El Majabhárata – historia épica y mitología

El Majabhárata – Una obra tan interesante como extensa, pilar fundamental de una cultura

El MajabhárataEl Majabhárata es una obra antigua y extensa perteneciente a la India, que data probablemente del siglo III a.C. y en donde se detallan numerosas historias concernientes a la mitología de aquel país. Podemos encontrar referencias a esta interesante obra con distintos nombres, en general con juego entre sus letras o algunas líneas separando sílabas o incluso agregando otra hache, por ejemplo, el nombre Mahabhárata.

Majabhárata proviene del sánscrito y significa “La gran India” tomando en consideración que bhárata habla de clanes que pertenecían a la India, y Maha corresponde a “gran”. En algunas traducciones, sobre todo si aparece junto a otra palabra, puede interpretarse como “La gran batalla”.

Como se extrapola del párrafo anterior, está escrita en sánscrito y es tan largo que se considera la segunda obra del mundo en extensión, luego de los “Cuentos Tibetanos”. Para tener una referencia estimativa el Majabhárata cuenta con más de 100 mil líneas, el cuádruple que la Biblia, y podría ser casi diez veces más larga que la Ilíada y la Odisea Juntas.

Existen muchas diferencias de pensamiento en cuanto a su datación exacta y en cuanto a quién pudo haber escrito la obra. Algunos eruditos la consideran relacionada con un escritor mítico de la India, llamado Viasa, el creador de los famosos Vedas (obras cruciales en la cultura hindú), y en ese caso podría miles de años de antigüedad. Sin embargo, existen algunas incongruencias entre traducciones del idioma, lo que no apoyaría esta hipótesis. Muchos estudiosos consideran que la época de publicación de la misma sucedió alrededor de tres o cuatro siglos a.C.

Son importantes también, como en otros textos similares de otras regiones, las modificaciones folklóricas que han ocurrido a lo largo del tiempo y que se corresponden con la transmisión oral obligada, previa a una escritura certera y resguardada.

Cuenta la historia que el gran Dios llamado Brahmá, que había dado inicio a todo, llegó a la tierra y le encargó a Viasa que, a través de alguien que tomara nota (Ganesha, el Dios con cabeza de elefante), dejara preservado todo su discurso. Debido a que quien realizaba las anotaciones no podía hacerlo con la velocidad del pensamiento de Viasa, mucho de lo que se pensaba resultó perdido. No es posible confirmar el origen de esta obra mitológica, pero si es muy posible que gran parte de la misma se haya perdido o alterado por la necesidad de transmisión oral.

El Majabhárata está estructurado en dieciocho libros, luego de los cuales podemos encontrar un apéndice que consta de más de dieciséis mil versos. En una vista amplia cuenta la historia de las batallas que existieron por el poder del reino del clan Kuru, en donde las distintas dinastías intentan hacerse con su dominio. El final de la guerra es la batalla de Kurukshetra en donde el dios Krisná fallece.

Existe una versión aún más fantástica de la elaboración del Majabhárata en la que Ganesha acepta transcribir la obra, pero con la condición de que Viasa logre interpretarla de corrido, sin pausa. Debido a la gran extensión de la misma, Viasa redobló la apuesta y solicitó que Ganesha entendiera lo que escribía antes de continuar, y así pudo interponer breves pausas a su relato. Fue tal la velocidad de escritura, que el gran Dios cabeza de elefante perdió uno de sus colmillos, intentando utilizarlo para redactar la obra con su propia sangre.

Más allá de estas historias, es muy probable que la dificultad, tanto al recitar la obra y las tradiciones orales como la de escritura, haya sido de gran importancia. De hecho, es una obra que por su extensión y complejidad se considera un tanto difícil de comprender del todo.

MahabhárataEl Majabhárata es una obra que contiene, quizás, la esencia de todo lo que existe en base al hinduismo. Es la lucha entre el bien y el mal, el retrato de bellezas y calamidades, de dioses y demonios, del origen de todo.
Es probable que, en el contexto de ser considerada una obra tan importante para la India, no tomemos real consideración de lo que supone para la literatura universal, y es que más allá de sus aspectos regionales, este conjunto de libros constituye una verdadera joya de la literatura, ya sea por su importancia histórica, su construcción, por su antigüedad, y por los conocimientos que la componen.

Por desgracia para nosotros, no existe una traducción completa de la obra al lenguaje español. Es sabido que se están realizando traducciones al inglés y luego sea el turno de nuestro idioma, por lo que para poder acceder a esta impresionante obra, deberemos esperar un poco más (salvo el caso de quienes hablen inglés o conozcan el sánscrito).

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Semblanza de María Elena Walsh

María Elena Walsh, un recuerdo guardado para siempre en una cajita de fósforos

María Elena WalshLos juegos infantiles no son tales juegos, sino sus más serias actividades, escribió el filósofo francés Michel de Montaigne (1533-1592) y a ese pensamiento pareció aferrarse María Elena Walsh, cuando decidió dedicar gran parte de su tiempo literario a crear obras que tuvieron como propósito acunar los sueños de la niñez.

Como una juglaresa de la Edad Media pero en nuestro tiempo, llenó su imaginación de ingeniosos absurdos e inició un camino creativo que le permitió lograr un enorme reconocimiento artístico-profesional y consecuentemente el prestigio intelectual que transformó su obra en un clásico.

María Elena Walsh, fue una escritora, cantautora y compositora argentina que, blandiendo las banderas de la libertad y de la fantasía, renovó los estándares de la literatura infantil despojándola de esa finalidad esencialmente didáctica que hasta entonces había tenido. Utilizó para ello un vocabulario ameno y variado, versos y rimas, metáforas hermosas, juegos de palabras, sensibilidad y ternura, disparates, tarareos, ritmos melódicos, y sobre todo, su inagotable talento.

El 10 de enero de 2011, en un caluroso día de verano en Buenos Aires, una larga enfermedad apagó la luz de su vida. Se extinguió físicamente pero su estela luminosa continuó y todos aquellos que aprendieron con ella a abrir las ventanas de la imaginación y disfrutar el mundo irreal y mágico de la niñez, guardaron su recuerdo imborrable en una cajita de fósforos, como ella misma lo anticipara en su poema titulado con ese nombre tan simple:

En una cajita de fósforos – María Elena Walsh

En una cajita de fósforos
se pueden guardar muchas cosas.
Un rayo de sol, por ejemplo
(pero hay que encerrarlo muy rápido,
si no, se lo come la sombra)
Un poco de copo de nieve,
quizá una moneda de luna,
botones del traje del viento,
y mucho, muchísimo más.

Les voy a contar un secreto.
En una cajita de fósforos
yo tengo guardada una lágrima,
y nadie, por suerte la ve.
Es claro que ya no me sirve.
Es cierto que está muy gastada.

Lo sé, pero que voy a hacer
tirarla me da mucha lástima.

Tal vez las personas mayores
no entiendan jamás de tesoros.
Basura, dirán, cachivaches
no se porque juntan todo esto.
No importa, que ustedes y yo
igual seguiremos guardando
palitos, pelusas, botones,
tachuelas, virutas de lápiz,
carozos, tapitas, papeles,
piolín, carreteles, trapitos,
hilachas, cascotes y bichos.

En una cajita de fósforos
se pueden guardar muchas cosas.
Las cosas no tienen mamá.

Manuelita al conocer la triste noticia, aún con arrugas y sin peluquita, regresó urgente de París; había muerto la persona que más significado había tenido en su existencia.

Manuelita la tortuga – María Elena Walsh

Manuelita vivía en Pehuajó
pero un día se marchó.

Nadie supo bien por qué
a París ella se fue,
un poquito caminando
y otro poquitito a pie.

