Historia del símbolo arroba (@) – Parte II

Reseña literaria elaborada como continuación de la Historia del símbolo arroba (@) 

Criterios de la Real Academia Española

Historia del símbolo arroba IIA partir de la irrupción de la informática e internet en la vida de millones de usuarios en el mundo, el símbolo (@) se transformó en el más conocido y de uso más difundido, de cuantos existen y es por ello que es tan importante conocer su historia y forma correcta de utilización. Una de las razones determinantes, es que constituye la característica distintiva e identificatoria de todas las direcciones de correo electrónico y de otros servicios en línea, que utilizan el formato usuario@servidor para funcionar.

Dentro del código ASCII, se representa con el número 64. Por ello es que muchas personas intentan encontrar en línea la respuesta a cómo se escribe arroba (en el teclado) y la respuesta es la tecla ALT 64 (o a veces ALT2).

En estos últimos años, el empleo de la arroba (@) ha comenzado a extenderse en la escritura cotidiana, debido al auge de la utilización de un lenguaje “no sexista” y consecuentemente de una costumbre (innecesaria según la Real Academia Española) que conlleva, hacer explícita la alusión a ambos sexos cuando se utilizan sustantivos o adjetivos animados, modificando de alguna manera la historia del símbolo arroba.

Frecuentemente utilizada además como recurso gráfico y publicitario, se busca a través de esta técnica, adoptar un aire de modernidad economizando lenguaje para integrar en una sola palabra las formas masculina y femenina del sustantivo, interpretando que este signo, incluiría en su trazo las vocales “a” y “o”.

Sin embargo, hay que tener en cuenta que la arroba no es un signo lingüístico, sino un símbolo, como corrobora la gramática académica, y que su uso en estos casos, es inadmisible desde el punto de vista normativo. Se debe tener presente, por otra parte, que esta fórmula integradora no siempre es aplicable a la estructura de la lengua: en muchos casos da lugar a graves inconsistencias, como ocurre en la frase “Día del niñ@”, donde la contracción solamente es válida para el masculino “niño”.

El diccionario de la Real Academia española, únicamente define “arroba”  haciendo referencia a su significado de peso y de capacidad y al símbolo así denominado, empleado en el correo electrónico. No acepta ningún otro uso. Por lo tanto es incorrecto escribir:

“El corazón es un niñ@”, espera lo que desea”.
Proverbio ruso

“El futuro de los niñ@s es siempre hoy. Mañana será tarde”.
Gabriel Miró

La RAE no admite estas opciones por varios motivos:

En los sustantivos que designan seres animados, el masculino gramatical no se emplea solamente para referirse a los individuos de sexo masculino, sino también para designar a todos los individuos de la especie, sin distinción de sexo.

Tal uso del género gramatical masculino no denota intención discriminatoria alguna, sino la aplicación de la ley lingüística de la economía expresiva. Sólo se precisa del uso de los dos géneros, cuando la oposición de sexos es un factor relevante en el contexto.

Tampoco se admiten las expresiones forzadas y antinaturales como “las y los ciudadanos”.

El Diccionario panhispánico de dudas, también aclara: Es un error que transgrede las normas de la gramática, emplear la arroba para hacer siempre explícita la alusión a los dos sexos.

En el idioma español es correcto el uso del género masculino, para hacer alusión a una clase o grupo de entidades formadas por diversos referentes, que bien pueden pertenecer a uno u otro sexo indistintamente.
Por ejemplo:

“…Todo el orgullo de un maestro son los alumnos, la germinación de las                    semillas sembradas”.
Dmitri Mendeléyev

En conclusión, cuando los sustantivos designan seres animados, el masculino gramatical no se emplea sólo para referirse a los individuos de sexo masculino, sino también para designar a todos los individuos de la especie, sin distinción de sexo.
Tal uso del género gramatical masculino no denota intención discriminatoria alguna, sino la aplicación de la ley lingüística de la economía expresiva.
Sólo se precisa del uso de los dos géneros, cuando la oposición de sexos es un factor relevante en el contexto.

Así pues, pese a la buena voluntad de sus entusiastas y adeptos, según la historia de la arroba, esta tiene un uso bastante restringido (solo se puede emplear en el lenguaje escrito) y, si estamos de acuerdo en respetar las reglas de la RAE, habrá que seguir recurriendo al masculino y femenino u optar por el masculino genérico.

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