No es que muera de amor – Jaime Sabines

Reseña literaria del poema No es que muera de amor – Jaime Sabines en todo su esplendor

No es que muera de amor Jaime SabinesEl poema No es que muera de amor es una obra que fue escrita y publicada por Jaime Sabines en el año 1981. Está compuesto por cuarenta y cinco versos llamados de arte mayor, libres y divididos en seis estrofas, si bien el último segmento es el más largo.

Para Jaime Sabines, No es que muera de amor constituyó uno de sus poemas más conocidos y buscados. Con el advenimiento de las redes sociales e internet es muy común que las personas evoquen las palabras “No es que muera de amor, muero de ti” sin tener un claro panorama de su proveniencia o total significado. En esta obra manifiesta el amor de una manera sublime, logrando transformar en bellas palabras un sentimiento. Pero en estas palabras plantea también una dualidad, entre el gozo y la melancolía o el sufrimiento que dicho amor le ocasiona.

Entre los poemas de Jaime Sabines, No es que muera de amor es considerado uno de los más románticos, quizás junto a  “Espero curarme de ti”.

No es que muera de amor – Jaime Sabines

No es que muera de amor, muero de ti.
Muero de ti, amor, de amor de ti,
de urgencia mía de mi piel de ti,
de mi alma de ti y de mi boca
y del insoportable que yo soy sin ti.

Muero de ti y de mí, muero de ambos,
de nosotros, de ese,
desgarrado, partido,
me muero, te muero, lo morimos.

Morimos en mi cuarto en que estoy solo,
en mi cama en que faltas,
en la calle donde mi brazo va vacío,
en el cine y los parques, los tranvías,
los lugares donde mi hombro acostumbra tu cabeza
y mi mano tu mano
y todo yo te sé como yo mismo.

Morimos en el sitio que le he prestado al aire
para que estés fuera de mí,
y en el lugar en que el aire se acaba
cuando te echo mi piel encima
y nos conocemos en nosotros, separados del mundo,
dichosa, penetrada, y cierto, interminable.

Morimos, lo sabemos, lo ignoran, nos morimos
entre los dos, ahora, separados,
del uno al otro, diariamente,
cayéndonos en múltiples estatuas,
en gestos que no vemos,
en nuestras manos que nos necesitan.

Nos morimos, amor, muero en tu vientre
que no muerdo ni beso,
en tus muslos dulcísimos y vivos,
en tu carne sin fin, muero de máscaras,
de triángulos obscuros e incesantes.
Muero de mi cuerpo y de tu cuerpo,
de nuestra muerte, amor, muero, morimos.
En el pozo de amor a todas horas,
inconsolable, a gritos,
dentro de mí, quiero decir, te llamo,
te llaman los que nacen, los que vienen
de atrás, de ti, los que a ti llegan.
Nos morimos, amor, y nada hacemos
sino morirnos más, hora tras hora,
y escribirnos y hablarnos y morirnos.

Si te ha gustado la obra o te ha interesado la nota por favor valora la misma para los demás lectores:

1 Star2 Stars3 Stars4 Stars5 Stars (23 votes, average: 4,78 out of 5)
Cargando…

Fernán Silva Valdés y el Nativismo

Nativismo y leyendas en la obra literaria de Fernán Silva Valdés

FeFernán Silva Valdésrnán Silva Valdés, nacido en Montevideo el 15 de octubre de 1887 es considerado uno de los máximos referentes en su país (junto a su connacional, el poeta Pedro Leandro Ipuche) de la corriente literaria denominada nativismo, que desde sus inicios a comienzos de la década de 1920, exaltó poéticamente lo autóctono, transformando a la naturaleza en protagonista.

Esta tendencia implicaba una revolución estética de la poesía, que fue evolucionando hacia la originalidad de un género nativista donde acabaron fundiéndose lo criollo con la lírica vanguardista. A esas ideas adhirió con fervor, desde muy joven este poeta uruguayo.

Fernán Silva Valdés, hijo de Fernando Silva Antuña y María Valdés, transcurrió  los primeros años de su infancia en contacto con la naturaleza, viviendo en una quinta heredada por su madre en Sarandí del Yí (departamento de Durazno).

Cursó estudios primarios en una escuela que funcionaba en las instalaciones de una capilla vieja y después asistió a la enseñanza pública hasta quinto año.

El poeta, recordaría posteriormente en su Autobiografía: “Fui a la escuela y me enseñaron justito lo que olvidé: lo que sé, lo aprendí solo, y sé lo que hay que saber”.

No obstante en su familia se practicaba asiduamente el hábito de la lectura. “Mi principal instrucción infantil –rememora también– fueron los cuentos y anécdotas de sobremesa que mi padre nos relataba”.

De espíritu inquieto y decidido a hacer de la literatura el centro de su vida, residió temporalmente en París. En esa época, víctima de los paraísos artificiales, según sus propias declaraciones, un desequilibrio emocional lo obligó a internarse en una clínica psiquiátrica; una frustración literaria o una desilusión amorosa pudieron haber sido las causas. De regreso al terruño, el antiguo bohemio se convirtió en hombre de familia y poeta.

Fernán Silva Valdés inició su producción literaria en el año 1913, publicando un pequeño libro de poemas que tituló “Ánforas de Barro”, en el cual se advertía aún, la predominancia de un estilo modernista.

A partir de 1921, elaboró un tipo de poesía alusiva a la temática de raigambre gauchesca que difiere de la típica y tradicional. Estaba adornada con abundantes modismos rioplatense, utilizando un formato idiomático cuidadosamente depurado y un lenguaje refinado y culto, muy alejado de las manifestaciones rudimentarias de hombres de campo, casi siempre analfabetos, exponiendo lo primario de sus sentimientos.

Posteriormente incorporó a ese universo, el legado proveniente del forastero de origen europeo, llamado a integrarse en esa sociedad, a la cual terminaría confiriendo sus cualidades predominantes.

Las características que distinguen sus poemas, elogiados reiteradamente por la crítica, mayoritariamente de habla hispana, son la inventiva metafórica, la imaginación y el sentido del ritmo:

El nido

Los árboles que no dan flores
dan nidos;
y un nido es una flor
con pétalos de pluma;
un nido es una flor color de pájaro
cuyo perfume entra por los oídos.
Los árboles que no dan flores
dan nidos.