Manuelita, Manuelita,
Manuelita dónde vas,
con tu traje de malaquita
y tu paso tan audaz.

Manuelita una vez se enamoró
de un tortugo que pasó.
Dijo: ¿Qué podré yo hacer?
Vieja no me va a querer,
en Europa y con paciencia
me podrán embellecer.

En la tintorería de París,
la pintaron con barniz.
La plancharon en francés
del derecho y del revés.
Le pusieron peluquita
y botines en los pies.

Tantos años tardó en cruzar el mar,
que allí se volvió a arrugar
y por eso regresó
vieja como se marchó,
a buscar a su tortugo
que la espera en Pehuajó.

En el reino del revés, el desconcierto era total:

El Reino del Revés – María Elena Walsh

Vamos a ver cómo es
el Reino del Revés.

Me dijeron que en el Reino del Revés
nada el pájaro y vuela el pez,
que los gatos no hacen miau y dicen “yes”,
porque estudian mucho inglés.

Me dijeron que en el Reino del Revés
nadie baila con los pies,
que un ladrón es vigilante y otro es juez,
y que dos y dos son tres.

Me dijeron que en el Reino del Revés
cabe un oso en una nuez,
que usan barbas y bigotes los bebés,
y que un año dura un mes.

Me dijeron que en el Reino del Revés
hay un perro pequinés,
que se cae para arriba y una vez
no pudo bajar después.

Me dijeron que en el Reino del Revés
un señor llamado Andrés,
tiene 1.530 chimpancés
que si miras no los ves.

Me dijeron que en el Reino del Revés
una araña y un ciempiés,
van montados al palacio del Marqués
en caballos de ajedrez.

Vamos a ver cómo es
el Reino del Revés.

Esta vez en el reino del revés, paradójicamente, se había cumplido la dolorosa lógica de la vida real. Y la muerte, era muerte definitiva e irreversible.

María Elena Walsh, hija de padre descendiente de ingleses e irlandeses y de madre argentina, con ascendencia española, había nacido el 1 de febrero de 1930 en Ramos Mejía, una de las localidades más importantes del conurbano bonaerense al oeste del Gran Buenos Aires. Las herencias étnicas e ideológicas forjaron en ella una singular personalidad que cimentó su trayectoria como artista.

De carácter introvertido y rebelde, mostró desde la adolescencia su rechazo a estereotipos sociales y culturales impuestos; gustaba del diálogo permanente dentro de un contexto, con sentido de pertenencia y postura crítica a la vez. Estas cualidades le sirvieron de base y fundamento en la conformación de un estilo propio diferente y auténtico, que conquistó a niños, padres y abuelos y que ha perdurado por generaciones.

Fue además, acérrima defensora de los derechos que involucraran a la mujer en cualquiera de sus dimensiones.

Luchó incansablemente en apoyo de las causas en las que creía. Son recordados sus escritos haciendo defensa pública de la letra eñe: “¡No nos dejemos arrebatar la eñe! Ya nos han birlado los signos de apertura de interrogación y admiración. Ya nos redujeron hasta el apócope… Sigamos siendo dueños de algo que nos pertenece, esa letra con caperuza, algo muy pequeño, pero menos ñoño de lo que parece (…) La supervivencia de esta letra nos atañe, sin distinción de sexos, credos ni programas de software” (Diario La Nación de Buenos Aires – 1996).

En aquel fatídico día de su fallecimiento, la Vaca estudiosa, la Tortuga Manuelita, el Mono Liso, el Coronel que había estado preso por pinchar a la mermelada con un alfiler y la Pájara Pinta, lloraban sumidos en una profunda melancolía y no podían explicarse los misterios inentendibles de la muerte. María Elena ya no volvería nunca, a invitarlos a tomar el té en vajilla de porcelana.

También ese día los ojos de muchísimos niños sin edad, se llenaron de silencio apenas interrumpido por alguna lágrima emocionada por la pérdida, pero agradeciendo todo lo que María Elena había dejado a la posteridad. Como consuelo, quedaba la frase de Ana María Matute: “…a veces la infancia es mucho más larga que la vida”.

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Poema Año Nuevo de Rubén Darío

Reseña literaria del hermoso poema Año Nuevo del gran escritor Nicaragüense Rubén Darío

Poema Año nuevo Rubén DaríoRubén Darío, de nombre completo Félix Rubén García Sarmiento, fue un poeta y periodista nicaragüense nacido el 18 de enero de 1867 y fallecido el 6 de febrero de 1916. Su amplia obra es reconocida en todo el mundo y su influencia literaria ha llegado a marcar en demasía el siglo pasado, llegando a ser conocido como el “Príncipe de las letras castellanas”. Para homenajearlo en esta época del año, quisiera invitarlos a recordar su poema llamado Año nuevo.

Este magnífico trabajo fue publicado por primera vez a finales del siglo XIX, en 1896. Unos años más tarde fue incorporado en uno de sus libros llamado Prosas Profanas, publicado en el año 1901. ¿Qué mejor forma de iniciar un año que con las inolvidables palabras de Rubén Darío?

Poema Año nuevo – Rubén Darío

A las doce de la noche, por las puertas de la gloria
y al fulgor de perla y oro de una luz extraterrestre,
sale en hombros de cuatro ángeles, y en su silla gestatoria,
San Silvestre.

Más hermoso que un rey mago, lleva puesta la tiara,
de que son bellos diamantes sirios, Arturo y Orión;
y el anillo de su diestra hecho cual si fuese para
Salomón.

Sus pies cubren los joyeles de la Osa adamantina,
y su capa raras piedras de una ilustre Visapur;
y colgada sobre el pecho resplandece la divina
Cruz del Sur.

Va el pontífice hacia Oriente; ¿va a encontrar el áureo barco
donde al brillo de la aurora viene en triunfo el rey Enero?
Ya la aljaba de diciembre se fue toda por el arco
del Arquero.

A la orilla del abismo misterioso de lo Eterno
el inmenso Sagitario no se cansa de flechar;
le sustenta el frío Polo, lo corona el blanco Invierno
y le cubre los riñones el vellón azul del mar.

Cada flecha que dispara, cada flecha es una hora;
doce aljabas cada año para él trae el rey Enero;
en la sombra se destaca la figura vencedora
del Arquero.

Alrededor de la figura del gigante se oye el vuelo
misterioso y fugitivo de las almas que se van,
y el ruido con que pasa por la bóveda del cielo
con sus alas membranosas el murciélago Satán.

San Silvestre, bajo el palio de un zodíaco de virtudes,
del celeste Vaticano se detiene en los umbrales
mientras himnos y motetes canta un coro de laúdes
inmortales.

Reza el santo y pontifica y al mirar que viene el barco
donde en triunfo llega enero,
ante Dios bendice al mundo y su brazo abarca el arco
y el Arquero.

Breve análisis del poema Año nuevo de Rubén Darío

Esta obra se encuentra estructurada en nueve estrofas. Cada una de ellas posee, a su vez, cuatro versos y la mayor parte de ellos se encuentran compuestos dieciséis sílabas, si bien existen algunos de cuatro.

El autor hace referencia a la finalización de un año y al comienzo del siguiente bajo una visión muy particular, un tanto distinta a la que solemos estar acostumbrados, si bien establece una clara relación con un significado religioso de la misma señalando algunos signos propios de la iglesia católica.

Es una obra en la que Rubén Darío utiliza numerosas metáforas, comparaciones y personificaciones para dar vida a lo que el considera el significado del año nuevo. Sin duda un poema dotado de cierta complejidad por el léxico utilizado, pero no deja de ser llamativo e invita a la reflexión.

