La ausencia en las poesías

La poesía también vive y muere de ausencias – Reseña literaria

“Que es de cuantos tormentos he sufrido, la ausencia el más atroz. ”
Ramón de Campoamor

AusenciaHay palabras simples y hermosas, como amor, beso, novia, felicidad, amistad, madre; que fueron inspiradoras de versos geniales con que eximios poetas han embelezado el espíritu de quienes los han leido. Pero además existen otras que, sin importar el contexto en el que son utilizadas, parecen perder brillo tan sólo por su significado y cuesta más aceptarlas y despojarlas de su misterioso velo de oscuridad y tristeza.

La palabra ausencia es una de ellas. Inconscientemente la relacionamos con la distancia, la soledad, la desesperanza y sin embargo, también ha sido fuente de inspiración de bellísimos poemas, que algunos de los más notables cultores del arte de la poesía regalaron a la posteridad.

Compartimos algunos de esos poemas inolvidables:

“Ausencia” (Leopoldo Lugones)
(Leopoldo a su Aglaura)

Todo, amada, en tu ausencia siempre larga te llora:
el silencio y la estrella, la sombra y la canción,
lo que duda en la dicha, la que en la duda implora.
Y luego… este profundo sangrar del corazón.

Como no ha de llorarte todo lo que es hermoso
y todo cuanto es triste porque es capaz de amar.
Si tu ausencia ¡tan larga! se parece al reposo
de la luna suicida que se ahoga en el mar.

Con tu ausencia anochecen la alegría y la aurora.
La esperanza es angustia, sinsabor el placer.
Y hasta en la misma perla del rocío te llora
lo que tiene de lágrima toda gota al caer.

“Ausencia” (Gabriela Mistral)

Se va de ti mi cuerpo gota a gota.
Se va mi cara en un óleo sordo;
se van mis manos en azogue suelto;
se van mis pies en dos tiempos de polvo.

¡Se te va todo, se nos va todo!

Se va mi voz, que te hacía campana
cerrada a cuanto no somos nosotros.
Se van mis gestos que se devanaban,
en lanzaderas, debajo tus ojos.
Y se te va la mirada que entrega,
cuando te mira, el enebro y el olmo.

Me voy de ti con tus mismos alientos:
como humedad de tu cuerpo evaporo.
Me voy de ti con vigilia y con sueño,
y en tu recuerdo más fiel ya me borro.
Y en tu memoria me vuelvo como esos
que no nacieron ni en llanos ni en sotos.

Sangre sería y me fuese en las palmas
de tu labor, y en tu boca de mosto.
Tu entraña fuese, y sería quemada
en marchas tuyas que nunca más oigo,
¡y en tu pasión que retumba en la noche
como demencia de mares solos!

¡Se nos va todo, se nos va todo!

“Poema 29” (Miguel Hernández)
(Canciones y romancero de ausencias)

Ausencia en todo veo:
tus ojos la reflejan.
Ausencia en todo escucho:
tu voz a tiempo suena.
Ausencia en todo aspiro:
tu aliento huele a hierba.
Ausencia en todo toco:
tu cuerpo se despuebla.
Ausencia en todo pruebo:
tu boca me destierra.
Ausencia en todo siento:
ausencia, ausencia, ausencia.

“Ausencia” (Yelda Cresta de Scetti)

Te vas. La noche idéntica a tantas otras noches
tiene un perfume dulce de rosas desveladas.
Azul es el silencio de cielo y en su fondo
tiritan las estrellas como si fueran lágrimas.

En el jardín desierto mi soledad se alarga
y entre la sombra densa de los árboles altos,
mi alma es una sombra perdida entre las sombras
donde se va apagando el eco de tus pasos.

Contemplo desde lejos la luz de mi ventana
abierta donde aguardan mi lámpara y mi mesa,
y el ángel, invisible y celeste compañero,
que irá haciendo palabras tu ausencia y mi tristeza.

La recordada novelista española Ana María Matute (1925-2014) en su libro “Paraíso inhabitado”, escribió:”Nunca hubiera podido imaginar que una ausencia ocupara tanto espacio, mucho más que cualquier presencia. Y fui consciente de mi gran soledad. Y este conocimiento aumentaba la tristeza que ya había descubierto. Sólo que ahora era mucho mayor.”
Para Mario Benedetti, la ausencia es sinónimo de extrañar cuando en su poema “Amor de tarde” concluye: “Es una lástima que no estés conmigo cuando miro el reloj y son las seis. Podrías acercarte de sorpresa y decirme -¿Qué tal?; y quedaríamos, yo con la mancha roja de tus labios, tú con el tizne azul de mi carbónico.”

En definitiva, toda ausencia implica melancolía, tal vez angustia, tal vez desolación. Pero todo es parte de una realidad y de experiencias insoslayables que habremos de afrontar en nuestra vida.

Para conocer más:

Aglaura: princesa de la mitología griega nacida en Atenas, convertida en piedra por la furia de los dioses.

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