo: la gramática.
Hice girar resuelto el bolillero
Las dieciséis bolillas del programa
resonaron en él lúgubremente
y un eco levantaron en mi alma.
Extraje dos: adverbio y sustantivo.

Me dieron a elegir una de ambas
y elegí la segunda. -¿Y qué es el nombre?
díjome uno y me asestó las gafas.
Sentí luego un sudor por todo el cuerpo,
se me puso la boca seca, amarga,
y comprendí, con un terror creciente
que yo del nombre no sabía nada.
Revolvía allá adentro, pero en vano,
me quedé en absoluto sin palabras.

Y empecé a ver la quinta en qué vivíamos:
el camino de arena, cierta planta,
el hermano pequeño, mi perrito,
el té con leche, el dulce de naranja,
¡qué alegría jugar a aquellas horas!
Y sonreía mientras recordaba.
-¡Pero señor -rugió una voz terrible-,
el nombre sustantivo, una pavada!
Tiré a la realidad: sobre la mesa
los dedos de un señor tamborileaban,
cabeceaba blandamente el otro,
el tercero bebía de una taza.

Hacía gran calor. Yo tengo una
cara redonda, simple, colorada,
los ojos grises y los labios gruesos,
el pelo rubio, la sonrisa clara.
Yo quería jugar, no dar examen
darlo otro día, sí, por la mañana…

Se me nubló la vista de repente,
los profesores se me borroneaban,
adquirió el bolillero proporciones
gigantescas, fantásticas,
oí como entre sueños:
Señor mío, puede sentarse…
-Y me llené de lágrimas.

Un accidente cerebrovascular fue la causa del fallecimiento de Baldomero Fernández Moreno, acaecido el 7 de julio de 1950 en Buenos Aires, la misma ciudad que lo vio nacer.

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Resumen
Baldomero Fernández Moreno - Poeta del sencillismo
Nombre del artículo
Baldomero Fernández Moreno - Poeta del sencillismo
Descripción
Baldomero Fernández Moreno fue un poeta y médico rural argentino, nacido en Buenos Aires el 15 de noviembre de 1886 y fallecido el 7 de junio de 1950. Su sueño de ser médico no logró superar al de ser escritor, y sus poemas, apoyados en el llamado sencillismo, serán recordados por la eternidad.

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