De la tierra al cielo, del cielo a las estrellas, del hombre a Dios, del universo a un nuevo año. Espero que este poema les haya gustado y espero comentarios al respecto del mismo.

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Los sustantivos de género femenino – Sus reglas

El buen uso del idioma: ¿se dice el agua o la agua? – Ejemplos de sustantivos de género femenino

Sustantivos de género femeninoExisten en el idioma español, numerosos sustantivos de género femenino: agua, alma, ansia, aula, ancla, arma, área, arca, ánfora, arpa, ave, águila, ala, actas, alga, asta, ánima, hada, hacha, hambre; y muchos otros, sujetos, según criterio de la Real Academia Española (RAE), a una particular regla condicionante.

Esta regla establece que el artículo definido femenino singular /la/ toma la forma masculina /el/ y el artículo indefinido femenino singular /una/ pasa al masculino /un/; cuando preceden inmediatamente a sustantivos femeninos que comienzan por /a/ o /ha/, tónica (es decir, que en ella recae la pronunciación fuerte), lleven o no tilde. Por lo tanto, se debe escribir y decir el agua, el ánima, el ánfora y el acta, un hada, un hacha (esto no supone un cambio de género del nombre, que sigue siendo femenino).

Si alguien dice “la agua”, “la arpa”, “la ánfora” o “una hada”; lo que en realidad está pronunciando, es algo así como “lagua”, “larpa”, “lánfora” o “unhada”.

Ahora bien, para el cumplimiento correcto de esta norma es conveniente tener en cuenta los siguientes puntos:

1) No corresponde utilizar la forma masculina del artículo definido /el/ o del indefinido /un/; si entre éstos y el sustantivo, hay otro elemento (por ejemplo un adjetivo).

Así, es correcto escribir “el agua cálida del mar acariciaba aquella playa tropical” y también “la cálida agua del mar acariciaba aquella playa tropical”.

2) Si el sustantivo está acompañado de un adjetivo, éste siempre concuerda en género con el nombre, sin importar la posición que ocupe en el texto (antes o después del sustantivo).

Lo correcto es “el hacha filosa” o “la filosa hacha” (nunca “el hacha filoso” ni “el filoso hacha).

3) Cuando el uso del nombre en forma de diminutivo modifica la acentuación de la palabra y el sustantivo femenino singular ya no comienza con /a/ tónica, se emplean, según corresponda, el artículo femenino determinado /la/ o el femenino indeterminado /una/

Se escribe “Una aulita que yo recuerdo está pintada de nostalgia” y no “Un aulita que yo recuerdo…”, también es correcta la expresión “Me agrada la agüita clara” e incorrecta “Me agrada el agüita clara”.

4) Constituye un error usar la forma masculina del artículo definido /el/ o del indefinido /un/, antepuestas a sustantivos femeninos compuestos que comienzan por una /a/ que no es tónica. (aguanieve, aguamarina)

Debe decirse “La aguamarina, de un delicado color azul verdoso, realzaba la belleza de la joya”; pero no “El aguamarina, de un delicado color…”.

5) En todos los casos en los que un sustantivo femenino singular comienza con la sílaba /a/ o /ha/, atónica (no tónica); se utilizan, indefectiblemente, el artículo en femenino definido /la/ o el indefinido /una/

La arena, la anciana, la avispa, la almeja, la apoteosis, la anestesia, la algarabía, una alergia, una amapola, una abeja, una alegría.

La abeja laboriosa no tiene tiempo para la tristeza. (William Blake)

“La séptima es la apoteosis de la danza.” (Richard Wagner)

“La plegaria no es un entretenimiento ocioso para una anciana. Entendida y aplicada adecuadamente, es el instrumento más potente para la acción.”

(Mahatma Gandhi)

Los plurales de los sustantivos de género femenino

Para el uso del plural, la regla se simplifica puesto que el artículo siempre se usa en femenino: las aulas magnas, las alas frágiles, las arpas melodiosas, las actas solemnes, unas armas peligrosas, unas algas casi desconocidas, las áreas perfectamente delimitadas.

“…y por desconocida, las almas conocidas te mataron. No la mía.”

(Rafael Alberti)

“Porque la tortuga tiene los pies seguros,¿es ésta una razón para cortarle sus alas a las águilas? (Edgar Allan Poe)

Excepciones. Esta regla no es aplicable en los siguientes casos:

a) Para escribir el nombre de las letras del alfabeto: la hache, la a.

b) Cuando el sustantivo indica un nombre propio de mujer:

“la Ángela es el nombre que le puse a mi lancha”, “la Ana de la que te hablé”

c) En los casos de toponímicos; sustantivos propios cuyo significado corresponde a nombres referidos a lugares, países, ciudades y pueblos:

“La Amsterdam de mis primeros ensueños conserva su encanto”.

“La Corte Internacional de Justicia de la Organización de las Naciones Unidas, tiene su sede en el Palacio de la Paz en la ciudad de La Haya.”

d) Con gentilicios femeninos: la árabe / una árabe.

e) En construcciones de textos referidos a nombres de empresa; “La Audi fabrica lujosos autos de alta gama”.

f) En las siglas y acrónimos que empiezan por /a/ tónica y son sustantivos femeninos: AFA (Asociación del Fútbol Argentino) , “La AFA organizó el campeonato mundial de fútbol en 1978”

Siguiendo este criterio, (la palabra /Asociación/ de Fútbol, da origen a la sigla en femenino); la sigla de ALCA (Área de Libre Comercio de las Américas) debería ser precedida por /La/ y no /El/ ALCA, como se le conoce a través de los medios de prensa y televisivos.

g) Cuando la palabra que comienza por el fonema /a/ tónico no es un sustantivo, sino un adjetivo, adverbio o preposición: “la alta cumbre”, “la árida llanura”, “la antes ama de casa”, “la hasta ayer representante legislativa”; son expresiones correctas.

“La hábil maniobra del conductor, sirvió para evitar el accidente”

Otras consideraciones necesarias:

Es frecuente en la lengua oral, aunque también en la escrita, advertir el uso de determinantes masculinos precediendo a nombres femeninos que comienzan por /a/ o /ha/ tónica.

Veamos los casos más habituales y lo que dice la Academia sobre ellos. Las formas apocopadas /ningún/ y /algún/ son muy usados y se consideran correctas: “algún ave solitaria”, “ningún acta fue ratificada”.

Pero también. aunque mucho menos, son empleadas y aceptadas como válidas por la RAE, las formas femeninas: “alguna ave solitaria”, “ninguna acta fue ratificada”.

Por otra parte, es necesario destacar que esta forma en apariencia masculina que adquieren los artículos la y una, cuando se anteponen a sustantivos femeninos que comienzan por «a» tónica, a veces confunde induciendo a cometer otros notorios errores gramaticales. Por desconocimiento, descuido o por aplicación de una falsa similitud mal interpretada, los errores se extienden a otro tipo de determinantes, como los adjetivos determinativos o pronombres indefinidos: /todo/, /mucho/, /poco/, /otro/,/mismo/, etc.

Vemos escrito por ejemplo “tenía mucho hambre cuando desperté”, “echa todo el agua en el balde”, “el pobre animal sediento se ha bebido todo el agua”, “el profesor está en otro aula evaluando los exámenes” y “queda poco agua en el aljibe”

Las formas correctas para estos casos expuestos son: “tenía mucha hambre cuando desperté”, “echa toda el agua en el balde”, “el pobre animal sediento se ha bebido toda el agua”, “el profesor está en otra aula evaluando los exámenes” y “queda poca agua en el aljibe”.

