El silencio que perturba a los poetas

El silencio, una palabra que perturba a los poetas, y aparece en su obra a lo largo del tiempo

El poeta británico Strider Marcus Jones escribió alguna vez una cita que se hizo muy conocida, “Cuando las palabras no salgan fáciles, me volveré al silencio y encontraré algo en la nada”. Estaba haciendo referencia a una de las palabras que más perturban a los creadores literarios: el silencio.


Un vocablo que etimológicamente deriva del latín “silentĭum” y que el diccionario define simplemente como la abstención de hablar o a la ausencia de ruido.La interpretación profunda de su significado es, no obstante, mucho más compleja, porque el silencio es reflexión, pausa, contención sin renunciamiento y es en su esencia paradójicamente elocuente, porque hay silencios que gritan, que censuran, que lastiman, que duelen, que consienten.


Y es ese mismo silencio un espacio de perpetua contemplación, un refugio universal que se busca o se evita, un lugar habitado por misterios inexpugnables, desde donde aquel que parte nunca puede dejar de regresar a su primer asombro.
También, con frecuencia, se transforma en fuente de inspiración donde los poetas, despojados de sus límites, suelen encontrar o inventar las palabras necesarias para darle existencia a sus versos.  

La escritora estadounidense Diana Palmer (seudónimo de Susan S. Kyle) dijo: “Hay momentos tan bellos en la vida, que incluso las palabras son una profanación” y la frase resulta un excelente prólogo para estos poemas con que egregios poetas describieron el silencio:


Silencio (Octavio Paz) 

Así como del fondo de la música brota una nota,que mientras vibra crece y se adelgaza hasta que en otra música enmudece, brota del fondo del silencio otro silencio, aguda torre, espada, y sube y crece y nos suspende y mientras sube caen recuerdos, esperanzas, las pequeñas mentiras y las grandes, y queremos gritar y en la garganta se desvanece el grito: desembocamos al silencio en donde los silencios enmudecen.


Así como del fondo de la música brota una nota,que mientras vibra crece y se adelgaza hasta que en otra música enmudece, brota del fondo del silencio otro silencio, aguda torre, espada, y sube y crece y nos suspende y mientras sube caen recuerdos, esperanzas, las pequeñas mentiras y las grandes, y queremos gritar y en la garganta se desvanece el grito: desembocamos al silencio en donde los silencios enmudecen.

Solo de silencio (Leopoldo Marechal)


¡Rama frutal llena de pájaros enmudecidos, estanque negro,raíz en curva de leones tu silencio! Arranca de tus ojos en dos ríos unánimes;se escurre como el agua pluvial, de tus cabellos;cuelga de tus pestañas en invisibles gotas y es un chal en tus hombros morenos…
¡Yo he visto cómo nace de ti misma el silencio;yo sé cómo se anudan sus culebras azules en el gajo temblante de mi cuerpo!Entra como la noche a los palacios,invasor y terrible; me acarician sus dedos;abre el estuche de mis lágrimas;tiene un frescor de musgo: es el hondero que se esconde en mi selva de retorcidos árboles para cazar alondras de recuerdo.Y entonces, todo yo soy una copade tu silencio…Violines afinados de locura,tambores secos,lenguas en una plenitud de ritmos callan en tu silencio!Vas a romper en una música sin frenos;vas a decir palabras temblorosas como nidos colgantes en la mano del viento;a desnudar tu daga de caricias ya soltarme las fieles panteras de tus besos…Pero callas en hondos reflujos¡y otra vez el silencio, el gran silencio!
¡Ah, no me digas nada que rompa el sortilegio de tu mutismo: ni la frase antigua ni las canciones que ha mordido el tiempo! 
Ser buzo y descender hasta la gruta de tu silencio,donde se tuercen los corales rojos de las mordientes ansias y el deseo es una forma negra, tentacular, sin ruido, con cien ojos de acecho…¡Ah, no me digas nada, ni la palabra antigua ni las canciones que ha mordido el tiempo!
¡Silencio en las albercas de tus ojos,en tus caricias largas, en tus besos!                                                                                                                                                                    Que se duerma en tus labios una gran mariposa de silencio…

El silencio (Alfonsina Storni)


¿Nunca habéis inquirido por qué, mundo tras mundo,por el cielo profundo van pasando sin ruido?
Ellos, los que traspiranlas cosas absolutas,por sus azules rutassiempre callados giran.
Sólo el hombre, pequeño,cuyo humano latidoen la tierra, es un sueño.¡Sólo el hombre hace ruido!

Órbita (José Ángel Buesa)


Allí estaba el Silencio, de rodillas en un rincón de la luz. ¿Oraba? Un gesto le floreció las manos transparentes.
En sus ojos dos círculos de ausencia;se irisaba un perfume. Y en sus labios inmóviles dos pétalos de sombra,se ensortijaba un eco de rocío.
Allí estaba el Silencio. Sus cabellos luz crespa, sol de fibras, fronda de oro,le iluminaba el perfil exangüe.
Allí estaba el Silencio. Allí, sin sombra en la luz. Fue un instante.Y ascendía su mirada una ráfaga de aroma.
Allí estaba el Silencio. Fue un instante…

Pedro Calderón de la Barca, expresó con maestría su concepción del silencio en su obra La vida es sueño: “Cuando tan torpe la razón se halla, mejor habla, señor, quien mejor calla”. Y no es simplemente quien calla, sino quien mejor calla, se podría concluir.También la escritora brasileña de origen ucraniano Clarice Lispector, aportó una interesante y enriquecedora explicación: “La respiración continua del mundo es aquello que oímos y llamamos silencio.”

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