Bel Ami de Guy de Maupassant

Bel Ami – Historia de un seductor sin escrúpulos – Guy de Maupassant

Bel Ami de MaupassantReleer alguna novela clásica produce una especie de encantamiento donde se espera cada vez encontrar algo distinto y muchas veces termina cumpliéndose la presunción, deparándonos agradables sorpresas al percibir detalles o enfoques que no habíamos advertido antes. Hay libros que además son poseedores de una característica adicional, atrapan sutilmente desde la primera página y ya no es posible dejar de leer la hoja siguiente para saber cómo continúa y así seguir, hasta la última palabra de la historia. La novela Bel Ami del escritor francés Guy de Maupassant, editada en el año 1885 nos sirve de ejemplo.

“Un beso legal nunca vale tanto como un beso robado”

En Bel ami un narrador omnisciente cuenta la historia de George Duroy dividida en dos partes (la primera consta de ocho capítulos y la segunda de diez). En el relato Maupassant critica ácidamente a la sociedad de la época y dibuja un retrato de sus costumbres, mostrando con crudeza un mundo de mentiras en el que reina la hipocresía descripta a un nivel de arte; una veta que él descubrió y que hasta la fecha no se ha agotado.

Muestra también sin tapujos las intenciones ocultas, deshumanizadas con las que se buscaba cortejar a una mujer en ese tiempo y los puntos débiles del sexo femenino: el amor y el deseo. Debilidades que las conducían a una especie de locura pasional irrefrenable por el protagonista.

El entorno que hace de marco es el alto mundillo oculto y corrupto de la política, los oscuros círculos de altas finanzas y una parte cómplice del periodismo.

Todo realizado con un lenguaje culto y ágil y una forma de relatar exquisita.

“Cuando la dependienta le entregó el vuelto de sus cinco francos, George Duroy salió del restaurante. Presumido por naturaleza y por petulante reminiscencia de su época como suboficial, hinchó el pecho, se atusó el bigote con un gesto marcial que le era característico y arrojó sobre los comensales que llegaban con retraso una mirada rápida y circunspecta, una de esas miradas de gavilán que todo lo abarca y penetra. A su paso, las mujeres levantaron la cabeza…”

Así comienza la historia de Bel Ami, apodo de George Duroy, ex militar arruinado y sin dinero, suboficial veterano de las guerras coloniales de la Argelia francesa que regresa a París para intentar suerte en el periodismo y hacer fortuna con eso.

De origen familiar humilde e instrucción mediocre, vanidoso, intrigante, oportunista. El único mérito de Duroy es su apostura irresistible, que genera en las mujeres una singular atracción por él. Serán ellas quienes le den el apodo de Bel ami y quienes lo ayuden a escalar hasta una posición que por él mismo, jamás hubiese alcanzado.

Llegado a las puertas de esa sociedad corrupta donde la prensa está aliada con los políticos (involucrados en preparativos secretos para una invasión de África del Norte que los enriquecería todos), George tiene la suerte de ser introducido en ese ambiente por un viejo amigo que conociera en el ejército, Charles Forestier, ahora editor del poderoso periódico “La Vie Française”. Pero el ex militar, carente de verdadero talento periodístico, debe recurrir a Madeleine la bella e inteligente esposa de Charles, para que lo ayude a escribir su primer artículo.

Pero Madeleine también le enseña, que en ese mundo que se asemeja a un paraíso artificial; en esa ciudad de bulliciosa, cosmopolita y brillante de fines del XIX; la parte más importante en esas altas esferas de la población parisina, eran las mujeres.
Los hombres tienen el poder aparente pero son las mujeres las que deciden e influyen en los destinos. Es entonces cuando George, que interpretaba la psicología humana a la perfección, termina convenciéndose que el camino más corto hacia la meta que se había propuesto, es convertirse en la mercancía que demandan las esposas de los hombres más influyentes de la ciudad. Y eso significaba entrar y participar en un juego descarnado de amor y sexo sin límites; a cambio de obtener las herramientas necesarias para lograr el estatus que anhelaba.

Su falta de escrúpulos y crueldad innata, completan el arsenal de recursos con el que se irá abriendo paso para ascender, superando todos los obstáculos que se le interpongan.

Si el protagonista de esta novela clásica simbolizara un pecado capital, este sería el de la ambición. Sediento de dinero y de poder no duda en traicionar, difamar y acostarse con cualquier mujer, aún la de alguno de sus mejores amigos.

Bel Ami es, sobre todo, un amante. Domina con refinada habilidad el arte de cortejar y seducir a las damas con su encanto personal, adora a las mujeres como objeto de placer y las desprecia en otras facetas. Sin embargo, se servirá de ellas con audacia y sin miramientos para beneficio propio.

Comienza desde lo más bajo de la escalera con una prostituta, Rachel, pero pronto subirá el primer peldaño seduciendo a Clotilde, la amiga casada de Madeleine.