Se generan errores también, al utilizar incorrectamente las formas masculinas de los demostrativos /este/, /ese/, /aquel/, conectadas a este tipo de sustantivos femeninos en textos como: “este agua”, “ese hacha”, “aquel águila”, “este alma”, “aquel ancla” en lugar de las formas correctas “esta agua”, “esa hacha”, “aquella águila”, “esta alma”, “aquella ancla”

Así, resulta erróneo escribir “heredé este arpa de mi padre” en vez de “heredé esta arpa de mi padre” correctamente escrito.

Ejemplos que nos dejan las frases y citas:

“Hay peregrinos de la eternidad, cuya nave va errante de acá para allá, y que nunca echarán el ancla.” (Lord Byron)

El alma tiene ilusiones, como el pájaro alas. Eso es lo que la sostiene.

(Victor Hugo)

“El ánfora antiquísima jerarquizaba la sala del museo”

“La vida es como un arca inmensa llena de posibilidades”

(Amado Nervo)

Para conocer más:

La palabra /arte/, merece un tratamiento especial

Es un sustantivo considerado de género ambiguo (se puede usar en masculino o femenino sin que se altere su significado). No obstante, el Diccionario Panhispánico de Dudas (DPD, 2005) considera que, aún siendo ambiguo predomina cuando es singular, su uso en género masculino: “el arte contemporáneo”, “el arte clásico”, “el arte dramático”, el arte abstracto”, “el arte pictórico”.

Pero en plural es casi exclusivamente femenino: “las artes plásticas”, “las artes marciales, “muy malas artes”, “las artes figurativas”, “las artes clásicas, etc.

Sea masculino o femenino, cabe precisar que en el español actual, si se usa en femenino singular, debe llevar la forma /el/ del artículo, por ser palabra que comienza por /a/ tónica.

Lo ejemplificamos con este fragmento de párrafo, en un contexto donde la palabra /arte/ tiene género femenino; en consecuencia la expresión correcta es así: “una manera de escribir que llamaremos el arte poética de Paul Valéry, convertida en seña de identidad literaria…” y no “la arte poética” ni “el arte poético”.

La Haya: ciudad del oeste de los Países Bajos, sede de la Corte Internacional de Justicia de las Naciones Unidas y de la Corte Penal Internacional.

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Tú me quieres blanca – Alfonsina Storni

Reseña literaria del poema Tú me quieres blanca, de la poetisa argentina Alfonsina Storni

Tú me quieres blanca - Alfonsina StorniAlfonsina Storni fue una escritora y poetisa argentina, nacida en el año 1892 y fallecida en 1938, parte importante de la literatura latinoamericana del siglo XX. Más allá de su habilidad con la pluma, sus escritos se vieron impregnados de una cierta dosis de feminismo, que tomaba fuerza en sus palabras, probablemente influenciada por la realidad que le tocó vivir. Muestra de este detalle es el gran poema llamado Tú me quieres blanca, una de las obras inmortales de alfonsina.

Es importante, para comprender más lo que llevó a la poetisa a orientar su escritura hacia este camino, el conocer un poco su vida y así llegar, si quiera a imaginar sus pensamientos (Biografía de Alfonsina Storni).

El poema Tú me quieres blanca de Alfonsina Storni fue publicado por primera vez en el libro “El dulce daño” en el año 1918.

En esta obra plasma, de manera magistral, la imagen que la sociedad consideraba apropiada para una dama, un ser puro, casto, blanco, alejado de los deseos pasionales o de cualquier tipo de ambición particular. Luego de la tercera estrofa desarma este paradigma y lo confronta con lo esperado para el hombre, mostrando las diferencias que existían entre ambos, y señalando lo incorrecto de aquello.

Existen en la literatura algunos autores que han podido relacionar esta creación con la obra emblemática de Sor Juana Inés de la Cruz, recordada en las palabras “Hombres necios que acusáis a la mujer sin razón”.

Como se establece en su biografía (que invité a leer un poco más arriba) las etapas literarias de Alfonsina Storni están divididas en dos. En una primera etapa predomina el romanticismo, con una asociación al modernismo, mientras que en una segunda etapa triunfa una la visión oscura de la realidad. Podría decirse que este poema cruza de una a la otra con el correr de sus palabras.

Tú me quieres blanca – Alfonsina Storni

Tú me quieres alba,
Me quieres de espumas,
Me quieres de nácar.
Que sea azucena
Sobre todas, casta.
De perfume tenue.
Corola cerrada

Ni un rayo de luna
Filtrado me haya.
Ni una margarita
Se diga mi hermana.
Tú me quieres nívea,
Tú me quieres blanca,
Tú me quieres alba.

Tú que hubiste todas
Las copas a mano,
De frutos y mieles
Los labios morados.
Tú que en el banquete
Cubierto de pámpanos
Dejaste las carnes
Festejando a Baco.
Tú que en los jardines
Negros del Engaño
Vestido de rojo
Corriste al Estrago.

Tú que el esqueleto
Conservas intacto
No sé todavía
Por cuáles milagros,
Me pretendes blanca
(Dios te lo perdone),
Me pretendes casta
(Dios te lo perdone),
¡Me pretendes alba!

Huye hacia los bosques,
Vete a la montaña;
Límpiate la boca;
Vive en las cabañas;
Toca con las manos
La tierra mojada;
Alimenta el cuerpo
Con raíz amarga;
Bebe de las rocas;
Duerme sobre escarcha;
Renueva tejidos
Con salitre y agua;
Habla con los pájaros
Y lévate al alba.
Y cuando las carnes
Te sean tornadas,
Y cuando hayas puesto
En ellas el alma
Que por las alcobas
Se quedó enredada,
Entonces, buen hombre,
Preténdeme blanca,
Preténdeme nívea,
Preténdeme casta.

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La tuberculosis – Estragos en la literatura

Reseña literaria del impacto de la tuberculosis a lo largo de la historia de la literatura, afectando y acabando con la vida de numerosos escritores.

Tuberculosis y literaturaLa tuberculosis es una temible enfermedad que ha hecho estragos en las poblaciones a lo largo de la historia. Si bien existen subtipos, la mayoría es causada por una bacteria llamada Mycobacterium Tuberculosis o Bacilo de Koch y el órgano primordial atacado es el pulmón si bien puede presentarse en otros sitios. Fue descripta por primera el 24 de marzo de 1882 por Robert Koch, trabajo por el cual recibió el Premio Nobel de Medicina en el año 1905.

La tuberculosis ha afectado a la humanidad desde tiempos inmemoriales, siendo llamada en la antigüedad como “tisis” y acabando con la vida de millones de personas. No es de extrañar, entonces, que, habiendo ocasionado tanto daño, haya afectado también a importantes referentes de la literatura, siendo conocida incluso como “La enfermedad de los poetas”.

Se podría llegar a pensar que al referirnos a la tuberculosis hablamos de un estigma del pasado, ya superado, pero lo cierto es que la Organización Mundial de la Salud aún atribuye a esta terrible enfermedad un gran numero de fallecimientos por su causa, sin contar la morbilidad de millones de personas que conviven con la misma.

Haciendo un breve recorrido por la historia de la literatura podemos encontrar que los siguientes escritores padecieron o fallecieron a causa de la tuberculosis:

Friedrich Schiller: Johann Christoph Friedrich Schiller fue un poeta y dramaturgo alemán, nacido el 10 de noviembre de 1759 y fallecido el 9 de mayo de 1805. Es considerado como uno de los dramaturgos más importantes de Alemania y el mundo.

Es probable que Schiller haya contraído tuberculosis a finales del siglo XVIII. En febrero de 1805 su enfermedad comprometía seriamente su calidad de vida, encontrándose muy deteriorado. En mayo de ese mismo año, sufrió una grave infección respiratoria (ayudada por el daño producido por el bacilo) que acabaría con su vida. En la autopsia no sólo encontraron afectados sus pulmones sino también diversos órganos del cuerpo.