En uno de sus poemarios, “Leyendas Americanas” editado en 1945, despliega el talento en múltiples leyendas que su creatividad tradujo en versos:

La leyenda de la flor de ceibo

Me lo dijo un indio viejo y medio brujo
que se santiguaba y adoraba al sol:
los ceibos del tiempo en que yo era niño
no lucían flores rojas como hoy.

Pero una mañana sucedió el milagro
-es algo tan bello que cuesta creer-:
con la aurora vimos al ceibal de grana,
cual si por dos lados fuera a amanecer.

Y era que la moza más linda del pago,
esperando al novio, toda la velada,
por entretenerse, se había pasado
la hoja de un ceibo por entre los labios.

Entonces los ceibos, como por encanto,
se fueron tiñendo de rojo color…
Tal lo que me dijo aquel indio viejo
que se santiguaba y adoraba al sol.

Como una muestra más de su inagotable inventiva, rindió además su homenaje en poesía, a una costumbre de culto en tierras rioplatenses: tomar mate.

El mate

No sé qué tiene de rudo;
no sé qué tiene de áspero,
no sé qué tiene de macho,
el mate amargo.

El sirve para todo;
para lo bueno, para lo malo;
él lava los dolores del pecho a cada trago;
es un cúralo todo en la casa del gaucho;
alegra la alegría y destiñe la pena,
el mate amargo.
Él es contemporáneo de la bota de potro,
y de las nazarenas, y de la guitarra;
pero de la guitarra que usa cintas
-como las chinas-
cintas celestes o coloradas.

En el campo
no hay boca masculina que rehúse besarlo
ni manos callosas que no le hagan un hueco
al mate amargo.
¡Cómo me siento suyo; cómo lo siento mío,
al mate amargo!
Yo lo llevo disuelto en la sangre
como un jugo americano.

No sé qué tiene de símbolo
el mate amargo;
por el pico plateado de la bombilla
canta de madrugada como un pájaro guacho.

Paralelamente, Fernán Silva Valdés escribió también obras en prosa y de teatro, en ellas afloran su desbordante capacidad descriptiva y su acabado conocimiento de la naturaleza humana.

Por otra parte, desarrolló una intensa actividad en otros géneros, escribiendo las letras de canciones criollas, tangos, milongas, valses y cifras del repertorio popular y “culto” que llevan su firma.
La letra del tango “Clavel del aire” (1929), mundialmente conocido, le pertenece con música de Juan de Dios Filiberto.

Cabe mencionar también, la existencia de una corriente de opinión crítica, que aún reconociendo el indudable valor y mérito de su obra literaria, cuestiona su excesivo pintoresquismo localista.

Con cada palabra volcada al papel, este poeta, escritor y dramaturgo que alguna vez escribió: “el nido es una flor color de pájaros cuyo perfume entra por los oídos”; estaba definiendo con esa frase, el sentimiento de su propia poesía y la nostalgia de una infancia que narró a su manera.

Romance de mi infancia
(fragmento)

Pueblo Sarandí del Yí
acollarado a mi infancia,
en mi borroso recuerdo
tengo, patente, mi casa:
un caserón primitivo
con sus tejas coloradas
atado por un sendero
al gran árbol de la plaza.
Mi padre siempre escribiendo
en hojas inmaculadas;
mi madre con su costura
toda rodeada de hilachas.
La peona cebando mate
en una gran calabaza;
un mulato me mecía
entre dos tragos de caña;
y para mi boca niña,
para mi boca paisana,
no había más caramelos
que el canto de las calandrias.

Fiel a su pasión por la literatura, continuó escribiendo casi hasta el final de sus días. El 9 de enero de 1975, Fernán Silva Valdés falleció en la misma Montevideo que lo viera nacer.

Si te ha interesado la nota por favor valora la misma para los demás lectores:

1 Star2 Stars3 Stars4 Stars5 Stars (15 votes, average: 5,00 out of 5)
Cargando…

Semblanza de Rosario Castellanos – Vida y obra

Semblanza y biografía de Rosario Castellanos – Poetisa única, narradora, feminista infatigable, mujer inolvidable

Rosario CastellanosRosario Castellanos (de nombre completo Rosario Castellanos Figueroa), fue una escritora y poetisa mexicana, nacida el 25 de mayo de 1925 y fallecida el 7 de agosto de 1974. Es considerada una de las escritoras más importantes de México en el siglo pasado.

“La cocina resplandece de blancura. Es una lástima tener que mancillarla con el uso. Habría que sentarse a contemplarla, a describirla, a cerrar los ojos, a evocarla. Fijándose bien esta nitidez, esta pulcritud carece del exceso deslumbrador que produce escalofríos en los sanatorios. ¿O es el halo de desinfectantes, los pasos de goma de las afanadoras, la presencia oculta de la enfermedad y de la muerte?
Qué me importa.Mi lugar está aquí. Desde el principio de los tiempos ha estado aquí.

En el proverbio alemán la mujer es sinónimo de Küche, Kinder, Kirche.

Yo anduve extraviada en aulas, en calles, en oficinas, en cafés; desperdiciada en destrezas que ahora he de olvidar para adquirir otras. Por ejemplo, elegir el menú.

¿Cómo podría llevar al cabo labor tan ímproba sin la colaboración de la sociedad, de la historia entera?…”

Así comienza el cuento “Lección de cocina” que Rosario Castellanos publicara en el libro “Álbum Familiar”, manifestándose siempre fiel a su temprana vocación feminista, demostrada al obtener su maestría en Filosofía y Letras (1949) con una tesis que analizaba el lugar de la mujer en la cultura.

Vida y obra de Rosario Castellanos

Poetisa inspirada, escritora, filósofa y diplomática, nacida en Ciudad de México, el 25 de mayo de 1925, Rosario Castellanos Figueroa fue una luchadora incansable en procura de conquistar sus sueños.

