Los recuerdos, susurros de historias – Olga Orozco

Cuando los escritores abren su memoria y dejan surgir la melancolía, la narración de sus recuerdos evoca los nuestros – Poesía de Olga Orozco

«Llegará un día en que nuestros recuerdos serán nuestra riqueza» – Paul Géraldy (1885-1983) Poeta francés.

Recuerdos - Olga Orozco
Olga Orozco

Convertimos cada instante significativo de la vida en recuerdos, esperanzados de que alguno de estos le ayude a nuestro corazón a seguir latiendo cuando estemos solos. Y al mismo tiempo, procurando dilucidar un eterno misterio, anhelamos encontrar la manera de olvidar sin culpas cuando es necesario hacerlo.

Nuestros recuerdos nos pertenecen en exclusividad, se nutren del pasado pero además lo completan y, alegres o tristes, pueden ser compañía o tormento; ¿son recurrentes? Creemos que si, porque es una característica que los define y siguiendo nuestros estados de ánimo, van variando y transformándose en reminiscencias nostálgicas, tiernas, románticas, dolorosas, caóticas o desafiantes, pero en definitiva, nos servirán para aprender de experiencias previas.

Aunque es imposible saber cuánto habrán de durar los recuerdos, y no obstante la opinión del escritor y poeta mexicano Juan Rulfo, quien sostenía que hasta la remembranza más intensa muere apagada por el paso del tiempo; todos conservamos algún recuerdo imborrable, guardado para siempre en un rincón secreto del alma.

Podemos vivir como soñamos o soñar lo que vivimos y hasta evadir la realidad a veces, pero el sendero a transitar será arduo si intentamos prescindir absolutamente de nuestros recuerdos.

Nos sirve el tema para introducirnos en la poesía de Olga Orozco, polifacética escritora argentina del siglo XX, y una integrante más de la inmensa galería de personalidades del universo literario, a quienes el transcurrir del tiempo implacable fue sepultando en las desérticas arenas del olvido, pero que a pesar de todo, vale la pena descubrir o volver a leer.

Recordemos uno de sus poemas:


«Aquí están tus recuerdos»

Aquí están tus recuerdos:
este leve polvillo de violetas
cayendo inútilmente sobre las olvidadas fechas;
tu nombre,
el persistente nombre que abandonó tu mano entre las piedras;
el árbol familiar, su rumor siempre verde contra el vidrio;
mi infancia, tan cercana,
en el mismo jardín donde la hierba canta todavía
y donde tantas veces tu cabeza reposaba de pronto junto a mí,
entre los matorrales de la sombra.


Todo siempre es igual.
Cuando otra vez llamamos como ahora en el lejano muro:
todo siempre es igual.
Aquí están tus dominios, pálido adolescente:
la húmeda llanura para tus pies furtivos,
la aspereza del cardo, la recordada escarcha del amanecer,
las antiguas leyendas,
la tierra en que nacimos con idéntica niebla sobre el llanto.


-¿Recuerdas la nevada? ¡Hace ya tanto tiempo!
¡Cómo han crecido desde entonces tus cabellos!
Sin embargo, llevas aún sus efímeras flores sobre el pecho
y tu frente se inclina bajo ese mismo cielo
tan deslumbrante y claro.


¿Por qué habrás de volver acompañado, como un dios a su mundo,
por algún paisaje que he querido?
¿Recuerdas todavía la nevada?



¡Qué sola estará hoy, detrás de las inútiles paredes,
tu morada de hierros y de flores!
Abandonada, su juventud que tiene la forma de tu cuerpo,
extrañará ahora tus silencios demasiado obstinados,
tu piel, tan desolada como un país al que sólo visitaran cenicientos pétalos
después de haber mirado pasar, ¡tanto tiempo!,
la paciencia inacabable de la hormiga entre sus solitarias ruinas.


Espera, espera, corazón mío:
no es el semblante frío de la temida nieve ni el del sueño reciente.
Otra vez, otra vez, corazón mío:
el roce inconfundible de la arena en la verja,
el grito de la abuela,
la misma soledad, la no mentida,
y este largo destino de mirarse las manos hasta envejecer.


Para saber más:

Olga Nilda Gugliotta Orozco fue una poetisa, escritora y cuentista integrante del movimiento surrealista argentino, nacida en Toay, provincia de La Pampa (Argentina) el 17 de marzo de 1920.

Empezó a escribir poesía desde muy joven y cursó estudios de Filosofía y Letras en la Universidad de Buenos Aires. Dotada de una gran capacidad imaginativa, sutil inteligencia y personalidad seductora. Su trayectoria literaria estuvo influenciada por escritores de la estatura intelectual de Arthur Rimbaud, Charles Baudelaire, el escritor polaco premio Nobel de Literatura 1980, Czesław Miłosz y el poeta alemán Rainer Rilke.

Sus poemas y textos han sido incluidos en diversas antologías y publicaciones, además de ser traducidos a varios idiomas,De su producción destacamos, entre otros, los poemarios «Desde lejos», «Los juegos peligrosos», «Museo salvaje», «Cantos a Berenice», «Mutaciones de la realidad», «Eclipses y fulgores» y «Últimos poemas»; continuados en cierta manera, con obras en prosa de exquisita narrativa poética como «La oscuridad es otro sol» y «También luz es un abismo» Olga Orozco falleció en Buenos Aires el 15 de agosto de 1999.

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