Antón Pávlovich Chéjov: Fue un médico, escritor y dramaturgo ruso, nacido en enero de 1860 y fallecido en julio de 1904. Se lo considera uno de los más importantes escritores de la literatura rusa y universal.

El diagnóstico de su enfermedad fue temprano, probablemente contagiada por alguno de sus pacientes, alrededor de 1880. Para mejorar su salud viajaba con frecuencia a Francia debido a que el clima de ciertas regiones lo hacía sentirse mejor, evitando la crueldad del frio en el invierno ruso. En 1904 la tuberculosis avanzó con agresividad, apagando su llama el 15 de julio.

José Gautier Benítez: Fue un reconocido poeta nacido el 26 de febrero de 1848 en Puerto Rico. Su vida lo acercó al servicio militar español pero la melancolía por su tierra natal lo hizo regresar para dedicarse a las letras. Falleció en el año 1880 a causa de la tuberculosis.

Gustavo Adolfo Bécquer: Fue uno de los más grandes poetas de la literatura. Nació el 17 de febrero de 1836 en Sevilla y falleció el 22 de diciembre de 1870. Su poesía lo ha ubicado como uno de los más importantes referentes del romanticismo español.

Se le diagnóstico la terrible enfermedad en el año 1857, pero no fue hasta 1863 que sufrió una grave recaída. Para mejorar su salud se trasladó a vivir con su hermano a un monasterio en Zaragoza, y luego de recuperarse volvió a Sevilla. En 1870, enfrentando el clima frío de diciembre, sufre un deterioro de su salud y fallece a causa de la tuberculosis (si bien su salud se veía afectada por otras enfermedades. Es sabido que su muerte coincidió con un eclipse total de sol, y que en sus últimos deseos solicitó que sus cartas fueran quemadas, más no sus versos que eran tenidos en mayor estima por el poeta.

Emily Brontë: Fue una célebre escritora británica creadora de la inolvidable “Cumbres borrascosas”, nacida el 30 de julio de 1818 y fallecida el 19 de diciembre de 1848.

Emily falleció a la temprana edad de 30 años, siendo afectada por la tuberculosis y habiéndose complicado con una infección respiratoria sobreagregada. Anne, una de sus hermanas y también escritora, fallecería unos pocos meses después devastada por la misma enfermedad.

George Orwell: Eric Arthur Blair fue un escritor británico de excelencia y uno de los más grandes de la literatura. Nació el 25 de junio de 1903 y falleció el 21 de enero de 1950. Su pseudónimo George Orwell se asocia con facilidad a dos obras increíbles, llamadas “1984” y “Rebelión en la granja”.

George Orwell falleció en Londres debido a la tuberculosis, posiblemente contraída alrededor de 1930 en una época donde lo alcanzó la miseria y debió vivir en la extrema pobreza, relatado en una de sus novelas llamadas “Sin blanca en París y Londres”. Un año antes de su muerte contrajo matrimonio, pero su salud se deterioró rápidamente, obligándolo a concurrir asiduamente a hospitales.

Franz Kafka: Fue un escritor de origen judío, nacido en República Checa, el 3 de julio de 1883. Se encuentra reconocido en los círculos culturales como uno de los más importantes e influyentes de la literatura universal. Falleció el 3 de junio de 1924 debido a complicaciones de su padecimiento, la tuberculosis.

El diagnóstico de la enfermedad se produjo en el año 1917 lo que limitó su posibilidad de trasladarse debiendo concurrir con frecuencia al médico, siendo ayudado por su familia (sobre todo su hermana). En 1923 sufrió una infección respiratoria que agravó su estado, y un año más tarde la tuberculosis afectó su laringe por lo que debió dejar de alimentarse con sólidos. La última etapa de la vida del escritor fue muy dolorosa, falleciendo el 3 de junio de 1924.

Walt Whitman: Fue un poeta, ensayista y periodista estadounidense, nacido el 31 de mayo de 1819 y fallecido el 26 de marzo de 1892. Es considerado un precursor casi obligado de la poesía moderna estadounidense y un referente en la literatura mundial, llamado por algunos el padre del verso libre.

Si bien su estado de salud se afecto luego del accidente cerebro vascular ocurrido en el año 1873, continuó con su vida y carrera literaria. En marzo del año 1892 vio escapar su vida. Una autopsia posterior revelo el profundo daño que sus pulmones habían recibido por parte de la tuberculosis, a un extremo que incluso hubiera sido difícil respirar.

Robert Louis Stevenson: Fue un novelista, ensayista y poeta escocés, famoso por algunos clásicos de la literatura como “La isla del tesoro”, o El extraño caso de doctor Jekyll y Mr. Hyde”. Ha resultado ser un hombre de enorme influencia en la literatura posterior. Nació el 13 de noviembre de 1850 y falleció el 3 de diciembre de 1894.

Si bien no pereció de tuberculosis, se sabe que fue afectado por la misma desde muy temprana edad, entre los veinte y los treinta años. Llegó a considerar que su vida no valía, torturado por los síntomas de la enfermedad. Un accidente cerebro vascular puso fin a su sufrimiento en el año 1894.

Edgar Allan Poe: Fue un poeta, escritor y estadounidense considerado uno de los más grandes de la literatura. Nació el 19 de enero de 1809 y falleció el 7 de octubre de 1849.

Si bien existe cierto misticismo sobre los padecimientos de Poe, y sobre su muerte, se cree que padecía la enfermedad si bien no falleció por su causa. La familia de Poe, por otro lado, sufrió el embiste de la tuberculosis llegando a afectar al gran escritor.
Como pueden ver no son pocos los casos en que esta temible enfermedad ha golpeado contra los escritores, en muchos casos, torturándolos, en otros finalizando su vida. Se dice que muchos otros escritores pudieron llegar a padecer tuberculosis, si bien los registros no son claros y aparecen vestigios de algunas otras afecciones como por ejemplo la Sífilis.

En la actualidad y con el avance de la medicina, existen algunas alternativas como la vacuna para prevenir las formas graves de la misma, o algunos tratamientos Para combatirla. Sin embargo, con el advenimiento del HIV y debido a las condiciones de pobreza y hacinamiento cada vez más graves en algunas poblaciones, el problema está lejos de haberse solucionado.

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Pablo Neruda – Veinte poemas de un amor frustrado

Pablo Neruda, Albertina Rosa y los veinte poemas de un amor frustrado – La historia de una de las obras de poesía más reconocidas de la literatura

Pablo Neruda - Veinte poemas de un amor frustradoUna de las obras líricas de mayor renombre y difusión universal en lengua española es, sin duda, el libro de versos Veinte poemas de amor y una canción desesperada que un jovencísimo Pablo Neruda publicara en aquel lejano 1924, cuando tenía apenas 20 años. El poemario se convirtió desde entonces, en referente obligado de una interminable pléyade de amantes eternos, que admiraron incondicionalmente las melancólicas definiciones del amor narradas en estrofas maravillosas y que aún brillan con una luz genuina que el paso del tiempo no pudo opacar.

Desde su aparición, el libro fue recibido entusiastamente por ávidos lectores y ha sido traducido a innumerables idiomas. Con su estilo, que distaba mucho de ser meramente retórica de amantes, Neruda transformó en verso casi todo lo que vió y vivió: su tierra, montañas, piedras, el mar, manantiales, ríos y animales, su vida de navegante y de político, su adoración por las caracolas y los mascarones de proa, los cuerpos estilizados de las mujeres; también la libertad para elegir con quién estar y cuándo estar.
Este legado lírico, se puede separar por épocas y en tres facetas: el poeta del amor, la poesía de lo cotidiano y una poesía política, dirigida a la toma de conciencia por las reivindicaciones y luchas estudiantiles y sociales.

