Charles Dickens La casa Hechizada

Charles Dickens La casa hechizada esta repleta de historias de fantasmas para leer en las noches lluviosas de otoño.charles dickens la casa hechizada

Historia de Fantasmas 

«Ningún otro fantasma ha acosado la habitación del muchacho,
amigos míos, desde que yo la ocupé
salvo el fantasma de mi propia infancia, el de mi inocencia,
el de mis alegres creencias.
Muchas veces he perseguido al fantasma, nunca con…»

Así concluye Charles Dickens La casa hechizada  que integra esta recopilación de relatos. El eje central de esta selección, se centra en historias de apariciones inexplicables y de diversidad de fantasmas.
Reconocido como aquel eximio escritor, que en sus novelas clásicas nos deleitara describiendo con letra impecable la vida de gente pobre y humilde durante la época victoriana, también incursionó con éxito en los relatos de terror góticos.
Y aunque éstos no fueran lo más logrado de su obra, lo revelaron como un gran cuentista, en mérito a la circunstancia de haber conseguido imprimir una visión distinta y muy peculiar al género.
Quizás no haya sido muy original como autor.
Pero lo que diferenció sus cuentos de terror de otros tantos de su época, fue sin duda el magistral toque de humor con que embellecía sus relatos.
Y explotó hasta la saciedad esos detalles en cada estereotipo que necesitara para ese objetivo: mansiones tétricas habitadas por fantasmagóricas apariciones, visiones terribles de espíritus que asisten a cenas, fantasmas educados y de rango aristocrático, sucesos espeluzantes, macabros y de increíble trama.

¿Es posible reír abiertamente y al mismo tiempo sentir un escozor en la piel?, ¿y que de repente la risa se congele frente a algún hecho escalofriante que sorprenda?.
Dickens logra producir ese efecto en sus narraciones, cuando la sonrisa se confunde en temblor palpitante y nervioso y el horror vertiginosamente se transforma en terror espanto. Muchas veces exagerado deliberadamente para provocar la reacción del lector.

Aunque el escenario que utilizara fuera el de las típicas historias góticas, Dickens siempre muestra su estilo con la ironía y prolija elegancia que lo diferenciaron.

Una de las historias de este libro, ‘La casa hechizada», nos lleva a un final impregnado de melancolía. Inesperado. Donde la infancia es un fantasma triste que aparece para recordarnos la inocencia que jamás volverá, matizado con geniales pinceladas de humor y dramatismo.

Leer estos relatos a veces provocan instantes de reflexión y una pregunta nos surge de repente: ¿y su dejáramos la luz de una vela encendida alguna noche?. ¿No aparecerán entre esos  fantasmas que pueblan los sueños, nuestros seres queridos y que ya no están con nosotros?.
Aunque fuera solamente una vez, para volver a ver sus rostros.

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