La novela Futility – ¿Premonición o coincidencia?

Futility (The Wreck of the Titan) de Morgan Robinson – Conocida en español como “Inutilidad” o “Los restos del Titán”, una novela que resultó premonitoria con respecto a uno de los accidentes más famosos de la historia.

Futility Morgan RobertsonPara Morgan Robertson, Futility era sólo un libro, pero nadie podía llegar a saber que, catorce años más tarde, uno de los barcos más grandes de la historia reproduciría (con similitudes bastante curiosas) muchas de sus líneas.

Futility o “Inutilidad” es un libro que fue escrito y publicado en el año 1898 por un escritor llamado Morgan Robertson. Es conocido por muchos como “Los restos del Titán” y es que su argumento narra la historia de un barco enorme, quizás el más grande y lujoso que hubiera cruzado los mares, que luego de colisionar contra un enorme Iceberg, se hunde en mortal agonía, ocasionando la muerte de cientos de personas, atrapadas en la catástrofe.

Lo que resulta curioso de esto es que fue escrito y publicado catorce años antes del famoso hundimiento del “Titanic”, y las coincidencias entre la novela y la realidad resultan al menos, interesantes. Muchos han considerado tales semejanzas un simple hecho de coincidencia, pero incontables lectores, dejando volar su imaginación, le atribuyen a la novela un carácter premonitorio.

Antes de pasar a relatar las similitudes entre ambas me gustaría contarles que Morgan Robertson nació el 30 de septiembre de 1861 y falleció el 24 de marzo de 1915 (3 años después del famoso hundimiento del Titanic). Fue un escritor y miembro de la marina estadounidense, destacado sobre todo en relatos cortos y novelas.

Las similitudes entre Futility – Los restos del Titán y El famoso Titanic

Morgan Robertson FutilityEl Titán era un enorme y lujoso barco, que, en su viaje de inauguración, partió hacia el Atlántico Norte. Tras impactar con un enorme Iceberg el barco se hunde dejando a merced del destino a todos sus tripulantes. Debido a negligencia, o sólo confianza, el Titán no contaba con la suficiente cantidad de botes salvavidas para las casi 3000 personas que contenía a bordo. La semejanza entre ambos barcos es llamativa, portando la misma cantidad de hélices, un tamaño casi similar, el mismo número de mástiles, partieron en el mismo mes e incluso hay cercanía en el lugar de hundimiento, si bien la ruta era inversa, y las condiciones climatológicas no eran favorables en la historia imaginaria.

En abril de 1912, el Titanic, como una cruel semejanza de la literatura (El Titán partió en abril, pero catorce años antes), reproduciría estos hechos, si bien en algunas investigaciones recientes se especula con que un incendio pudo ser parte del hundimiento. Por suerte, en la historia real, pudieron sobrevivir al accidente poco más de setecientas personas, mientras que en la historia imaginaria no llegaban a veinte.

En la literatura podemos encontrar numerosos ejemplos de escritores que, de algún modo y utilizando su imaginación, han logrado retratar hechos que, en la evolución histórica, han sucedido. Todo es parte, probablemente, del poder de la mente humana para dar vida a las ideas, siendo un ejemplo típico de esto las narraciones de Julio Verne. Con respecto a Morgan Robertson, no fue la única historia curiosa ya que, en otra de sus novelas llamada “Bajo el espectro”, narró un enfrentamiento entre Estados Unidos y Japón, donde estos últimos, haciendo uso del elemento sorpresa, atacan a los Estados unidos en una similitud llamativa con el incidente de Pearl Harbor, pero casi treinta años antes del mismo.

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