La vida de Rosario Castellanos mostró siempre con absoluta sinceridad, los vericuetos casi inexplorables de su mundo interior y la inadaptación de su espíritu femenino a ese mundo dominado por los hombres, reveló la experiencia del psicoanálisis y soportó una melancolía meditabunda, factores que constituyeron elementos concluyentes para definir el estilo de su escritura.

Es quizá por eso, que la soledad se convirtió en una de sus musas.

Consideraba a la literatura, un medio apropiado mediante el cual una mujer podía expresarse con libertad y sin concesiones.Criticaba además en términos muy duros, los estereotipos de belleza que la sociedad machista imponía al sexo femenino e invitaba a las demás mujeres a ser conscientes de ello y rebelarse.

Autora de de un vasto trabajo, las obras de Rosario Castellanos incursionaron en todos los géneros. Tal vez el más reconocido haya sido la poesía, empero la narrativa, el ensayo, el teatro y hasta el epistolar; fueron también de vital importancia para su profesión.

Colaboró asiduamente con cuentos, poemas, crítica literaria y artículos de diversa índole, en los suplementos culturales de los principales diarios de su país y en revistas especializadas locales e internacionales.

Imposible sería pretender la edición de una antología de literatura latinoamericana del siglo XX, sin mencionar los libros de Rosario Castellanos, quien dedicó gran parte de su producción literaria a exponer y criticar las condiciones de vida que desvalorizaban a las mujeres y a defender los derechos que a éstas, les correspondían legítimamente.

Para comprender acabadamente su obra, convendría ubicarse en un contexto global de tiempo histórico desbordante de conflictos mundiales y de ideologías radicalizadas: la lucha entre Oriente y Occidente, entre el comunismo y el capitalismo, la guerra fría entre la Unión Soviética y Estados Unidos y todos los problemas irresueltos de etnicidad y territorialidad en el Medio Oriente.

Ella concebía al mundo, como un “lugar de lucha en el que uno está comprometido” y así escribió:

“Apelación al solitario”
Es necesario, a veces, encontrar compañía.
Amigo, no es posible ni nacer ni morir
sino con otro. Es bueno
que la amistad le quite
al trabajo esa cara de castigo
y a la alegría ese aire ilícito de robo.
¿Cómo podrás estar solo a la hora
completa, en que las cosas y tú hablan y hablan,
hasta el amanecer?

Y en una época, en que la literatura permanecía signada por un rumbo que indicaba el hombre y decidía lo masculino, Rosario, que buscaba una forma distinta, una manera auténtica de existir como mujer, describió con notable certeza:

“Meditación en el umbral”
No, no es la solución
tirarse bajo un tren como la Ana de Tolstoi,
ni apurar el arsénico de Madame Bovary,
ni aguardar en los páramos de Ávila
la visita del ángel con el venablo,
antes de liarse el manto a la cabeza
y comenzar a actuar.

Ni concluir las leyes geométricas
contando las vigas de la celda de castigo,
como hizo Sor Juana.
No es la solución escribir
mientras llegan las visitas,
en la sala de estar de la familia Austen,
ni encerrarse en el ático
de alguna residencia de la Nueva Inglaterra
y soñar, con la Biblia de los Dickinson,
debajo de una almohada de soltera.

Debe haber otro modo
que no se llame Safo,
ni Mesalina, ni María Egipciaca,
ni Magdalena, ni Clemencia Isaura.

Otro modo de ser humano y libre.
Otro modo de ser.

En 1971 fue designada embajadora en Israel, en cuya capital, Tel Aviv, falleció trágicamente el 7 de agosto de 1974, víctima al parecer de un desgraciado accidente doméstico. No había cumplido aún sus 50 años.

Paradójicamente, al año siguiente, la Asamblea General de Naciones Unidas proclamó: “1975 –  Año Internacional de la Mujer “, una iniciativa que ella compartía y había defendido a lo largo de toda una vida, portándola como bandera de lucha en pos de ese ideal. Lamentablemente no alcanzó a ver plasmado ese resultado, que ella tantas veces imaginara concretado.

La autora definió a la poesía como “un intento de llegar a la raíz de los objetos” y citó alguna vez en su poema “Destino” (uno de los mejores poemas de Rosario Castellanos) una frase memorable “Matamos lo que amamos. Lo demás no ha estado vivo nunca”.

Rosario, la mujer pensadora que estuvo siempre dispuesta a la lucha permanente contra la injusta discriminación hacia su género, descansa eternamente, desde el 9 de agosto de 1974, en la Rotonda de las Personas Ilustres (Ciudad de México), lugar reservado para conservar y honrar los restos mortuorios de las más relevantes personalidades mexicanas.

Si te ha interesado la nota por favor valora la misma para los demás lectores:

1 Star2 Stars3 Stars4 Stars5 Stars (16 votes, average: 5,00 out of 5)
Cargando…

Marcel Proust – En busca del poeta perdido

Reseña literaria sobre Marcel Proust y su obra poética, más allá de su trabajo conocido y en relación a sus increíbles cualidades literarias

Marcel ProustExiste en relación a la obra de Marcel Proust un hecho significativo, que si bien nunca pasó inadvertido tampoco fue debidamente explicado en sus biografías hasta hoy difundidas. Siendo un autor tan exquisito y prolífico del cual se conoce prácticamente todo lo que ha escrito en prosa:

¿Por qué sólo un escaso material de sus creaciones líricas, ha llegado a la posteridad?

Su novela En busca del tiempo perdido (ver nota), una de las obras de la literatura universal consideradas “cumbre”, tuvo una enorme influencia tanto en el campo de la literatura, como en el de la filosofía y la teoría del arte. Es una lección magistral y cautivante acerca de la vida misma y los interrogantes que en torno a ella, nos persiguen: quiénes somos en realidad y qué es lo que queremos o anhelamos.

Es el enfoque de un autor consumado, que analiza y describe el azar de la existencia con maestría y palabras que se convierten en arte, intentando hacernos comprender que la perpetuidad pretendida no es más que un espejismo y que solamente nuestras ilusiones, sueños y fantasías son susceptibles de alcanzar la eternidad.

