Greguerías – Ramón Gómez de la Serna

Ramón Gómez de la Serna y sus Greguerías: lo más casual del pensamiento

Greguerías - Ramón Gómez de la SernaLas greguerías son composiciones en prosa, muy breves, -generalmente una única frase, similar al aforismo- y que utilizan el ingenio, el sarcasmo, la agudeza o el humor irónico para expresar ideas y pensamientos sobre las cosas comunes de la vida.

“El amor nace del deseo repentino de hacer eterno lo pasajero”

Son textos escuetos en los que, partiendo de hechos, objetos o circunstancias cotidianas, se ofrecen asociaciones que no responden a la lógica de la realidad y que producen un efecto de sorpresa. Muchas greguerías son chistes y juegos de palabras, aunque también las hay más serias que exponen conceptos o pensamientos de tinte pretendidamente filosóficos.

La greguería es el atrevimiento a definir lo que no puede definirse, a capturar lo pasajero, a acertar o a no acertar en lo que se pueda; basándose en la comparación, la paradoja y en la exageración de la hipérbole. Con ella se expresa y se transmite una visión fragmentaria de la realidad, que sorprende con imaginación y originalidad.

Las técnicas para transmitir esa visión son muy variadas, por ejemplo: a través de metáforas y comparaciones exageradas y asociaciones ingeniosas: “De la unión de la viuda y el viudo sale el niño vestido de luto”.
También rompiendo el automatismo de un refrán o de una frase hecha o con seudo-etimologías, “Era tan moral que perseguía las conjunciones copulativas”.

Y el efecto sorpresa se logra por su parte de muy distintas formas: asociando visualmente dos imágenes: “La luna es el ojo de buey del barco de la noche”, o entre otras maneras, mediante la asociación libre de conceptos ligados o contrapuestos, “Lo más importante de la vida es no haber muerto”, o invirtiendo una relación lógica, “El polvo está lleno de viejos y olvidados estornudos”.

El periodista y escritor español Ramón Gómez de la Serna (1888-1963), es considerado el creador de este particular género literario al que está estrechamente vinculado y la definición más poética de greguería es de su inspiración:

“Una greguería no se busca, sino que surge espontáneamente en la mente del poeta, es la impresión de un objeto en la mente del poeta. La flor de todo, lo que queda, lo que vive, lo que surge entre el descreimiento, la acidez y la corrosión, lo que resiste todo”.

La huida de lo convencional y la defensa de un arte deshumanizado (entendido como alejamiento intencionado entre la creación artística y la vida) convirtió a la greguería en el eje de la obra vanguardista.

En toda greguería, como punto en común, encontramos la yuxtaposición de dos elementos relacionados entre sí por el inconsciente, lo que provoca el efecto humorístico.

Según la fórmula ideada por Gómez de la Serna, la greguería es definida como la suma de “humor” +”metáfora”, que da por resultado una oración ingeniosa surgida del choque casual entre el pensamiento y la realidad.

Existen greguerías de diversa índole:

a) Filosóficas:
Si te conoces demasiado a ti mismo dejarás de saludarte.
El beso es hambre de inmortalidad.
El agua no tiene memoria: por eso es tan limpia.

b) Líricas:
Al cerrar una puerta le apretamos los dedos al silencio.
El agua se suelta el pelo en las cascadas.
Venecia es el sitio en que navegan los violines.

C) Literarias:
El libro es el salvavidas de la soledad.
El libro es un pájaro con más de cien alas para volar.
Diccionario quiere decir millonario en palabras.

d) Humorísticas:
El rayo es un sacacorchos encolerizado.
Buda es el Dios que no hizo régimen en las comidas.
El café con leche es una bebida mulata.
La nuez es un pequeño cerebro que nos comemos.
La gallina está cansada de denunciar en la comisaría que le roban los huevos.

A Ramón Gómez de la Serna se le atribuye la elaboración de más de diez mil greguerías,
cuya temática, técnica y clasificación sería demasiado compleja resumir en estas pocas líneas. Muchas de ellas tienen una clara base visual:

“Las pirámides hacen jorobado al desierto”, “El cocodrilo en una maleta que viaja por su cuenta”.

En otros casos, la conexión se basa en una relación sensorial de otro tipo, por ejemplo, la auditiva: “Al oír al sirena parece que el barco se suena la nariz”.

A continuación, algunas de sus más conocidas greguerías y muestra de su singular creatividad:

El más sorprendido por la herencia es el que tiene que dejarla.
Aburrirse es besar a la muerte.
Los monos no encanecen porque no piensan.
El filósofo antiguo sacaba la filosofía ordeñándose la barba.
La cabeza es la pecera de las ideas.
El Pensador de Rodin es un ajedrecista a quien le han quitado la mesa.
El lápiz sólo escribe sombras de palabras.
Como daba besos lentos duraban más sus amores.
El bebé se saluda a sí mismo dando la mano a su pie.
El sueño es un depósito de objetos extraviados.
La prisa es lo que nos lleva a la muerte.
La pulga hace guitarrista al perro.
El pez está siempre de perfil.
El gaitero toca con la laringe y los pulmones fuera.
A un mentiroso sólo lo cura un sordo.
Las flores sin perfume, son flores mudas.
Las espigas hacen cosquillas al viento.
En el fondo de los espejos hay un fotógrafo agazapado.
El arco iris es la cinta que se pone la naturaleza después de la lluvia.
La araña es la zurcidora del aire.
La jirafa es un caballo alargado por la curiosidad.
El reloj que atrasa es un reloj ahorrativo.
En el vinagre está todo el mal humor del vino.
En cada día amanece todo el tiempo.
La tinta es la sangre de los bolígrafos.
El viento es torpe, no sabe cerrar una puerta.

Otras greguerías referidas al ámbito de las letras y dignas de mencionar:
La b es un caracol trepando por la pared.
La F es la llave inglesa del abecedario.
La Ñ es la N con bigote.
La O es el bostezo del alfabeto.
La Q es un gato que perdió la cabeza.
La T es el martillo del abecedario.
La U es la herradura del alfabeto.
La X es la silla plegable del alfabeto.
La Z es un siete que oye misa.

Ramón Gómez de la Serna, fue un escritor fecundo, distinguido miembro de la Generación del novecentismo, que se inspiró para popularizar el nuevo género de las greguerías en el trabajo de autores clásicos como Lope de Vega, Francisco de Quevedo o William Shakespeare y reconoció haber encontrado en ellos elementos comunes a su obra.

Erigido como el creador de un nuevo estilo pionero en el el arte de explicar las cosas con originalidad, fue reconocido como tal pese a ciertas reticencias. Jorge Luis Borges consideraba al poeta y crítico literario francés Jules Renard, como su verdadero inventor.

La greguería, sin embargo, no debe encuadrarse como un género puramente español, ya que responde a influencias e impulsos estéticos que se desarrollaron tanto en Europa como en América a principios del XX, para los cuales la intuición jugaba un papel fundamental a la hora de crear una obra de arte de vanguardia.

En conclusión, la greguería no es una frase célebre ni una reflexión filosófica. No tiene el carácter enfático y dictaminador de un aforismo.Tampoco es un paradigma. Simplemente es… una greguería.

A 100 años de la edición en Madrid de su primer libro de Greguerías, considerado en su momento como la tendencia más adelantada de la vanguardia en los años veinte del siglo pasado; Ramón Gómez de la Serna hubiera sonreído satisfecho al observar las frases ingeniosas que decoran muros y espacios de las redes sociales actuales.

Y con un pensamiento en mente:

“era como yo lo dije, un tweet es una greguería en 140 caracteres”.

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