Durante su primera etapa de escritor, siendo muy joven, su poesía estuvo marcada por sus experiencias amorosas y prima en ella la nostalgia y el romanticismo apasionado, pero también tierno, inocente, a veces candoroso. Conoció a muchas mujeres y probablemente haya tomado algo de cada una como motivación. Pero ¿quién fue la musa literaria de esos veinte bellísimos poemas que toda mujer hubiera deseado inspirar?.

El propio Pablo Neruda, para evadir esa obligada y repetida pregunta que le hicieron durante toda su vida, siempre respondió escudándose en el misterio: “Fueron básicamente dos mujeres, Marisol, la del campo y Marisombra, la citadina”. Además comentando sus libros “Para nacer he nacido” y “Confieso que he vivido”, aclaró que nunca había dedicado sus versos a ninguna mujer en especial y que lo que la gente ha creído y opinado de sus ‘musas inspiradoras’, son apreciaciones totalmente inexactas. El eximio poeta chileno se llevó a la tumba su secreto.

Pero muchos años más tarde y no obstante esa negativa rotunda, se demostró que la musa había existido realmente y el misterio que había permanecido inescrutable por décadas, fue develado cuando en 1975 el historiador chileno Sergio Fernández Larraín dio a conocer el nombre y apellido de una una mujer, que no era precisamente imaginada, se llamaba Albertina Rosa Azócar Soto y mantuvo con Neruda un romance juvenil que duró desde 1922 hasta 1932, período en el que el poeta le escribió 111 cartas de amor, que Albertina guardó celosamente en secreto durante más de medio siglo.

Pero la cautivante historia resulta más auténtica leída de las propias palabras de Albertina, que se transcribieron de la conversación que sirve de prólogo a la edición oficial de las Cartas, hecha en Madrid, en 1983, por el Banco Exterior de España, con ensayos de los prestigiosos poetas Vicente Alexandre (Premio Nobel de Literatura 1977) y Jorge Guillén; y escritos de Rafael Alberti y Paco Umbral:

“Es una antigua historia…Yo tendría entonces diecinueve años y Pablo era un año más joven. Nos conocimos en el Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile que quedaba en Alameda con Cumming. Los dos estábamos matriculados en francés y éramos compañeros, aunque Pablo pertenecía a otro grupo. El Instituto era un viejo edificio de dos plantas, con una sala de actos en la que celebrábamos reuniones los sábados. Había estudiantes que componían poesías. Pablo estaba entre ellos y recitaba con aquel tono suyo lento y grave: desde el fondo de ti, arrodillado, un niño triste como yo nos mira…”(…)

“Yo solía remedarle, junto a unas compañeras de curso, cómo recitaba Pablo sus poemas. No sé cómo, de repente, comenzamos a sentarnos en una de aquellas largas bancas de la clase, con otros poetas que también estudiaban allí. Así comenzamos a conversar y a pasear juntos, después de las clases en el Pedagógico. Al volver a casa, a la pensión en que vivía con mi hermano Rubén, Pablo me acompañaba” (…)

“A mi hermana no le agradaba, porque mi familia era muy conservadora y los poetas tenían mala fama. Además, Pablo era muy delgado, taciturno, de cara macilenta. Iba muy abrigado con capa, porque su padre era ferroviario y entonces les daban unas capas enormes, largas… Le recuerdo con aquella capa y sombrero, como a veces se dibujaba, de negro.
Era algo más alto que yo y era tan joven, tan enamoradizo… No sé, a muchas chiquillas les gustaban los poetas. Cuando me escribía, por ejemplo, tenía acá dos, tres, cuatro amores”.

“De los versos que a mí me dedicó, el que más me ha gustado y quizás el más popular, es el poema quince, el Poema del silencio: “Me gustas cuando callas porque estás como ausente y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca”(…) Es verdad que en sus cartas se quejaba de que no le escribía, pero es que mi carácter es así. Yo le quería mucho, pero no soy de esas personas que se muestran apasionadas ni ninguna de esas cosas.” (…)

“En realidad, le escribía poco, porque toda esta historia de nuestra correspondencia para mí estuvo llena de dificultades. Yo tenía que sacar las cartas del correo a escondidas, porque en mi casa eran terribles para esto y me escondía también para escribirle y poner las cartas. Me controlaban todas las salidas; ni con amigas me dejaban salir.” (…) Nuestras relaciones en Santiago duraron un año y medio más o menos. Me habría casado con él, pero volví a Concepción para terminar los estudios, hacer mi Memoria y trabajar en una escuela experimental al lado de la Universidad. Pablo terminó los cuatro años en el Pedagógico.” (…)

Después siguieron tiempos de encuentros y desencuentros, las separaciones y dificultades cada vez mayores para verse y estar juntos, consecuencia de los frecuentes viajes de Neruda, un retrato de Albertina enviado por ella a la India, las cartas que llegaban tarde, mal o nunca. Y el desgaste comenzó a deteriorar la relación de la pareja.
Mientras ocupaba el consulado chileno de Ceilán en diciembre de 1929, él le escribió desesperado: “me estoy cansando de la soledad y si tu no vienes trataré de casarme con alguna otra”. Al poco tiempo, Pablo conoció en Java a “Maruca” María Antonieta Hagenaar Vogelzang y después de sólo cuatro meses de cortejo, se casó con ella a fines de 1930. Era una mujer altísima, lenta, de modales solemnes y sin ningún interés o relación con la literatura. Es un hecho que Neruda se casó con ella, porque la soledad que sentía en esos rincones del mundo lo tenían devastado y cansado de esperar en vano a Albertina.

En la última carta que Neruda le escribe, fechada el 11 de julio de 1932, expresa: “Tengo tanto que hablarte, reprocharte, decirte. Me acuerdo de ti todos los días (…)

Albertina por su parte, conoció un día en casa de su hermano Rubén, al escritor Ángel Cruchaga Santa María, diez años mayor que ella, solterón, de modales finos, muy tranquilo y que no tenía nada de la bohemia de Pablo. Terminó casándose con él; y entonces, el amor con Neruda se tornó imposible.

En esa correspondencia publicada sin un consentimiento total de Albertina, había esquelas, poemas, postales, anotaciones escritas en billetes de ferrocarril, en servilletas, en trocitos de papel, incluso con dibujos del poeta y Neruda aludía a su enamorada con atrevidos y sugerentes encabezados: Mocosa de mi alma, Mala pécora, Pequeña canalla, Ratoncilla, Caracola, Abeja, Fea mía, Querida mocosa, Netocha, Arabella, Muñeca adorada, Niña de los secretos y algunos más.

En una de sus notas expresaba a modo de poesía:

“Albertina Rosa, mariposa.
Collar de lumbres sobre las cosas.
Es la hora de las rosas, la hora que no cesa.
Acosa, besa la poderosa cabeza
del que te apresa, te roza y te besa.
En todas las cosas, dulce y divina
Albertina Rosa”

Y en otra de sus cartas, Neruda escribió:

“Querida mocosa. El domingo me voy a Temuco. ¿Qué te han dicho de mí, mi chiquilla bonita?. No sé. Aquí, ayer, remolcamos una gibia rosada. Te mandaré unas vistas. ¿Rezaste por mi alma? ¡Ah!, estoy condenado. ¿A qué hora te levantas?

Esta tarde escribiré en la arena tu nombre: ALBERTINA.”