De Prost se sabe que fue un lector avezado, muy buen observador y conocedor de la historia, poseedor de una memoria excepcional para la poesía, ya que era capaz de recitar interminables listados de versos de sus poetas preferidos. También fue un consuetudinario aficionado al teatro.

Siendo adolescente, cuando sus ímpetus juveniles y su deseo de integrarse a los salones literarios despertaron su pasión por la poesía; comenzó a escribir y publicar en alguna gaceta estudiantil durante sus años de formación educativa.

No tardó sin embargo, en reorientar su carrera de escritor hacia la narrativa, y sus relatos de aquellos tiempos iniciales, quedaron influenciados por ese deslumbramiento lírico.

Cuando finalmente se decidió por la novela, él mismo se encargo de subrayar la diferencia que encontraba entre ambas modalidades: la esencia misma del poeta estriba en lo que tiene “de singular, de inexplicable”, mientras que el prosista “saca su inspiración de la realidad”.

A lo largo de su vida de autor, Proust escribió casi un centenar de textos versificados de muy variada índole, pero solo publicó ocho poemas incluidos como tales en su primer libro, «Los placeres y los días» (1896), una antología que prologó Anatole France y que incluía relatos, ensayos y poemas de estilo decadentista, acorde con la vida bohemia que llevara en los primeros años de su juventud.

La crítica no fue benévola con este libro editado. Su estilo poético aparecía disperso y de poca claridad. Consecuencia de ello o no, Marcel Proust, no volvería a publicar un solo verso en sus restantes veinticinco años de vida.

Sin embargo, su decisión de no publicar poemas, no le impidió continuar escribiendo una poesía desenfadada –parodias, epigramas, dedicatorias- que por motivo de compromisos sociales o familiares disfrutaba hacer y repartir entre sus allegados y conocidos.

En los poemas iniciáticos, es donde Proust buscó encontrar un cauce para la expresión de sus sentimientos y estados de ánimo personales.En la obra posterior, sus poemas se convirtieron en un deliberado juego social y resultado de distintas circunstancias: ironías, elogios, expresiones de afecto, ponderaciones, burlas, imitaciones, pastiches desordenados de poetas amigos.

Después de su muerte, muchos de los destinatarios de esos manuscritos fueron dándolos a conocer paulatinamente.
Pero recién en el año 1982, se recopilaron en su totalidad en un volumen editado con el nombre de Poèmes en francés y “Poesía completa” posteriormente en español.

Los textos recopilados fueron encontrados en los archivos de la sobrina del escritor Suzy Mante-Proust, extraídos de revistas literarias de la época o de los casi treinta volúmenes de correspondencia acumulados por el autor. Puede apreciarse en esos documentos, la cita constante que hizo de poemas y también observar en ciertos casos, algunas variantes respecto a la publicación en libro o en revista de algunas poesías.

Para sus críticos Poesía completa de Marcel Proust, mezquina en cuanto a número (no alcanza al centenar de poemas), se ubica en un estilo muy alejado de la enjundiosa prosa que caracterizaba a Proust.

De “Poesía Completa” se extrajeron estos poemas:

La casa en ruinas – Marcel Proust

Hoy he vuelto a la casa donde un día,
mi infancia campesina conociera
el pavor y la extraña melodía,
de encontrar otra vez lo que muriera.

Ya nada atemoriza, nada altera
el ritmo de la sangre. Aquí vivía
(cuando era mi vida primavera)
la que a los niños, en dioses convertía.

Vacío el caserón, rotas las jarras,
que las rosas colmaron de belleza;
en vano vine en busca de mi mismo:

todo es inútil ya, perdidas las amarras
y vencedoras las ruinas, es la pobreza
la única rosa nacida en el abismo.

Muerte y epitafio del ruiseñor – Marcel Proust
I
Toda la tarde estuvo
cantando en la arboleda.
Cuando el rocío
vino a ocupar su sitio,
bajo el canto,
no estaba el ruiseñor
en la arboleda.

II
Por la sala del cielo,
el ruiseñor cantaba con su muerte.
Ya no encontró el rocío,
arboleda sonora en que posarse.

El ruiseñor estaba cantando
su invisible paseo.
de silencios por la muerte.

III
Epitafio

Él está aquí, su canto ha precedido,
en astros y en silencio a su caída
Ahora escuchamos aquel suave llanto,
que el ruiseñor construye cuando olvida.

La esperanza – Marcel Proust

Recuerdo siempre al moribundo aquel,
el que prorrogaba su vida contemplando una rama,
al extremo de la cual, sólo quedaba una hoja,
nada más que una hoja resistiendo el cierzo
y a la tramontana: una hoja empeñada en no morir.

El moribundo asombraba todos los días a los doctores,
a los que no conocían el secreto de su resistencia,
a los que no veían la trama urdida en silencio,
entre la hoja tenaz y el moribundo, olvidado de morir

Siempre, siempre recuerdo al moribundo aquel,
mirando desde su lecho, tras la ventana, la hoja solitaria,
desafiando las leyes de la duración humana,
viviendo cuando todos, médicos y sacerdotes,
tenían decidido que aquello había terminado. Definitivamente.

Y su apresurada viuda, con largos velos y lágrimas,
y sus dulces herederos, formados ante el notario,
compungidamente;
todos coincidían en pensar que era excesiva tanta persistencia:
coincidían los sabios doctores con los no afligidos deudos
y con los parsimoniosos sacerdotes.

Braceaban todos a uno en el gran desconcierto,
de una vida escapándose a la vieja costumbre de perecer.
Porque no sabían que una débil hoja indicaba el camino
y el moribundo resistía, insistiendo en vivir,
humillando el sentido común de los sagaces,
mortificando el prestigio de quienes, en asuntos de esos,
poseían una larga autoridad y una irrefutable experiencia.
Eso…, eso es la esperanza,
la esperanza es un pavo real disecado,
que canta incesante en el hombro de Neptuno.

En algunas de sus citas conocidas, también se percibe y aprecia su delicada vena poética:

Cada beso llama a otro beso.
¡Con qué naturalidad nacen los besos,
en esos tiempos primeros del amor!

El deseo nos fuerza a amar lo que nos hará sufrir.

Siempre trata de mantener,
un trozo de cielo por encima de tu vida.

