Mínimas para ser un Escritor – A. Castillo

Mínimas para ser un escritorMínimas para ser un escritor – Algunas recomendaciones de Abelardo Castillo, un escritor fuera de lo común.

• Un albañil puede habitar la casa que construye, decía más o menos Sartre, un sastre usar el traje que ha hecho. Un escritor no puede ser lector de su propio libro.
Un libro es lo que los lectores ponen en él.

• Lo mejor que se ha escrito sobre el cuento es lo que Edgar Poe escribió en su ensayo sobre Nathaniel Hawthorne.
No pienso facilitarte las cosas reproduciéndolo. Tendrás que encontrarlo solo.
Un escritor es un buscador de tesoros.
Los descubre o no. Ésa es la única diferencia entre la biblioteca de un escritor y el mueble del mismo nombre, de las personas llamadas cultas.

Lo que dice Borges sobre los sinónimos es verdad: no existen.
Can no es lo mismo que perro ni la palabra ramera tiene la dignidad de la palabra puta.
Pero yo te recomiendo un buen diccionario de sinónimos.
Uno quiere escribir: “habló en voz baja”. Como eso no le gusta lo reemplaza por “voz queda”, que es espantoso. Hojea el diccionario de sinónimos al azar y en cualquier parte encuentra la palabra pálida.
Entonces escribe: “habló con voz pálida”, lo que está muy bien.

Nunca adjetives en orden decreciente, nunca digas: “Era una montaña titánica, enorme, alta”. Si no te das cuenta por qué, nadie puede ayudarte.
Si adjetivaste en la dirección correcta tampoco te creas un gran estilista.
Tal vez buscabas el último adjetivo y te olvidaste de borrar los otros dos.

Podrás corregir tus textos o no corregirlos.
Tolstoi escribió siete veces Guerra y paz; Stendhal terminó La Cartuja de Parma en cincuenta y dos días.
El único problema es cómo se las arregla uno para ser Tolstoi o Stendhal.

No te preocupes demasiado por las erratas.
En el Ulises de Joyce hay cerca de trescientas y los profesores les siguen encontrando sentido.

Nunca escribas que alguien tomó algo con ambas manos.
Basta con escribir las manos y a veces es suficiente una sola.
La gente en general tiene cara, no rostro. No asciende las escaleras, sube por ellas. No penetra a las recámaras, entra en los dormitorios.
Evitarás los ventanales y sobre todo los grandes ventanales. Dicho sea de paso, las ventanas no son de cristal, son de vidrio. Lo mismo los vasos. No digas que alguien empezó a cantar o a vestirse si no estás dispuesto a que termine de hacerlo.
En los libros la gente empieza a reírse o a llorar en la página 3 y da la impresión de seguir así hasta que se muere.
Sé ahorrativo: si lo que viene al galope es un jinete, no hace falta el caballo.
La inversa no se cumple. La palabra caballo viene misteriosamente sin jinete.

No te dejes impresionar porque hayan existido Dante, Cervantes o Shakespeare. Todo ocurre siempre por primera vez: también tu libro.

Cuidado con las computadoras. Todo se ve tan prolijo que parece bien escrito.

No es lo mismo ambigüedad que confusión.
Una historia debe tener siempre un único final. Si quisiste sugerir dos o más desenlaces, esos desenlaces son un único final: se llama ambigüedad.
Si nadie te entiende ni medio se llama confusión.

No describas sino lo esencial. La posición de un pie, en casi todos los casos, es más importante que el color de los zapatos.

No confundas imaginar con combinar. La imaginación es una locura lúcida.
La combinatoria sirve para elegir corbatas.

Espero que les hayan gustado las mínimas para ser un escritor realizadas por Abelardo Castillo y hayan contribuido a mejorar sus textos.

 

2 pensamientos en “Mínimas para ser un Escritor – A. Castillo

  1. Hola, quiero saber se puedo traducir a mi linguage, y compartilhar en my pagina del literactura, y pongando los creditos autorais a usteds???
    Quiero quy muchos brasileros também tiengan los mismos consejos.

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