“Me contarás largamente lo que has hecho y lo que haces, y qué piensas. Ya llegarás hoy a tu casa mientras te escribo, es martes en la mañana.

He pasado estos tres días leyendo y fumando; mientras tenga libros que leer y tabaco no me aburriré. Pienso estar todo el mes aquí.
Ahora te copio unos versos.” (…)

Al lado de mí mismo, señorita enamorada,
¿quién sino tú, como el alambre ebrio,
es una canción sin título?
Ah, triste mía, la sonrisa se extiende
como una mariposa en tu rostro.
Y soy el que deshoja nombres y altas
constelaciones de rocío
en la noche de paredes azules, alta sobre tu frente,
para alabarte a ti, palabra de alas puras,
el que rompió su suerte, siempre, donde no estuvo.
Por ejemplo, es la noche rondando
entre cruces de plata
qué fue tu primer beso, para qué recordarlo,
yo te puse extendida delante del silencio,
tierra mía, los pájaros de mi sed te protegen
y te beso la boca mojada de crepúsculo.
Es más allá, más alto.
Para significarte amaina una espiga.
Corazón distraído, torcido hacia una llaga.

“Me he tomado el insoportable trabajo de copiarte esto de mi próximo libro para saber si te interesa algo de lo que escribo para ti. Tú me das una sensación de indiferencia que me abre la curiosidad. Espero que esta carta no se pierda, ¿tienes otra dirección más segura? ¿Enfermita saldrás a buscar al correo estas palabras sin importancia?
Escríbeme con generosidad y recibe besos para mucho tiempo.
Tu Pablo

Amores efímeros como el de Teresa Vásquez y María Parodi, inolvidables como el de Albertina, de compromiso como Maruca y el amor completo por su compañera de tantos años, Matilde Urrutia, seguramente hicieron vibrar la fibra íntima de Pablo Neruda poeta. Al margen de eso, justo es reconocer que no alcanza sólo la ayuda de las musas para escribir como él lo hacía. La clave, fue el singular talento que lo llevó a ser un escritor genial.

Compartimos algunos fragmentos de Veinte poemas de amor y una canción desesperada: 

Cuerpo de mujer mía, persistirá en tu gracia
mi sed, mi ansia sin límite, mi camino indeciso.
Oscuros cauces donde la sed eterna sigue,
y la fatiga sigue, y el dolor infinito.
(poema 1)

Te recuerdo como eras en el último otoño.
Eras la boina gris y el corazón en calma.
En tus ojos peleaban las llamas del crepúsculo
y las hojas caían en el agua de tu alma.
(poema 6)

Yo te recordaba con el alma apretada
de esa tristeza que tú me conoces.
Entonces, ¿dónde estabas?
¿Entre qué genes?
¿Diciendo qué palabras?
¿Por qué se me vendrá todo el amor de golpe
cuando me siento triste, y te siento lejana?
(poema 10)

Eres la delirante juventud de la abeja,
la embriaguez de la ola, la fuerza de la espiga.
Mi corazón sombrío te busca, sin embargo,
y amo tu cuerpo alegre, tu voz suelta y delgada.
Mariposa morena, dulce y definitiva,
como el trigal y el sol, la amapola y el agua.
(poema 19)

Porque en noches como esta la tuve entre mis brazos,
mi alma no se contenta con haberla perdido.
Aunque éste sea el último dolor que ella me causa,
y éstos sean los últimos versos que yo le escribo.
(poema 20)

Es la hora de partir, la dura y fría hora
que la noche sujeta a todo horario.
El cinturón ruidoso del mar ciñe la costa,
surgen frías estrellas, emigran negros pájaros.
Abandonado como los muelles en el alba,
sólo la sombra trémula se retuerce en mis manos.
Ah más allá de todo. Ah más allá de todo.
Es la hora de partir. Oh abandonado.
(una canción desesperada)

Pablo Neruda no olvidaría nunca a Albertina, su primer amor adolescente y muy mayor volvería a evocarla en ”Memorial de Isla Negra” como Rosaura, esa ”pasajera color de agua”, recordando los tiempos en que se paseaban tomados de la cintura por las orillas del Mapocho, soñando con el Sur: Rosaura otoño, lejos/ luna de miel delgada/ campanita taciturna…!
Tal vez tenía razón el escritor español Noel Clarasó (1899-1985) que alguna vez con sutil pesimismo escribió “El hombre y la mujer han nacido para amarse, pero no para vivir juntos. Los amantes célebres de la historia vivieron siempre separados”.

Para conocer más:

  • Aibertina Azócar, falleció en Santiago de Chile el 11 de octubre de 1989, a los 87 años.
  • Con respecto a las famosas cartas, relataba también Albertina en el prólogo: “La historia, después, de las cartas es otra. Vivíamos mi marido y yo en La Reina, en una parcela donde construimos una casita. Entonces tenía ahí todas mis cosas y Ángel tenía su biblioteca. Cuando él murió, no tenía objeto dejar la parcela abandonada; la vendí y me mudé a Santiago. En el nuevo departamento no cabían las cosas y estaba todo amontonado. Un día, buscando algo entre los libros, de repente apareció una caja donde yo tenía guardadas las cartas, desde toda la vida. Nunca nadie las había visto. Ni en mi casa, porque yo tenía un velador donde las metía bajo llave cuando me llegaban. ¡Si entonces me hubieran visto una carta…!
    Y ahí estaban, casi rompiéndose por el tiempo. Sí, ¿cuánto tiempo? Sesenta años; sesenta años…”
  • ¿Por qué aparecieron estas cartas privadísimas en poder de Fernando de la Lastra? Debido a que era sobrino del esposo de Albertina, Ángel Cruchaga Santa María. Al morir éste, ella decide deshacerse de la biblioteca y le pide a Fernando que le compre los libros. Éste se interesa y adquiere una parte de la colección pagando el valor que Albertina establece. Además, la ayuda a deshacerse del resto. Ella, agradecida, le entrega una caja de cartas. “Son para usted. Es un regalo”, le explica.
    Fernando de la Lastra revisa posteriormente ese material y advierte la importancia que tiene para los estudiosos de Neruda. Conservó las cartas en su poder durante cuatro años y luego decidió darlas a conocer al público. En ese tiempo, Albertina jamás intentó siquiera recuperarlas.
  • Después de la publicación, comenzó una serie de demandas y querellas, entablados por varias personas que se sintieron perjudicadas. (entre ellas Albertina y Matilde Urrutia)
  • Entre corchetes […] o entre paréntesis (…), los puntos suspensivos indican la supresión de una palabra o un fragmento en una cita textual.

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Recuerdos de infancia – la escuela y la poesía

Poemas y recuerdos de infancia: la escuela y la primera maestra en las letras de Almafuerte y Fermín Estrella Gutiérrez 

Recuerdos de infanciaDiciembre es un mes tradicionalmente recargado de celebraciones y gratos acontecimientos: las fiestas navideñas, la despedida nostálgica del año viejo y la esperanza siempre renovada por otro que se inicia. Los festejos en los ámbitos laborales y la preparación de las merecidas vacaciones, una época que nos trae sin pensarlo recuerdos de infancia.

Y, para los que estamos irremediablemente enamorados de las letras, es una época de recordación, porque en algunos países terminan las clases anuales y en otros, las vacaciones de verano abren un paréntesis. La inolvidable escuela de los años mágicos de nuestra niñez cobra entonces, y una vez más, especial significación.