En la actualidad, se reconoce que la obra íntegra de Marcel Proust constituye un hito fundamental en la literatura contemporánea y que tuvo el don excelso de una escritura que lo convirtió en inigualable prosista.

Tal vez no haya alcanzado similar jerarquía como poeta, pero eso no invalida sus méritos como tal. Y esta faceta menos conocida de su vida autoral, debería considerarse útil a la hora de completar el retrato de un narrador excepcional y de un poeta que alcanzó, quizá con un perfil de equilibrio, a conocer sus límites y con la complicidad de su incertidumbre vital encontrar su propia manera de decir poesía.

Si te ha interesado la nota por favor valora la misma para los demás lectores:

1 Star2 Stars3 Stars4 Stars5 Stars (13 votes, average: 5,00 out of 5)
Cargando…

Baldomero Fernández Moreno – Poeta del sencillismo

Semblanza de Baldomero Fernández Moreno – Escritor, médico y poeta argentino

Baldomero Fernández MorenoBaldomero Fernández Moreno fue un poeta y médico rural argentino, nacido en Buenos Aires el 15 de noviembre de 1886. La sangre y raíces españolas de sus padres, fueron determinantes para que su niñez estuviera signada por frecuentes viajes y peripecias.

“Hubo una primera travesía del Océano -nos relata en sus memorias- a los dos o tres años. Estaba escrito en las estrellas, sin duda, que toda la primera parte de mi vida habría de ser viajera.”

Como consecuencia quizá de esas vívidas experiencias de la infancia, su verso fue una constante nostalgia de otros tiempos y paisajes, que él siempre quiso descubrir y vivir a su manera.

Alguna vez, como también narra es sus memorias, respondió así a la clásica pregunta:

“Y tú, ¿Qué vas a ser de grande?

Médico -contestaba Baldomero Fernández Moreno- sin saber lo que decía, pero comprometiéndome ya conmigo mismo y con los demás.

A mí lo que me gustaba era leer, que me llevaran al teatro, mirar por el balcón, o pasarme las horas con mi caja de pinturas iluminando guerreros o poniendo colores uno al lado del otro por el placer de verlos vibrar y confundirse”.

El diploma fechado en el año 1912, certifica fehacientemente el cumplimiento de su vocación, que posteriormente supo conjugar con su otro sueño: convertirse en el poeta que la sensibilidad profunda y su trama espiritual le hacían presentir en su futuro.

Por esos tiempos, siendo casi adolescente, brotaron de su inspiración los primeros poemas sentimentales, que nunca editó. Su primer libro “Las iniciales del misal” fue publicado recién en 1915.

Jorge Luis Borges le atribuyó a este gran poeta “tener una percepción genial del mundo exterior” y Leopoldo Lugones, el “don sutilísimo de observación instantánea”.

La vida fue imaginación y creatividad permanente en la pluma de Baldomero, quien lograba transformar lo trivial en sublime, percibiendo el alma y la eternidad de los seres y las cosas, no solamente la superficialidad.

Indudablemente, su obra más significativa por la resonancia que alcanzó, fue el soneto “Setenta balcones y ninguna flor”, circunstancia que, de ninguna manera, opacó el resto de una importante producción poética, que abarca la publicación de más de veinte poemarios: “Intermedio provinciano”, “Nuevos poemas”, “Aldea española”, “Romances” y “Buenos Aires: ciudad, pueblo, campo” son los títulos de algunos.

Su poesía nunca se apoyó en la excesiva ornamentación de los versos, ni en la ambigüedad. Por el contrario se caracterizó por una visión más tangible y accesible de la realidad, tendencia literaria conocida como sencillismo.
Con ese estilo relató:

“La torre más alta”
La torre, madre, más alta
es la torre de aquel pueblo,
la torre de aquella iglesia
hunde su cruz en el cielo.

Dime, madre, ¿hay otra torre
más alta en el mundo entero?
Esa torre sólo es alta,
hijo mío, en tu recuerdo.

También, con esa sencillez que proponían la espontaneidad de sus sentimientos y la sutileza para describir con palabras simples aquellas experiencias cotidianas, que, como pequeños paraísos todos vivimos alguna vez, escribió:

“El aplazado”
De pronto, como un breve latigazo,
mi nombre, Friedt, estalló en el aula.
Yo me puse de pie, y un poco trémulo
avancé hacia la mesa, entre las bancas.
Era el examen último del curso
y al que tenía más miedo: la gramática.
Hice girar resuelto el bolillero
Las dieciséis bolillas del programa
resonaron en él lúgubremente
y un eco levantaron en mi alma.
Extraje dos: adverbio y sustantivo.

Me dieron a elegir una de ambas
y elegí la segunda. -¿Y qué es el nombre?
díjome uno y me asestó las gafas.
Sentí luego un sudor por todo el cuerpo,
se me puso la boca seca, amarga,
y comprendí, con un terror creciente
que yo del nombre no sabía nada.
Revolvía allá adentro, pero en vano,
me quedé en absoluto sin palabras.

Y empecé a ver la quinta en qué vivíamos:
el camino de arena, cierta planta,
el hermano pequeño, mi perrito,
el té con leche, el dulce de naranja,
¡qué alegría jugar a aquellas horas!
Y sonreía mientras recordaba.
-¡Pero señor -rugió una voz terrible-,
el nombre sustantivo, una pavada!
Tiré a la realidad: sobre la mesa
los dedos de un señor tamborileaban,
cabeceaba blandamente el otro,
el tercero bebía de una taza.

Hacía gran calor. Yo tengo una
cara redonda, simple, colorada,
los ojos grises y los labios gruesos,
el pelo rubio, la sonrisa clara.
Yo quería jugar, no dar examen
darlo otro día, sí, por la mañana…

Se me nubló la vista de repente,
los profesores se me borroneaban,
adquirió el bolillero proporciones
gigantescas, fantásticas,
oí como entre sueños:
Señor mío, puede sentarse…
-Y me llené de lágrimas.

Un accidente cerebrovascular fue la causa del fallecimiento de Baldomero Fernández Moreno, acaecido el 7 de junio de 1950 en Buenos Aires, la misma ciudad que lo vio nacer.

