Semblanza de Sigrid Undset

Sigrid Undset – Su vida y obra literaria, la mujer, eje central de la misma

Sigrid Undset La escritora noruega Sigrid Undset, forma parte de una selecta terna de autores de ese país escandinavo, cuyos integrantes recibieron en su momento el Premio Nobel de Literatura. Los otros dos fueron Bjørnstjerne Bjørnson galardonado en el año 1903 y Knut Hamsun, distinguido con ese honor en 1920.

«El amor no crea regla alguna, las rompe todas».

Sigrid fue la mayor de tres hermanas creciendo en un hogar donde se privilegiaban la cultura y el conocimiento y se hablaban dos idiomas, alemán y francés. Su padre, Ingvald Martin Undset, prestigioso catedrático especializado en Arqueología que obtuvo su doctorado en 1881 con una tesis sobre «Los comienzos de la Edad de Hierro en el norte de Europa» se casó en ese mismo año con Marie Nicoline Charlotte Gyth (o Gydh), distinguida joven de origen danés, con ascendientes establecidos en esa región desde fines del siglo XVIII. Meses después, el 20 de mayo de 1882 en Kalundborg, Dinamarca nacería de ese matrimonio la ilustre escritora.

Transcurría el año 1884 cuando Ingvald Undset, afectado por una enfermedad crónica seria contraída durante su permanencia temporaria en Roma y buscando alivio para su mal, aceptó el cargo de Director del Museo Noruego de Antigüedades; en consecuencia, decidió trasladarse con su familia a la capital de la nórdica Noruega, la ciudad de Oslo.

Sigrid Undset era por entonces una niña de dos años, que en su primera infancia se sintió deslumbrada por las experiencias vividas en los frecuentes viajes que realizaba acompañando a su progenitor, por toda Europa.
Los misterios ancestrales de las leyendas y las canciones propias del folklore escandinavo, fueron habituales compañeros de sus juegos infantiles. Al mismo tiempo, la arquelogía y la historia despertaban su entusiasmo y le fascinaban tanto como a su amado padre, ese hombre que anhelaba para ella una educación esmerada y responsable.

Y fue precisamente la muerte de su progenitor (circunstancia que dejó a la familia desprotegida y padeciendo una precaria situación económica), la causa que destruyó de repente sus ilusiones juveniles.
Sigrid Undset debió abandonar sus estudios a los 16 años y dejar de lado la pretensión de concretar una carrera universitaria. Además, para colaborar con la madre en el sostenimiento del hogar, comenzó a trabajar como secretaria en una importante empresa de ingeniería.

Por propia iniciativa, robaba horas a sus noches y al escaso tiempo libre, que aprovechaba leyendo y escribiendo afanosamente. Esa costumbre le permitió adquirir un conocimiento sólido del arte de escribir y le dio una formación intelectual válida para lo que ella pretendia y sentía que debía ser su «destino» en la vida.

Entre 1909 y 1910 recorrió Europa, beneficiada por la obtención de una beca para escritores jóvenes; dos años antes ya había editado su primer libro.

Posteriormente, decidida a materializar su otra vocación y dedicarse también al arte de la pintura, viajó a Roma. Allí conoció a Anders Castus Svarstad, pintor noruego, con quien se casó poco tiempo después.

En esos años de casada, experimentó en si misma, la dura realidad que vivían las mujeres de su tiempo, relegadas y sin poder desarrollar sus aspiraciones personales ni profesionales, más allá de la esfera de influencia de un marido del que dependían absolutamente.
Sigrid, cuando tuvo al primero de sus cinco hijos, fue obligada a dejar de pintar y solamente podía disponer de su tiempo, para desempeñar el papel de madre y ama de casa.

Después de años de convivencia opresiva, reiteradas crisis desgastaron la pareja y todo terminó en un doloroso divorcio.

A su cargo quedaron sus hijos propios y los hijos del primer matrimonio del pintor. Tomó una vez más la decisión de demostrarles a todos, que era capaz de superar el desafío y continuar su vida trabajando como cuando era secretaria, mientras cuidaba a sus niños y cumplía con sus quehaceres literarios.

El éxito alcanzado tras la publicación de su tercer libro, le dio la posibilidad de abandonar otros trabajos para dedicarse exclusivamente a la escritura.

A partir de entonces, tomó conciencia de cuál era realmente la situación de la mujer «moderna» de la época y comenzó a participar activamente en los movimientos y debates políticos y sociales en favor de la causa femenina. Nadie podría cuestionarle ese derecho, había pertenecido a aquella primera generación de mujeres “emancipadas”, que lograron percibir un salario por su trabajo.

Sigrid tenía 42 años cuando se convirtió al catolicismo en 1924. Decisión que le valió severas críticas de la sociedad noruega, protestante a ultranza y caracterizada por un acentuado antipapismo. Narró estas vivencias en las páginas de sus libros «Gymnadenia» (1929) y  «La zarza ardiente» (1930). Asimismo, profesó como dominica seglar en la Tercera Orden de la Penitencia de Predicadores.