Así, igual que cuando éramos niños, vuelven a recrearse en nuestra memoria el nombre de la primera maestra, el primer cuaderno prolijamente forrado y las formaciones en el patio junto a los nuevos compañeros; potenciales amigos y aliados en el espacio desconocido a conquistar que se llamaba futuro. Era la escuela para nosotros, la puerta de entrada a un nuevo mundo pleno de expectativas y el primer paso, inseguros, lo dimos guiados por la mano experta de la “señorita maestra”, ella nos enseñó pacientemente a deletrear el alfabeto y aprendimos además, todos los secretos de la lectoescritura que nos llevaría con el tiempo, a los logros que cada uno pudo concretar.

La maestra - La escuelaLa humanidad sigue enfrentando hoy un enorme y pesado desafío, reiteradamente postergado: la educación de la infancia. Vaya nuestro homenaje y agradecimiento, a esa legión de maestros y educadores que, esforzadamente, llevan adelante la noble tarea de tratar de conseguir los mejores resultados.

Compartimos dos poemas, que describen con gran emoción y tierna melancolía, esos momentos imborrables que marcaron nuestros destinos para siempre, los recuerdos de infancia.

Adiós a la Maestra

Obrera sublime, bendita señora
la tarde ha llegado también para vos.
¡La tarde que dice, descanso…, la hora
de dar a tus niños el último adiós!

Mas no desespere la santa maestra
no todo en la vida del todo se va,
usted será siempre la brújula nuestra,
¡la sola querida segunda mamá!

Pasando los meses, pasando los años,
seremos adultos, geniales tal vez.
¡Mas nunca los hechos más grandes o extraños
desfloran del todo la eterna niñez!

En medio a los rostros que amante conserva,
la noble, la pura, memoria filial,
cual una solemne visión de Minerva
su imagen señora, tendrá su sitial.

Y allí donde quiera la ley del ambiente
nimbar nuestras vidas, clavar nuestra cruz,
la escuela a de alzarse fantásticamente,
cual una suntuosa gran torre de luz!

No gima, no llore, la santa maestra,
no todo en el mundo del todo se va,
usted será siempre la brújula nuestra,
¡la sola querida segunda mamá!

Almafuerte (Pedro Bonifacio Palacios)

Adiós a la escuela

Ha llegado el momento de dejarte,
nuestra labor del año está cumplida;
somos el escuadrón blanco que parte
con la amargura de la despedida.

Patio con sol que nunca olvidaremos,
aula, donde aprendimos tantas cosas;
pedacito de cielo, que aún te vemos
por la ventana abierta entre las rosas.

Ya no vendremos más a tu llamado,
vieja campana de color ceniza;
ni escribiremos en el encerado
con la barrita blanca de la tiza.

Queda entre tus paredes nuestra infancia,
el primer goce y el primer quebranto;
la amistad, esa flor de tolerancia
y las maestras que quisimos tanto.

Adiós, escuela. Con el alma henchida
de gratitud, la caravana parte.
Nuestro blanco escuadrón hará en la vida
más de un alto, tal vez, para adorarte.

Fermín Estrella Gutiérrez

Para conocer más:

Pedro Bonifacio Palacios (nacido en San Justo, Argentina, 13 de mayo de 1854 y fallecido en la ciudad de La Plata, Argentina, 28 de febrero de 1917). Conocido también por el seudónimo de “Almafuerte”, fue un gran maestro argentino, poeta y un periodista polémico y apasionado.

Fermín Estrella Gutiérrez (Almería – España, 28 de octubre de 1900 – Buenos Aires, 18 de febrero de 1990) fue un escritor, poeta, profesor y académico español residente en Argentina.

Minerva: en la mitología romana es la diosa de la sabiduría, las artes y las técnicas de la guerra, además de protectora de Roma y patrona de los artesanos.

(Cabe aclarar que solamente en la ciudad de Roma se le atribuyó esa faceta bélica).

Se corresponde con Atenea en la mitología griega.

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Los devoradores de hombres de Tsavo

Reseña literaria del libro Los devoradores de hombres de Tsavo de John Henry Patterson – La descripción de la realidad más cruda.

Los devoradores de hombres de TsavoLos devoradores de hombres de Tsavo es el nombre impuesto a dos temibles leones que entre los meses de marzo y diciembre de 1898, atacaron y quitaron la vida a más de treinta empleados de la compañía encargada del Ferrocarril que debía unir Kenia con Uganda.

En ese año el teniente coronel John Henry Patterson fue trasladado a dicho territorio y nombrado ingeniero en jefe para la construcción de un puente en el río Tsavo, ubicado en Kenia. En dicho periodo de trabajo las sombras de dos leones, aunque en un comienzo se pensó que eran leonas por la ausencia de melena, produjeron estragos entre los trabajadores, atacándolos por las noches y sumiéndolos en el terror más profundo.

Cuenta la historia que los devoradores de hombres de Tsavo visitaban el campamento durante la noche, rasgando las tiendas de campaña y llevándose a los indefensos trabajadores para devorarlos en la oscuridad. A pesar de haber construido murallas, hogueras, y colocar vigías, nada parecía asustar a los temibles felinos que, al llegar la noche, arremetían contra sus presas.

Devoradores de hombresEl coronel Patterson logró abatir al primero de ellos el 9 de diciembre de 1898 mientras que el segundo resultó herido. Tres semanas después (el 29 de diciembre) logró acabar con el segundo león, que, luego de resistir numerosos disparos de su rifle, fue muerto por un disparo en la cabeza de una carabina, a pesar de que, en su agonía, el león continuaba intentando asesinarlo. La historia cobró vida y fama debido a la ferocidad de los leones que, en general no suelen atacar a grandes grupos de personas, ni mucho menos lograr asesinar a tantos hombres.

No existe precisión en la cantidad de hombres muertos que acarreó este suceso ya que Patterson llegó incluso a asegurar que se trataba de más de cien personas. La ciencia actual explica que probablemente no se trató de más de treinta y cinco trabajadores.

Los devoradoresEl coronel Patterson elaboró dos alfombras con la piel de los leones con las que amobló su domicilio durante más de veinte años, tiempo en el que fueron adquiridas por el Museo de Chicago y reestructuradas a una forma similar a la original.

En el año 1907, 9 años después del suceso, John Henry Patterson publicó Los devoradores de hombres de Tsavo, un libro que retrataría el horror vivido para llevarlo a la posteridad.

EL hecho ha sido fuente de numerosas investigaciones debido al extraño comportamiento de los felinos. Es sabido que en esa época existió una peste que atacó al ganado bobino, reduciendo en gran parte su número, disminuyendo la oferta de comida para los leones que debían recurrir a otras fuentes de alimento. Existe una teoría que habla de que uno de los felinos se encontraba enfermo y su dentadura estaba afectada, lo que no le permitía hacerse con presas habituales, obligándolo a atacar a los seres humanos.

Muchos otros investigadores hablan de que es probable que al alimentarse de carroña pudieran verse habituados a consumir cadáveres de personas, y esto pudo haber modificado su comportamiento.

Lo cierto es que, en vista a la modernidad, eran las personas las que invadían el territorio de los animales, expulsándolos y obligándolos a reaccionar ante el embiste de la humanidad.

Nunca se sabrá cuántas personas perdieron la vida en la construcción de ese puente, en las mandíbulas de estos feroces leones. Recientes estudios con marcadores radio-isotópicos aseguran que cada león pudo haberse alimentado de la carne de alrededor de diez personas. Es probable que el número de treinta y cinco, o hasta cien, haya sido dado para aumentar la “grandeza” de la cacería de estas fieras.

Se han realizado numerosas adaptaciones cinematográficas de esta historia. En el año 1952 apareció Demonios de Bwana. En la década de los ´90 se emitió “El fantasma y la oscuridad”, también traducida como “Los demonios de la noche” o “Garras” en países de habla hispana, interpretada por Val Kilmer.

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