Si te ha interesado la nota por favor valora la misma para los demás lectores:

1 Star2 Stars3 Stars4 Stars5 Stars (19 votes, average: 5,00 out of 5)
Cargando…

En busca del tiempo perdido de Marcel Proust

Reseña literaria de la obra En busca del tiempo perdido de Marcel Proust – Un clásico de la literatura universal

En busca del tiempo perdido Marcel ProustLa obra En busca del tiempo perdido es una novela que fue escrita por Marcel Proust durante los años 1908 y 1922, si bien fue publicada un poco después, en siete segmentos, finalizando los mismos cuando el autor ya había fallecido. Para Marcel Proust, En busca del tiempo perdido fue posiblemente su obra más importante, y es considerada en la actualidad como un clásico indiscutible de la literatura, y un hito del siglo XX, tanto en Francia como en el mundo.

La obra literaria En busca del tiempo perdido está construida a partir de la profundidad de los recuerdos del relator, utilizando una especie de introspección, en donde él puede verlo y sentirlo todo, en una memoria precisa y descriptiva, en un viaje de ida y vuelta hacia la mente de Proust. El orden de publicación de las diferentes partes de la novela fue:

1913: por el camino de Swann

1919: A la sombra de las muchachas en flor

1921: El mundo de Guermantes

1922: Sodoma y Gomorra

1925: La prisionera

1927: La fugitiva

1927: El tiempo recobrado

Antes de continuar con la reseña de esta increíble obra me gustaría contarles un par de palabras sobre Marcel Proust. Su nombre completo fue Valentin Louis Georges Eugene Marcel Proust. Fue un escritor, ensayista y novelista de origen francés, nacido el 10 de julio de 1871 en la hermosa ciudad de París, y fallecido el 18 de noviembre de 1922. Con la obra En busca del tiempo perdido Marcel Proust dejó una impronta eterna en la literatura, siendo considerada como esencial en la cultura del siglo XX, habiendo influido en numerosos aspectos del arte.

Más allá de su trabajo en esta obra, Marcel Proust desarrolló un increíble trabajo en torno a la poesía, que no es tan conocido. Si les interesa este tema pueden visitar Marcél Proust – En busca del poeta perdido (nota relacionada).

Breve resumen de la obra En busca del tiempo perdido – Marcel Proust

Esta novela trata la historia de su vida,http://laplumayellibro.com/marcel-proust-en-busca-del-poeta-perdido/ a manera de una autobiografía, un tanto distinta. Marcel era miembro de una familia aristocrática de Francia, gozando de todas las ventajas y posibilidades de su situación económica. Sus deseos más profundos lo invitan al arte, a la escritura, pero las banalidades mundanas lo llevan hacia otro camino, hacia el placer, la buena vida.

Si bien reniega de su suerte, esta lo lleva (de cierta manera) a descubrir otros aspectos de su personalidad, y hacia la existencia de una homosexualidad oculta en su persona, debido a las presiones de su familia y el medio. Además de ello, el entorno no deja de preocuparlo, mientras que lo aleja de la vida que lleva.

El amor, los celos, las experiencias de la vida, los sentimientos, los aromas, los colores, todo se encuentra detallado con suma precisión, y de una manera tan distinta que el lector parece vivirlo mientras recorre, de a poco, la vida de Proust, mientras su personalidad y su intelecto se van desarrollando y convirtiéndolo en lo que es.

Un excelente ejemplo de la obra (y quizás uno de los más recordados) es la referencia que hace Proust a un evento de su infancia, cuando recuerda el tomar el té mientras come una magdalena, y no es el hecho en sí, sino la forma en la que el autor evoca los sentidos para describir el hecho, de una manera que pocos escritores han alcanzado.

Valoración: En busca del tiempo perdido es una de las obras cumbres de la literatura, tanto francesa como universal. A pesar de ello, no todos los lectores disfrutan de los clásicos, ni de sus descripciones. Es una obra interesante, que recomiendo leer para conocer la forma de escritura de Proust, que no quedó en la novela, sino que resultó de notable influencia para textos posteriores. Creo, además, que logra darnos una perspectiva diferente de la vida, mostrarnos como seres que ocupamos un tiempo y un espacio, para luego convertirnos en polvo y recuerdos.

Si te ha gustado la obra o te ha interesado la nota por favor valora la misma para los demás lectores:

1 Star2 Stars3 Stars4 Stars5 Stars (22 votes, average: 4,77 out of 5)
Cargando…

Colocar o poner – Dudas gramaticales

Reseña literaria del segmento “El buen uso del idioma” – Dudas gramaticales:  colocar o poner – ¿Cuándo se utiliza cada uno?

Colocar o ponerColocar o poner, parecen sinónimos pero… Son dos verbos transitivos de la lengua española que si bien comparten algunos de sus significados, y de hecho admiten ser utilizados indistintamente en contextos específicos de una frase, no deben por ello emplearse como sinónimos.

Colocar, conforme a la significación dada por el diccionario de la RAE es: “acomodar, ubicar a alguien o algo en el lugar correcto o apropiado”. Y podría agregarse, que equivale a un matiz que da precisión al verbo poner.

Así, por ejemplo, se coloca a una empleada en un puesto de trabajo, la mercadería en un estante, o el dinero en un plazo fijo bancario.

Además se advierte en la consulta al diccionario, que el verbo colocar posee muchas menos acepciones que poner, de las cuales sólo son compartidas, aquellas que se refieren a situar a alguien o algo en un lugar.

“Esa actitud desafiante, coloca (pone) al negociador en una posición difícil”
“Debes colocar (poner) los trebejos en el tablero”.
“El experimentado piloto se colocó (puso) el cinturón de seguridad rápidamente”.

Por otra parte, el significado de poner es: “hacer que una persona o una cosa esté en un lugar, en una situación o posición o que adquiera un estado o condición”.

En este caso, el objeto podría estar puesto de cualquier manera, incluso en un sitio que no sea el adecuado.

En consecuencia, es un error considerar que ambas palabras (colocar y poner) son sinónimos o eventualmente emplear el vocablo “colocar” en lugar de “poner” en frases con un determinado contexto.