También los intelectuales de su tiempo y grupos políticos de tendencia socialista adhirieron a las criticas en su contra. No obstante y muy segura de sí misma, se mantuvo firme en sus convicciones y prosiguió defendiendo intensamente los derechos de la mujer y la libertad religiosa. Acabó finalmente por asumir una apología encendida de la iglesia católica.
Fue ésta, su época de mayor producción literaria.

Tuvo el privilegio, de ser la primera mujer designada presidenta de la Sociedad Noruega de Autores.

Enemiga acérrima de la ideología nazi, cuando en abril de 1940 la Alemania de Hitler invadió y ocupó Noruega, se vio obligada a exiliarse en los Estados Unidos, donde a través de escritos y conferencias, colaboró fervorosamente con los movimientos de lucha contra el nazismo. Una vez finalizada la terrible conflagración mundial, retornó a su patria.

Analizar cada circunstancia crítica de la vida de Sigrid Undset, constituye un factor determinante para comprender su obra, en la que aborda temas nítidamente noruegos, pero también inconfundiblemente europeos; escribiendo acerca del heroísmo, la libertad, el amor, el matrimonio, la fe, la religión, el orgullo, la culpa y el permanente conflicto entre el amor divino y el amor terrenal.

Su año de nacimiento coincidió con el de Virginia Woolf y James Joyce y llegó al mundo apenas tres años antes que DH Lawrence. Contemporáneos, pertenecieron a una generación de notables escritores que marcó una época, cada uno en su propio lugar en el mundo, desarrollando un estilo y rumbos diferentes, pero compartiendo algo en común: vivieron la historia aciaga de una Europa inmersa en terribles crisis y fueron muy conscientes de esa situación.

Fue una escritora singular de convicciones irreductibles y principios innovadores, que
desbordaba originalidad para imaginar conflictos, con un dominio absoluto de cada perfil psicológico y sus caracteres llenos de matices emocionales hurgando en las profundidades del drama cotidiano.
Creadora de personajes recios, de nobleza salvaje y sangre indómita heredada de varias generaciones, transformados en seres pasionales e intensamente humanos.

Estas cualidades fueron esenciales a la hora de escribir su obra maestra, “Kristin Lavransdatter”, («Cristina, hija de Lavrans»), trilogía que fuera calificada por la crítica como glorificación de la Iglesia de la Edad Media.

Concebida como novela histórica, convertida en un clásico de las letras noruegas al poco tiempo de ser publicada; une magistralmente la erudición con un estilo solemne.
Una elaborada y rica ambientación de la época medieval aporta un atractivo toque exótico, para el lector no familiarizado con esos años oscuros.

El Comité de Selección de la Academia Sueca, destacó esta extraaordinaria descripción de la vida cotidiana en la Escandinavia del siglo XIV, cuando decidió otorgarle el premio Nobel de Literatura en el año 1928.

En 1934 entregó a sus editores un relato autobiográfico, «Los años más largos», que incluía un homenaje de amor a su familia y, en especial, a su padre.

Pero estudiando la obra de esta eximia narradora no puede soslayarse la parte más trascendente. Sigrid Undset escribió profusamente sobre la mujer y para un ideal de mujer, moderna, trabajadora, profesional y triunfadora. Los personajes femeninos que describe en sus novelas tienen sensibilidad, carisma, argumentos y pintan un modelo muy distinto, al que habían retratado sus compatriotas Camilla Collet o Amalie Skram años antes.

Son mujeres que tienen una profesión reconocida, fuman, practican deportes peligrosos y se van de fin de semana con hombres sin estar casadas; conductas estas que escandalizaban a la sociedad restrictiva de la primera mitad del siglo XX.

Ya con su primer libro publicado en 1907 bajo el título de «La señora Martha Oulie», generó una inusual polémica, porque la protagonista reconocía públicamente haber sido infiel.
Todos estos estos personajes femeninos imaginarios, han sido frecuente fuente de inspiración para otros escritores europeos.

Algunas de las frases de Sigrid Undset más significativas fueron:

«La paciencia es una virtud calumniada, quizá porque es la más difícil de poner en práctica.»

«¿Es que no recordáis que no es fácil guardarse del pecado al que arrastra el amor?»
(Cristina, hija de Lavrans)

“Algunos aman las flores y los animales, porque son incapaces de entenderse con sus semejantes.»

El 10 de junio de 1949 en la ciudad de Lillehammer, Noruega, Sigrid Undset falleció a los los 67 años. En 1951 fue editada su obra póstuma, la famosa biografía sobre «Catalina de Siena», consagrada a la vida de la santa italiana, copatrona de Europa e Italia.

Una existencia digna, había enmarcado la gestación de una exquisita y prestigiosa obra literaria. Después de leer alguno de sus libros, nos será muy difícil permanecer indiferentes.

Observación:

Oslo – Capital de Noruega: (era llamada en esos tiempos Christiania o Cristianía en español desde 1624 a 1897 y Kristiania de 1897 a 1924).

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5 comentarios en “Semblanza de Sigrid Undset

  1. Buen compendio de una mujer paradigma de talento y voluntad, sobre todo considerando la adversidad de las circunstancias y de la época que le tocó vivir.

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