Muerto Charles, su relación con la viuda madame Forestier supondrá el comienzo de su ascenso en el mundo de la prensa; porque es ella quien tiene los contactos en el entorno de la política y las finanzas que la mantienen al tanto de la actualidad, pero también es ella quien da forma a los punzantes artículos capaces de hacer tambalear gobiernos y encumbrar ministros. Un resquemor corroe a Bel Ami al suponer que todos adivinan tras su pluma, el cerebro de la mujer.

Seduce luego a la señora Walter, rica dueña de “La Vie Française”, y mientras visita su casa, también su hija Suzanne cae desesperadamente enamorada de él.

Más adelante, con intrigas George se deshace de Madeleine y se acerca al punto culminante para sus aspiraciones: el día de su matrimonio con la hija del riquísimo empresario. Por fin se abre ante él la vida esplendorosa que soñó y aún más, porque ha llegado a ser admirado y temido.

En la fiesta de su matrimonio con Suzanne, George se aparta un momento y presiona la mano de Clotilde sugiriéndole una próxima visita íntima. El futuro se presiente y todo podría volver a repetirse.

La novela está escrita en un estilo sencillo que transmite con realismo lo más sórdido y bajo de la condición humana, con una maestría sicológica consumada e insuperable.

En el pasaje que relata el matrimonio de George y Suzanne en una iglesia de moda, el autor cuestiona severamente la decadente hipocresía imperante: un audaz y pícaro personaje, triunfador, adornado con la Orden de la Legión de Honor, se casa con la joven hija de una madre que ha seducido y un padre millonario que prácticamente es obligado a consentir el matrimonio. Y este matrimonio es bendecido por la Iglesia y aprobado por toda la alta sociedad presente.

Guy de Maupassant logra retratar con gran verismo no solamente a esa sociedad, sino también a un hombre que se envilece paulatinamente a medida que trepa en la escala social. Que utiliza el egoísmo y el orgullo mal entendido como filosofía personal y tiene la certeza de que se puede pisotear a quien convenga para triunfar a cualquier precio.

Los lectores que quisieran ver a George castigado por sus actitudes y comportamientos deshonestos, quedarán desilusionados, pero Maupassant era demasiado realista. El mundo es cruel, y eso es lo que quería mostrarnos. La riqueza y la gloria son a menudo para mucha gente que no tiene dignidad.

Una obra de lectura amena y recomendada. Excelente para reflexionar y asombrarse con la sangre fría y la letalidad del protagonista de quien sabemos todo lo que piensa y planea en cada momento, pero que a pesar de todas las actitudes crueles e innobles que lleva a cabo, no pierde la casi morbosa simpatía del lector.

Considerada por muchos críticos una obra cumbre. Muestra el mundo de engaños y autoengaños que consciente o no, pintó hace más de un siglo Maupassant vislumbrando una realidad que que todavía hoy, nadie podría tildar de anacrónica.

René Albert Guy de Maupassant nació el 5 de agosto de 1850 en el Château de Miromesnil, en Normandía, en el seno de una familia noble. A los 12 años, al divorciarse sus progenitores, quedó bajo la tutela de su madre. Cursó estudios en distinguidas instituciones educativas y durante su juventud formó parte de un grupo literario surgido teniendo como referente al novelista Gustave Flaubert, íntimo amigo de su familia y de quien recibió su formación literaria.
Participó en la guerra franco-prusiana y a su término, comenzó atrabajar como empleado administrativo en el ministerio de Marina.

Para huir de la monotonía y satisfacer una ávida e inagotable sexualidad, Maupassant, se relacionó con el submundo de las orillas del Sena, principalmente con sus mujeres. Asistió y participó activamente de rústicas orgías, organizó una sociedad secreta, la de los «Crépitiens», donde se sentía a gusto y en ella los excesos sexuales y sacrilegios constituían moneda corriente en esos días de bohemia.
Esta forma de vida desinhibida le proporcionará material para su escritura, todo lo que vive, lo que le cuentan, lo que observa, lo guardará en su prodigiosa memoria.
Se dedica a viajar, escribe mientras afronta enfermedades imaginarias y reales y se habitúa al uso del éter, opio y otras drogas. Su hipocondría aumenta y las señales de un desequilibrio mental que jamás afectó su memoria ni su obra, se repiten.

Un Guy de Maupassant atormentado, padeciendo una sífilis avanzada, intentó por tres veces suicidarse abriéndose la garganta con un cortaplumas. Era el 1 de enero de 1892, fue internado en la clínica del doctor Blanche en París. Nunca se recuperó y moriría al año siguiente, el 6 de julio de 1893.

Muchos comentarios refieren que en su entierro, los amigos y compañeros, para distraerse del tedio angustioso de la situación, contaban anécdotas fúnebres de irrespetuoso tono obsceno.

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