Por ejemplo, para escribir:

“Tu respuesta me puso muy triste”.
“Por alguna razón desconocida, no ponía en práctica sus conocimientos”.
“Me atendieron tan mal, que decidí poner una queja”.
“Pocas veces se ponía nervioso cuando rendía un examen”.
“Los hijos, diligentes, pusieron la mesa cuando la madre lo pidió”.
“La perdiz ponía sus huevos siempre en un mismo nido”.

Si te ha interesado la nota por favor valora la misma para los demás lectores:

1 Star2 Stars3 Stars4 Stars5 Stars (32 votes, average: 4,97 out of 5)
Cargando…

Poemas de adiós y despedida

Poemas de adiós y despedida – La otra cara del amor

Poemas de adiósLa inspiración desbordante de muchos poetas románticos nos permite disfrutar en la lectura en antologías y colecciones de libros, de una gama inagotable de poemas selectos elaborados por sus autores, en la búsqueda perpetua del significado de un amor ideal. “Poesía…eres tú!” y “…jamás en mí podrá apagarse la llama de tu amor” – Escribió en las hojas envejecidas de algunos de esos libros, Gustavo Adolfo Bécquer, que siempre encontraba definiciones casi perfectas para acariciar con dulzura el oído de su enamorada, en contrapartida de otras otros autores que, desanimados y perdidos en la melancolía, esbozaban palabras de despedida en sus poemas de adiós.

Amado Nervo, Mario Benedetti, Rubén Darío, Paul Geraldy por citar algunos nombres que diseñaron, con precisión de eximios arquitectos, frases y poesías que tiñeron de rosa las ilusiones de tantas parejas de enamorados a través de los tiempos. No obstante, también los grandes amores tuvieron y tienen una una imagen refleja, los amores frustrados. ¿Qué pasa cuando la llama se apaga?

Cuando cada lágrima que rueda furtiva por una mejilla ya no expresa ternura y emoción sino que, con arrogancia, disfraza la tristeza de nostalgia, surgen los poemas de amor y despedida. “No pocas veces ya he dicho adiós y conozco muy bien las horas desgarradoras de la despedida” -Refirió Friedrich Nietzsche y razones tenía.

Pero también para esas horas en las que el amor duele, los poetas encontraron bellísimas palabras donde buscar consuelo. Porque para el talento creativo, no hay imposibles ni hay risa o llanto que le ponga límite.

Estos poemas de adiós seleccionados intentan probarlo:

Despedida de Pablo Neruda (Farewell)

Desde el fondo de ti, y arrodillado,
un niño triste como yo, nos mira.

Por esa vida que arderá en sus venas,
tendrían que amarrarse nuestras vidas.

Por esas manos, hijas de tus manos,
tendrían que matar las manos mías.

Por sus ojos abiertos en la tierra,
veré en los tuyos lágrimas un día.
Yo no lo quiero, Amada.

Para que nada nos amarre
que no nos una nada.

Ni la palabra que aromó tu boca,
ni lo que no dijeron tus palabras.

Ni la fiesta de amor que no tuvimos,
ni tus sollozos junto a la ventana.

Amo el amor de los marineros
que besan y se van.

Dejan una promesa.
No vuelven nunca más.

En cada puerto una mujer espera:
los marineros besan y se van.

(Una noche se acuestan con la muerte
en el lecho del mar.)

Amo el amor que se reparte
en besos, lecho y pan.

Amor que puede ser eterno
y puede ser fugaz.

Amor que quiere libertarse
para volver a amar.

Amor divinizado que se acerca.
Amor divinizado que se va.

Ya no se encantarán mis ojos en tus ojos,
ya no se endulzará junto a ti mi dolor.

Pero hacia donde vaya llevaré tu mirada
y hacia donde camines llevarás mi dolor.

Fui tuyo, fuiste mía. ¿Qué más?
Juntos hicimos un recodo
en la ruta donde el amor pasó.

Fui tuyo, fuiste mía.
Tú serás del que te ame,
del que corte en tu huerto
lo que he sembrado yo.

Yo me voy. Estoy triste:
pero siempre estoy triste.
Vengo desde tus brazos.
No sé hacia dónde voy.
…Desde tu corazón
me dice adiós un niño.
Y yo le digo adiós.

Poema de la despedida de José Ángel Buesa

Te digo adiós, y acaso te quiero todavía.
Quizá no he de olvidarte, pero te digo adiós.
No sé si me quisiste… No sé si te quería…
O tal vez nos quisimos demasiado los dos.

Este cariño triste, y apasionado, y loco,
me lo sembré en el alma para quererte a ti.
No sé si te amé mucho… no sé si te amé poco;
pero sí sé que nunca volveré a amar así.

Me queda tu sonrisa dormida en mi recuerdo,
y el corazón me dice que no te olvidaré;
pero, al quedarme solo, sabiendo que te pierdo,
tal vez empiezo a amarte como jamás te amé.

Te digo adiós, y acaso, con esta despedida,
mi más hermoso sueño muere dentro de mí…
Pero te digo adiós, para toda la vida,
aunque toda la vida siga pensando en ti.

El adiós de Belisario Roldán

Y bien, compañera, ha llegado el día
el día y la hora del último beso…
Nada de sollozos, ¡no caigas en eso!
Tienen estos trances su melancolía;
pero hay que ser fuertes, como te decía
ayer por la noche, mi mejor amigo…
Toma tu sombrero, toma tu manchón,
y arrópate bien… aquí está el abrigo,
hay un frío afuera y una cerrazón…

Echemos con calma la llave al romance;
era tiempo ya de ponerle fin,
no hay sueños eternos ni rosa que alcance
a adornar por siempre la paz de un jardín.

Yo …recobro toda mi soberanía,
tú recobras toda la gran libertad ;
y no podrá el tiempo, ni la lejanía,
ni las nuevas cosas, ni mi soledad,
borrar el perfume del idilio grave,
los buenos amigos me hablarán de ti;

“Sigue tan hermosa, tan fina, tan suave;
ayer, casualmente, de tarde, la vi…”
Y yo sonreiré …con cierta ternura
y un gesto muy vago, como paternal,
mientras los recuerdos harán su conjura
trayéndome en brazos tu carita oval,
tus ojos, tus gracias y tus ardimientos
Se puede, ¡que diablos!, vivir otra vez,
a pura memoria los buenos momentos.

El amor, querida, igual que el ciprés
conoce el secreto del verdor eterno,
así, cuando partas dentro de un instante,
cuando en este día brumoso de invierno
transponga esa puerta tu gracia fragante
para no volver, simultáneamente
irás avanzando sobre mi pasado;
y yo te aseguro que entrarás de frente,
reina y soberana, al templo sagrado…

…Después, algún día -un día cualquiera-
sin haberlo el uno ni el otro deseado,
nos sorprenderemos, buena compañera…
y en el bosque alegre, o en el cabaret,
del brazo de un hombre distinto de mí,
más linda que nunca te reencontraré
y un poco del duelo que palpita aquí
nublará de golpe tu faz y la mía
desplegando un punto sobre nuestra frente
sus dos grandes alas… la melancolía…
Y al volver a casa, displicentemente,
evocando tiempos que fueron hermosos,
mientras me despojo del gabán y tiro,
sin saber adonde, los guantes rugosos,
llenaré la alcoba con un gran suspiro…

No llores querida…No hay por qué llorar.
Arréglate el pelo, toma tu manchón,
la cartera de oro, la piel de renard.
Hay un frío afuera y una cerrazón.

Tristes pero bellos, los poemas de adiós se encuentran allí para recordarnos que todo puede tener un final  pero que en este puede haber nuevas oportunidades.

Si te ha interesado la nota por favor valora la misma para los demás lectores:

1 Star2 Stars3 Stars4 Stars5 Stars (19 votes, average: 5,00 out of 5)
Cargando…

Pedro Páramo de Juan Rulfo

Reseña literaria del libro Pedro Páramo de Juan Rulfo – una obra cumbre de Latinoamérica

Pedro Páramo de Juan RulfoLa novela Pedro Páramo es una obra que fue creada por el célebre escritor de origen mexicano, Juan Rulfo, y publicada en el año 1955. Obtuvo notable éxito en las librerías, alcanzando a superar el millón de ventas, incluso antes de terminar el siglo XX. El libro de Pedro Páramo aparece, en la bibliografía del autor, a continuación de otra de sus obras de éxito llamada El llano en llamas, si bien también podemos recordar a “La vida no es muy seria en sus cosas”, “Diles que no me maten”, o “La cuesta de las comadres”.

En Pedro Páramo, Juan Rulfo alcanzó la gloria, atravesando todas las fronteras, y siendo reconocido no sólo por los lectores sino también por escritores del calibre de García Márquez, o Jorge Luis Borges. Se convirtió así en una de las obras más importantes de la literatura latinoamericana y universal. Una de las características más importantes de este libro es la aparición en la misma de del llamado “realismo mágico”, de gran desarrollo en Latinoamérica en el siglo pasado.

La novela de Pedro Páramo tuvo tal repercusión que no tardaron en aparecer diferentes versiones de la misma, ya sea en cine y televisión, como en teatro y musicales. Es muy conocida, dentro de estas, la película de Pedro Páramo, filmada en el año 1967, bajo la dirección de Carlos Velo.

Resumen de Pedro Páramo de Juan Rulfo

ComalaPara establecer un breve resumen del libro de Pedro Páramo debemos mencionar a Juan Preciado, y a su promesa ante la inminente muerte de su madre, llamada Dolores Preciado, de regresar a un pueblo llamado Comala y enfrentar a su padre para recobrar todo lo que les ha sido negado. Juan ha dictado su promesa sin un verdadero deseo de cumplirla, pero su mente comienza a jugar con él y a dibujarle distintas representaciones de Comala y de Pedro Páramo.

Juan Preciado viaja entonces a Comala a buscar a su padre, y comienza a conocer a distintas personas (aunque tras un tiempo de estar allí cae en la cuenta de que todas parecen estar muertas). Toda esta historia se intercala con narraciones de Pedro Páramo que, a diferencia de la otra historia narrada, cuenta imágenes de su vida, de su juventud, de sus numerosos amoríos, de sus hijos, de cómo llegó a ser una de las personas más importantes de Comala, de su amor por Susana.

Ambas historias se entrelazan así en una novela por demás compleja pero dinámica, en donde el lector puede, si tiene la concentración suficiente, viajar de un mundo a otro, entrelazando los relatos, y descubriendo la historia de fondo.

Los personajes principales de Pedro Páramo

Juan Preciado: Hijo de Pedro Páramo y Dolores, uno de los personajes más importantes.

Pedro Páramo: El hombre más importante del pueblo, con muchos amoríos e hijos.

Dolores: Es la madre de Juan Preciado, y quien le hace prometer que buscará a su padre.

Abundio Martinez: Es uno de los hermanos de juan y el que lo ayuda a llegar a Comala. Su colaboración es muy importante durante el libro.

Susana: Eterno amor de Pedro Páramo

Valoración: Pedro Páramo de Juan Rulfo es, sin duda, una de las obras más importantes de la literatura latinoamericana. En cierto momento exige una colaboración por parte del lector, de mantenerse atento y de intentar entrelazar las historias y personajes, creando un ida y vuelta que la vuelve incluso más entretenida. Algunos han intentado establecer algún tipo de comparación con Gabriel García Márquez debido al realismo mágico, pero considero que, cada uno, en su forma, ofrece un aporte singular. Si alguno de ustedes busca acercarse a Juan Rulfo, Pedro Páramo y El llano en llamas son dos excelentes exponentes de su trabajo, y muy reconocidos, sin estar sobrevalorados.

Si desean obtener esta genial obra para su biblioteca personal (y además colaborar con el mantenimiento del blog) pueden hacerlo a través del siguiente enlace con la posibilidad de buscar otros formatos y precios de la misma.

Si te ha gustado la obra o te ha interesado la nota por favor valora la misma para los demás lectores:

1 Star2 Stars3 Stars4 Stars5 Stars (17 votes, average: 5,00 out of 5)
Cargando…